martes, 30 de julio de 2013

Entrevista a Calixto Torres



FSM.- Calixto, hay en ti la doble faceta de poeta y de editor. ¿Qué fue antes?

CT.- La de poeta, desconociendo al completo que hoy por hoy seguiría con esta pasión que me hace sentir tan vivo. ¡Ya ha llovido!... Y es que te puedo contar que aún guardo algún que otro poema escrito en los últimos compases de la década de los setenta, teniendo once o doce años. Antes, cuando se desconocía internet, la tablet, el smartphone... era algo habitual que al irrumpir en el corazón los primeros amores de infancia se creaban, copiaban o aprendían del boca a boca, algunas letrillas con las que uno se identificaba e incluso ya grabadas en la memoria o con su simple lectura ayudaban a considerarte un ser agraciado y a sentirte aunque fuese en la ingenua imaginación algo correspondido. Así empezó todo, solo que de entre los más románticos de la época hubo quien cambió su chip y otros, como yo, nos mantenemos con la necesidad de poblar el papel de tinta. Mucho después irrumpió en mi vida la faceta de editor.

FSM.- Háblanos de tu poesía publicada.

CT.- Si te refieres a los libros, te diré que mis versos, los versos con los que hasta no hace tanto me he sentido plenamente identificado han sido los enfrascados en el amor y todas sus dependencias. Ya el primer poemario se publicó en el año 1995 su título Suspiros de vida; el segundo Desde el corazón de un poema vio la luz en el año 2000, ambos llevados a cabo por el Excmo. Ayuntamiento de Fernán Núñez, aunque uno de ellos fue en coedición con la Excma. Diputación Provincial; tras ello, en el 2003 surgió Romance de las voces negras (Ed. Camino) un poemario volcado plenamente en la violencia de género; en el 2007 apareció Poemas al viento (Detorres Editores). Decirte también que en el presente año como coautor participé en la enciclopedia Semana Santa de Fernán Núñez Historia, Imagen y Poesía.

FSM.- ¿Cuáles son tus poetas de referencia, aquellos por los que sientes que le debes algo como poeta?

CT.- Pues son bastantes y de muy diferentes corrientes, Góngora, Bécquer, Antonio y Manuel Machado, Rubén Darío, J. R. Jiménez, Lorca, Pablo García Baena "todo el Grupo Cántico en sí"... Últimamente estoy llevando a cabo un acercamiento bastante ilusionante a la obra de Valente y Gamoneda... y por apuntarte de fuera de nuestras fronteras Whitman, Poe, e. e. cummings, Pessoa... y otros tantos que me están aportando una visión notablemente distinta a la que tiempo atrás amparaba mis preferencias. Pero ten en cuenta que de toda lectura siempre queda algo, con todos ellos y algunos más estoy en deuda. Siempre se aprende si es lo que se pretende.

FSM.- ¿Por qué crees que se escribe poesía, Calixto?

CT.- En esta vida tan imperfecta que nos ha tocado vivir pienso que cualquiera es poeta en el desempeño de su cometido por muy esperpéntico que nos parezca. Pero en relación al poeta que me preguntas, al hacedor de versos, escribir poesía tiende a convertirse en la necesidad fundamental, en lo primordial de la existencia, pues el poeta constantemente debe, necesita exprimir sus adentros, levantar la tapadera de sus sentires y mostrar la versión de todo lo que le concierne. No se escribe poesía porque sea algo fascinante y un auditorio vitoree tu proceder, es algo irremediable. Una vez que te sientes poeta, una vez que la savia del verso se pasea por tus venas puede hasta incluso abrumar al considerarte esclavo de tus escritos. Se escribe poesía porque se necesita crear un mundo aparte donde ser uno mismo, donde exponer tus ideas y convicciones, donde sepultar tus contradicciones y mirar cara a cara a tu yo.

FSM.- Eres también un gran gestor cultural. No sólo en Fernán Núñez, tu pueblo natal, sino también en la ciudad de Córdoba. ¿Cómo empezó la idea de convertirte en editor?

