martes, 5 de noviembre de 2013

Entrevista a Antonio Lucas



 
FSM.- Antonio, has sido uno de los poetas invitados a Cosmopoética 2013 en Córdoba, ¿Qué has sentido, qué te ha parecido la experiencia?

AL.- Venir a Córdoba, por lo que sea, siempre es un estímulo. En Cosmopoética he estado en distintas ocasiones, como poeta y como periodista. Es un festival de referencia (aunque necesita algunos retoques de organización y programación), un punto de encuentro excelente con otros autores y con los lectores.

FSM.- Eres un poeta joven que ya ha conseguido escribir hermosos libros de poesía por los que has recibido importantes reconocimientos como el accésit del premio Adonais, el Ojo Crítico de RNE o el destacado Premio Ciudad de Melilla. Después de un premio, ¿se multiplica la responsabilidad o la conciencia para intentar escribir estando a la altura de los libros ya escritos? ¿Un premio provoca algún tipo de ansiedad en la búsqueda de seguir encontrando la inspiración poética? ¿O un premio es un incentivo aun mayor para la creatividad? ¿Qué sientes?

AL.- Cualquier premio tiene mucho de azar. Así que al hecho de ganarlo no conviene añadirle más que la gratitud que requiere. Respecto a la escritura, la exigencia no tiene que ver con reconocimientos sino con la honestidad y el entusiasmo por decir las cosas de otro modo.

FSM.- ¿Cómo fueron tus comienzos en la poesía, cómo nació en ti el gusanillo de la creación poética?

AL.- Es una larga historia que se resume como una historia 'vulgar': en casa de mis padres hay una biblioteca excelente, muchos de sus amigos eran y son poetas, novelistas, dramaturgos, artistas... En ese ambiente crecí. Mi padre nos leía a mi hermana y a mí poemas para niños de Lorca, Machado, Alberti o Miguel Hernández. Luego aquello pasó y hasta los 15 años no volví a recuperar la poesía como lector. Sólo entonces comencé a perpetrarla como autor. Hasta hoy.

FSM.- Desde las páginas del periódico El Mundo desarrollas una importante labor como Redactor de Cultura, donde realizas artículos de opinión, entrevistas, etc ¿qué te aporta esta relación tan directa con el mundo literario?

AL.- Digamos que me da una perspectiva desde dentro del ámbito de la Cultura, con sus privilegios y sus miserias.

FSM.- ¿Cómo ves el estado actual de la poesía española?

AL.-Creo que es un mal buen momento, como siempre. Hay gente de varias generaciones armando libros interesantes, amplificando el cauce de la poesía, abriendo nuevas ventanas.

FSM.- Antonio, ¿qué crees tú que debe tener en tu opinión un poema o un poemario para que podamos decir que estamos ante un texto o ante una obra literaria de calidad?

AL.- Autenticidad, capacidad de aventura, misterio, algo siempre inédito.

FSM.- ¿A qué poetas admiras?

AL.-A demasiados. A Rimbaud al que más.

FSM.- ¿Crees que la poesía debe tener alguna misión?

AL.- Para mí tiene una: me ayuda a descifrar el mundo y a descifrarme dentro de él.

FSM.- A todos los entrevistados les suelo pedir una definición de poesía, y me consta que esta es la pregunta que menos les gusta porque lleva implícito una gran complejidad. No obstante casi todos hacen el esfuerzo de intentarlo aún sabiendo el riesgo que corren. ¿Podrías por favor darnos tu definición?

AL.- Pues prefiero no hacer el esfuerzo para no caer en el previsible patetismo.

FSM.- De tus libros de poemas publicados, ¿con cuál de ellos sientes una especial predilección y por qué?

AL.-Pues quizá el que aún no he escrito, por todo lo nuevo que me pueda enseñar.

FSM.- Muchísimas gracias por colaborar con Paraninfo Poético, y por tu gran generosidad. Y para acabar ¿podrías dejarnos un poema tuyo aquí abajo que te guste mucho y quieras compartirlo con todos nosotros?

 

                                                 FUERA DE SITIO
 

                                   Imagina que el tiempo sólo es lo que amas:

                                   unas pocas palabras, unos seres exactos,

                                   unas horas muy lisas, una playa (quizá)

                                   donde el daño no acecha.

 

                                   Imagina la vida como no lo es ahora,

                                   no quiero decir como algo perfecto,

                                   sino un resplandor, cierto abril de muy lejos,

                                   un tributo al azar sin otro destino

                                   que el confín fugitivo de un eco sin rostro.                         

                                   Y después cualquier cosa. 

                                  

                                   Con qué precisión va la edad hilvanando el espino.

                                   Y qué extraña la urgencia de ir en pie hasta la ola,

                                   celebrar lentamente que aniquile mi huella,

                                   mi escritura de hombre, mi certeza de surco,

                                   ser la alta misión de lo que nunca concluye

                                   como no cierra el mar su recado en la orilla.

 

                                   Pero no es estar quieto la razón ni la meta,

                                   sino un querer más pequeño, una conquista más clara:

                                   ver la vida llegar de su noche a tu noche

                                   en un cuerpo ajeno,

                                   pronunciar su silencio,

                                   abrazar su alambrada,

                                   desear su vacío,

                                   delirar sin camino, sin mapa, sin fuego,

                                   hasta el tiempo sin tiempo

                                   del país que no haremos.

                                                          

                                  

                                   ANTONIO LUCAS                                                          Madrid 7/3/2013



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