CT.- No sé por qué extraña circunstancia, tiempo atrás, cuando formaba parte de la Asoc. Cultural Caños Dorados, al llevar a cabo algunas publicaciones me di cuenta de la enorme satisfacción que me ocasionaba la dicha que envolvía a cualquier autor el día de la presentación de su libro, al comprobar que sus pretensiones, su esfuerzo, su sueño, se cumplía. Pues bien, partiendo de esa base, fue todo un reto que con mucha ilusión y esperanza afronté en el año 2005 y que hasta el día de hoy mantengo, sintiendo verdadera predilección por los poetas inéditos. Esa manera de percibir el aliento y la alegría a la hora de dar vida a una nueva criatura impresa me predispone ante el acercamiento a un futuro libro y espero y deseo que ese germen que en mí bulle siga intacto.

FSM.- Si no me equivoco, primero empezaste con la magnífica colección “Tierra de poetas”. ¿Qué se pretendía con esta colección?

CT.- Pues "Tierra de poetas" es una colección abierta a los poetas de nuestra tierra, como bien detalla su nombre, ella sirvió para que mi propósito inicial de llegar a ser un humilde editor de libros cimentara cautelosamente.

FSM.- También pusiste en marcha una bellísima revista, Suspiros de Artemisa, en la que han participado cientos de poetas, y en algunos casos, de un grandísimo nivel poético. Cuéntanos.

CT.- Pues otro reto... que afloró en el año 2010 y el número 0 como recordarás, pues tú, amigo Fernando, fuiste juez y parte, lo presentamos en la previa de Cosmopoética donde ya hay quien nos considera un clásico. Hoy por hoy, como bien dices, podemos modestamente vanagloriamos de que en ella han vaciado su sentir más de un centenar de amigos de la poesía. En cada número con un carácter monográfico nos hemos volcado en poetas de la talla de Miguel Hernández, José Ángel Buesa, Juan Bernier, Vicente Núñez, Mario López, aunque también nuestras páginas han colmado sus espacios aludiendo publicaciones como el poemario Campos de Castilla de A. Machado, o tras la enorme decepción recibida al despojarnos de una manera infame de la Capitalidad Cultural 2016 nuestros poetas invirtieron su sapiencia en homenajear a nuestra Córdoba Eterna Capital Cultural. Diré que en septiembre, en la previa de Cosmopoética, verá la luz el octavo número de nuestra revista homenajeando el 125 Aniversario del nacimiento del poeta portugués Fernando Pessoa.

FSM.- Este año has puesto en marcha con un grandísimo éxito de asistencia la colección Año XIII, hermosos libros de una estética atractiva. ¿Qué es este proyecto y qué significa para ti?

CT.- Pues todo surgió mientras replanteaba el poco compromiso habido en el sector editorial por el mundo de la poesía. Si de antemano se apuesta poco por este género, tras la situación económica actual se complican aún más las coyunturas, por supuesto, ocasionado por la poca demanda habida. Con el beneplácito de poetas/amigos, se formalizó un ánimo bastante esperanzador siendo el punto de referencia este poco persuasivo 2013, año que en su transcurso ampara la publicación de los trece poemarios de los cuales al día de hoy han visto la luz ocho. Te diré que las ilustraciones de portada son obra de Joaquín Salgado y todos los actos de presentación se están desarrollando en la Sala de los Sentidos del Real Círculo de la Amistad. Sus 13 autores: Julián Cañizares Mata, José Manuel Martín Portales, Antonio Varo Baena, Antonio Monterroso, Enrique Pleguezuelo, Manuel Gahete, Rafael Peréz Castells, Jesús Urceloy, Álvaro Campos Suárez, Ramón Rodríguez Peréz, Pilar Sanabria, Antonio Luis Ginés y Calixto Torres. El significado de esta apuesta es bastante valeroso pues, como sabes y se ha pretendido, esta colección no se vuelca en distinciones generacionales concretas, está compuesta por voces plenamente comprometidas con la poesía actual, y cada una de ellas dispone de un lenguaje muy íntimo, de un sello muy personal , pero en conjunto, y esta es su grandeza, creo que podemos ofrecer al lector una visión bastante clara de panorama poético existente.

Haré constar que ante estos tiempos de insomnio y decadencia económica que nos rondan se pretendió llevar a cabo unas publicaciones cuyo PVP fuese bastante simbólico para que al lector no le resulte demasiado sacrificado hacerse con un ejemplar o con los trece poemarios de la colección.

FSM.- Calixto, en toda esta actividad de contacto con los poetas y la poesía, ¿qué has aprendido?

CT.- Pues me ha quedado claro que esto es lo mío, que si algo me hace sentirme realizado es el mundo del verso, todo el ambiente que lo envuelve, toda esa parafernalia. He aprendido que cada voz tiene su porqué, encierra su entereza, atiende a una verdad plenamente independiente merecedora del máximo respeto. Y hago hincapié en algo que ya sabía, que la amistad de un amigo no se paga con nada, lo mismo que los gestos de generosidad y aliento.

FSM.- Volviendo a la faceta tuya como poeta. Podrías darnos una definición de lo que es para ti poesía?

CT.- La poesía es un ente que envuelve, que enamora, que cautiva, que te acompaña en todo y para todo, que te obliga a recordar, que te embriaga, te adultera, te esconde, y si te consiente escribir es sombra inextinguible.

FSM.- Por favor, podrías dejarnos un poema tuyo y decirnos por qué lo has elegido.

CT.- Encantado. Porque así soy y estas son mis pretensiones.





Soy como el lazarillo

del pobre ciego;
o como Sancho Panza,
soy escudero...


Me identifico
cuando unos brazos tiernos
me dan cobijo;
mas, no preciso
los besos de unos labios
de oro macizo...


Solo pretendo,
brindarte con poemas
mis sentimientos...


martes, 9 de julio de 2013

Entrevista a Francisco Gálvez


FSM.- Eres, junto a Juana Castro y Carlos Clementson, uno de los poetas de la generación cordobesa de los 70, y que ya podemos decir mayores poéticamente hablando, reconocidos por trayectoria y obra publicada. Pero, además, al margen de la obra poética, tú has sido un gran valedor y luchador por la literatura y poesía en Córdoba, ya que has estado presente en casi todas las iniciativas literarias que aparecen posteriores a Cántico.

FG.- Bueno, no soy el único, vivir en Córdoba ayuda mucho a crear y trabajar por ella, a respirar emociones muy diversas. Es una suerte ser y vivir en esta ciudad.

FSM.- ¿Te parece que repasemos? En 1972 formas parte de los poetas cordobeses fundadores del grupo Zubia, incluso el nombre fue debido a tu propuesta, y a los pocos meses lo abandonas. En 1973 fundas la revista de poesía Antorcha de Paja (1973-1983), de clara importancia en el panorama de la poesía española de los 70. En ese mismo año junto con otros jóvenes poetas el Premio de Poesía Ricardo Molina, hoy con el añadido de Ciudad de Córdoba desde que lo acogiera el Ayuntamiento en 1993. De 1984-1986 editas y diriges las colecciones de poesía Suplementos, y de 1990-1993 la de ensayo y crítica Trayectoria de Navegantes, ambas con autores nacionales en su haber. En 1999 fundas la revista de literatura y crítica La Manzana Poética, hoy en día aún editándose, el Seminario de Poesía y el Círculo de Traducción Poética de Córdoba, actividades aún activas, y con evidentes conexiones con la poesía española. Y, finalmente, has dirigido entre los años 2005-2010 el “Aula de Poesía Córdoba 2016” del Ayuntamiento de Córdoba. Según estos hechos mencionados, pocos poetas cordobeses actuales han trabajado tanto por la poesía de Córdoba en los últimos 40 años. ¿Te sientes reconocido y querido en tu ciudad o echa en falta algunas miradas y atenciones? ¿Córdoba sigue siendo ingrata con sus hijos?

FG.- Juan Bernier en una dedicatoria de su libro En el pozo del yo en 1982, me puso lo siguiente: “A Francisco Gálvez, poeta y amigo en esta Córdoba que no comprende ni estima a nadie”. Y esa dedicatoria la he comprendido mucho más tarde, no por mi sino por él y esta ciudad. Conmigo creo que ha sido generosa, aunque, a veces, siento la falta de algunos afectos puntuales.

FSM.-, Tus primeros pasos literarios fueron Zubia y Premio Ricardo Molina, y sin embargo ambas actividades las abandonas a los pocos meses, ¿por qué esos abandonos tan inmediatos? Luego ya te defines en la revista Antorcha de Paja ¿cómo fueron aquellos años incipientes? 

F.G.- Uno es libre de elegir lo que quiere y desea en la vida y en la poesía. Y en ese sentido no encontré en aquellos mis primeros pasos locales, estéticamente hablando y en maneras de hacer las cosas, las ideas o proyectos que me parecían. Es muy simple, elegir es la palabra, a lo que todos tenemos derecho. Nada más. Lo más importante siempre es la poesía, la amistad y el entendimiento. El resto no sirve. Las cosas suceden de una manera determinada, hay una gente que sigue su propia mirada y otros la desvirtúan, allá cada uno, pero lo que vale en el tiempo es la trayectoria y obra literaria, eso lo dice todo. Sin embargo en Antorcha de Paja fue diferente.

FSM.- Eres uno de los componentes del grupo que editaron la mítica revista de poesía cordobesa “Antorcha de Paja”. ¿Cómo fue y qué significó aquella etapa y cómo recuerdas el nacimiento de la mencionada revista?

FG.- Se editó un primer número sin ánimo de continuar. Pero el azar objetivo quiso que Antorcha de Paja estuviera editándose 10 años, hasta 1983. Nunca fue un grupo, contrariamente a lo que se dice muchas veces. Fue ante todo una revista de poesía, que es cosa bien distinta, independiente, pagada y editada por los propios poetas, y con un afán de sentir y participar en el panorama de la poesía española, y también se extiende a sus colecciones anexas de libros de poesía, ensayo y crítica. Como en una ocasión dijo Carlos Clementson, fue una aventura poético-editorial. Los poetas José Luis Amaro, Rafael Álvarez Merlo y yo formamos un trío que íbamos al margen del resto, pero sobre todo fue un talante o tres, de entender la “vida y la poesía”, “amistad y poesía” en ese orden y no en otro, precisamente fueron nuestros lemas. Para nosotros hablar de poesía, lecturas y amistad fue fundamental, éramos un grupo de amigos que salían juntos, y nos importaba, como los jóvenes de cualquier tiempo, sobre todo vivir y divertirnos, pero no teníamos prisas por darnos a conocer o cualquier cosa parecida.

FSM.- Perteneces a la Generación del 70, también llamada del 68 y de la Transición. Surgir en este momento histórico,  ¿trajo con vosotros algún tipo de postulado poético o vuestro nacimiento a la actividad de la poesía nacía exenta de declaraciones identificativas? ¿Qué buscabais?

FG.- El tiempo y época en la que un poeta nace siempre señala un carácter y maneras. El poeta no vive encerrado en una torre, vive esos acontecimientos que son de todos, se siente involucrado y participa. Fue un tiempo de muchos cambios y muy pasional. Es una generación muy diversa y variada. Por otra parte, y como viene siendo habitual en este país, el término literario que sirve para señalar a un grupo de escritores no recoge a su totalidad, ni en nombres ni en estéticas, es el caso de esta generación de “poetas del 68 ó 70” o de la “transición” en relación a los “novísimos”, que en ocasiones lo acapara todo. No es la única tendencia de esta generación, incluso es la más minoritaria, aunque también la más publicitada, entre el discurso y estilo de los nacidos entre 1939 y 1953, periodo que conforma y delimita a esta generación de poetas españoles.

FSM.- Tu primer libro publicado, Los soldados, me imagino que tuvo que traerte una gran satisfacción. ¿De qué hablaba este libro y qué significó para ti?

FG.- En cualquier poeta significa mucho el primer libro, en este caso mucho más, no sé, tal vez por el momento y las circunstancias que le rodearon. Es un libro totalmente pacifista, y responde un poco a lo que antes hemos dicho de la época y el tiempo. Se gestó en los años de rebeldía y cambios en nuestro país, y de protesta en el resto del mundo por la guerra del Vietnam y otras, las protestas en EE.UU y las reiteradas conversaciones de París. En aquel tiempo muchas cosas estaban convulsas, en la prensa y televisión se podían ver imágenes horrorosas. Aquí todavía estábamos en una dictadura y el libro estuvo retenido casi un año en la imprenta de la editorial, y finalmente pudo salir a la luz y se presentó en la Librería Luque de Córdoba, en abril de 1974. Juan Bernier, Miguel Romero Esteo o Jiménez Martos, con sus críticas y reseñas fueron sus primeros valedores.

FSM.- Más tarde llegaron libros como Un hermoso invierno, Iluminación de las sombras, Santuario, Tránsito y El navegante, reunidos en Una visión de lo transitorio en 1994. Y un año más tarde vuelves a reunir esos mismos poemarios en una segunda antología de tu obra poética, esta vez en Italia y bilingüe, en el libro Fragile vaso. Luego, y ya en una segunda etapa, publicas El hilo roto. Poema del contestador automático, El paseante y Asuntos internos, hasta la fecha ¿Con la perspectiva de los años con qué libro o libros sientes que has alcanzado la dimensión a la que aspirabas como poeta?

FG.-Hay cuatro libros fundamentales en el recorrido de mi escritura: desde Los soldados, como primer libro, y sobre todo Tránsito, El hilo roto y El paseante. Algunos poetas y críticos añaden también Santuario. No ignoro al resto de los libros, pero estos tal vez han sido más puntuales en sus propuestas y claves. Pero no creo que haya que alcanzar ninguna dimensión, si eso fuera sería toda la obra del poeta.

FSM.- En este años de 2013 se han cumplido cuarenta años de la edición de tu primer libro Los soldados, y al mismo tiempo de la revista “Antorcha de Paja” que editaras, aunque en realidad son también cuarenta años en el mundo de la poesía y vida literaria, ¿cómo te sientes, has cambiado mucho en tus miradas a la vida y al mundo? La reedición de Los soldados, ha sido un hecho puntual por este aniversario.

FG.- La reedición de los soldados ha sido coincidente, ya que viene desde muy antiguo, desde la Casa del Ciprés donde los jóvenes poetas Daniel García y Mertxe Manso intentaran su reedición, pero aquello por circunstancia que no viene al caso no se llevó a cabo. Luego, tengo que agradecer a la poeta Mertxe Manso su empeño, que finalmente se ha producido en este 2013.

FSM: Tú fuiste uno de los poetas andaluces, que cantó Aguaviva en su LP “Poetas andaluces de ahora”, con Rafael Alberti a la cabeza y otros jóvenes poetas andaluces, ¿qué recuerdo guardas de ello?

FG.- Fue una verdadera experiencia y guardo un grato recuerdo de entonces, forma parte de mis primeros pasos y producto de ese mismo eco que tuvo Los soldados, época y temática se unieron.

FSM.- ¿De qué temas se ocupa tu poesía?

FG.-Ninguno de mis libros tienen la misma temática, mi poesía la considero muy diversa.  Respeto el trabajo de los que se repiten en temas y maneras emocionales, pero prefiero distintos caminos para ir avanzando. La vida, la poesía y el poeta con el tiempo viven diferentes aconteceres, y, por lo tanto, deben ir ampliando y abriendo nuevos registros. Nada tienen que ver Tránsito con El hilo roto o Los soldados con El paseante.

FSM.-Pertenece Francisco Gálvez a una línea de poetas no alineados y situados en tierra de nadie, si tomamos a la poesía española que ha ido hilvanando y construyendo una crítica española de suplementos, antologías, editoriales y campos acotados, desigual en las atenciones y coronaciones beatíficas de los poetas. Tu poesía no se encuentra en ningún lugar novísimo y tampoco de la poesía de la experiencia. Cómo consideras este aspecto?

FG.- Bueno, siempre ha existido y existe una tercera vía, por decirlo de alguna manera, evidentemente que nunca he querido, o mejor no me he sentido un poeta de ninguna de esas dos vertientes o tendencias poéticas, aunque tomo de ambas y me gustan muchos de sus poetas, pero ninguno de mis libro se puede adscribir en esas líneas poéticas.

FSM.- Eres codirector de la prestigiosa revista literaria La Manzana Poética. ¿Podrías hablarnos de esta interesante actividad?

FG.- A diferencia con la revista “Antorcha de Paja”, aquella era una revista de jóvenes poetas que comienzan, insertada y beligerante en una generación tan conflictiva y variada como los 70, y “La Manzana Poética” es una revista de literatura editada por autores ya con trayectoria literaria, y sus fines son otros y dirigida a otros ámbitos y lectores.

FSM.- ¿Cuáles son tus poetas a los que admiras, tus referentes?

FG.- Son poetas, pero también libros concretos, incluso poemas. Juan Ramón Jiménez de Un poeta reciencasado, Lorca de Poeta en Nueva York. Asimismo mi formación poética de lecturas se basa en poesía extranjera, Bertolt Brecht, Perse, Rimbaud, Lautréamont, Eliot, Paz, Dickinson, Stevens o Ashbery.. En otro orden Bachelard y Steventson. Aunque puntuales y principales, estos no son los únicos.

FSM.- Francisco, ¿qué es para ti poesía?

FG.- Es la pregunta manida y tópica que fuerza una respuesta también en ese sentido. Si yo digo “una forma y maneras de vivir” cuántos más, cientos, antes que yo, ya lo han dicho. Lo importante es conseguir escribir aquello que uno quiero decir. No sólo es publicar libros en una buena colección de poesía, premios, y que tu nombre salga en letras grades en la prensa, eso nos gusta a todos, pero forma parte de otras cosas anexas que nada tienen que ver con la poesía. Aunque desafortunadamente cierta crítica se guía por esos parámetros, únicamente.

FSM.- En poesía, ¿todo vale?

FG.- Todo vale, todo se puede decir, pero bien dicho. Partimos de malas y viciadas enseñanzas, pero no hay temas ni palabras proscritas, ni formas prohibidas. Hay quien se escandaliza con algunos autores y poemas. Pero es necesario un discurso poético más libre. Las formas y maneras, estéticas o tendencias no es lo más importante. Todo se puede poetizar.

FSM.- ¿Cómo ves el panorama poético en Córdoba en este momento?

FG.- A la vista está, hay de todo, y sobre todo mucha gente escribiendo. Diversidad de estéticas y entendimientos poéticos. Pero el número no hace la importancia.

FSM.- Desde el grupo Cántico hasta ahora han convivido una serie de generaciones poéticas, ¿por qué crees tú que otros colectivos poéticos de Córdoba y otros poetas cordobeses en solitario no han tenido esa repercusión mediática y de excelencia que se le ha concedido al grupo Cántico? 

FG.- Pienso que cada cosa tiene su lugar y tiempo. Cántico ha necesitado muchos años hasta que ha sido reconocido, cuando esto llega ya es el tiempo de otros poetas, de las siguientes generaciones, y ello resta, de alguna manera, la atención hacia otros que en esos años ya han surgido. Tampoco creo que Cántico sea una cuestión mediática. Por otra parte la poesía ya ha tomado otros rumbos, los jóvenes escriben de otra manera, y el panorama de la poesía española, para bien y también para mal, funciona con temáticas y estilos muy diferentes. De todos modos entre los poetas cordobeses posteriores a Cántico existe  un número nada despreciable y de todas las generaciones, que hoy tienen un lugar en la poesía española. Son cosas distintas.

FSM.- A partir de los años 70 han proliferado un número importante de poetas en Córdoba ¿existe boom de la poesía cordobesa?

FG.- No hay boom, yo creo que eclosión es la palabra. Boom es algo repentino, de pronto, y aquí se parte de unos hechos literarios, de una tradición poética de la ciudad, de grupos, revistas, talleres y actividades diversas. Si uno analiza los últimos cuarenta años, podemos ver claramente que en Córdoba se ha trabajado y mucho por la poesía. Otra cosa es la evolución que se ha producido desde los 70 en la poesía cordobesa, tanto en número de autores como en calidad, diversidad de estéticas y maneras de sentir la literatura. Lo más importante es que se ha abierto una puerta en la tradición cordobesa, que por otra parte no es ninguna escuela como se viene diciendo, pero que representaba demasiado peso para escribir de otra manera. Y esa puerta, aunque esto todavía no se reconoce en Córdoba, no ha calado a nivel de instituciones y tampoco de medios de comunicación, es una apertura a otras escrituras que han oxigenado el horizonte cordobés, poéticas que no se han plegado a la tradición anterior como un calco.

FSM.- En tu opinión, ¿cómo sabemos que estamos ante un buen libro de poesía? ¿Qué debe tener para que podamos decir que es un buen poemario?

FG.- Tú mismo lo dices: “un buen libro” y no un libro “bien escrito”. Hoy se publican muchos libros bien escritos. El poema debe ser un espacio de libertad y transgresión, ajeno a modas y tendencias, y siguiendo o superando los caminos recorridos. La poesía es refundación, y estamos aún en el camino de cambiar la vida, transformar el mundo. Puede ser la guía, la única, tal vez la mejor hasta el presente, para saber si un libro reúne todas las cualidades para ser un buen libro, o  sólo está bien escrito y repetido.

FSM.- ¿Un nombre de tu generación del 70?

FG.- Tres. Leopoldo María Panero, Pere Gimferrer y Luis Alberto de Cuenca.

FSM.- Para acabar, pues no quiero abusar de tu tiempo, podrías dejarnos aquí un poema tuyo y decirnos por qué lo has elegido. Muchas gracias.

FG.- La vida está llena de mensajes diarios, a los que hacemos caso o no, para acercarnos y comunicarnos mejor, y el contestador automático, el móvil, son signos de nuestro tiempo. Al mismo tiempo el teléfono se encuentra en la tradición literaria, ahí están los poemas de los futuristas, o Salinas, Cardenal, Frost, y otros. Entre otras motivaciones, este poema:

 

 

MENSAJES

 

En este momento estoy ausente,

pero puedes dejar algún mensaje

y te llamaré cuando vuelva.

Si eres el amor

llama más tarde, o tal vez otro día;

si eres la soledad

espera, pronto estaré contigo;

si eres el suicida

marca otro número, apenas queda tiempo;

si eres la muerte

elige otro destino, sólo soy una técnica;

si eres el pensamiento

abandona, este hilo no medita;

si eres la palabra

da la vuelta, aquí nadie te pronuncia;

y si eres una voz anónima

que llamas angustiada

en cualquier momento llegaré a casa:

habla después de oír la señal.

 

          De El hilo roto. Poemas del contestador automático (2001)

 

 

domingo, 23 de junio de 2013

La hierba entre el cemento, de Fernando Sánchez Mayo

En estos días ha tenido lugar la presentación del libro La hierba entre el cemento, el nuevo poemario de Fernando Sánchez Mayo, publicado por la editorial Vitruvio. Y fue en la biblioteca Central de Córdoba, a cargo de la también poeta Pilar Sanabria, quien dijo que este nuevo libro de poemas es el más narrativo del poeta porque escribe su propia historia vital en esos momentos en los que uno no parece estar entre los demás, porque construye a través de ellos toda una idiosincrasia propia por la alegoría de vivir, más que por la realidad. Y dice más adelante que es este un libro de consolaciones ante tanta perplejidad que provoca el ambiente circundante de inconsistencia, de caducidad, de contradicción. Y se basa en uno de los poemas del propio autor para decir que como dice el poema final del libro, el que precisamente le da título, y en donde se confirma que la esperanza también es posible. Es como si en la mirada llevase un jardín invisible donde todos los desechos cobran nueva vida. Pilar Sanabria apostilla que en este libro de Fernando Sánchez Mayo se observa un ritmo total de sagacidad en donde la poesía es un silencio que se levanta, y una enseñanza de impulsos ancestrales. Y esa sagacidad se intuye por su trato hacia lo mínimo. La diferencia de un poeta con cualquier creador es saber elevar de un suelo un cielo, de la sima a la cima, de la hondura a la nube, de lo cerrado al espacio. Ya lo decía Goethe: El artista que no es también artesano no vale nada. Y Fernando consigue esa artesanía de lo cotidiano en este nueva entrega. Igual que Baudelaire habla del hombre que se sumerge en la multitud como un reservorio de energía eléctrica y lo define luego como un caleidoscopio dotado de conciencia, así en el libro de Sánchez Mayo subyace la sensación del anonimato, de impersonalidad, lacrada hostilidad hacia el hombre diluido en multitud, el hombre inmerso en esa multitud hasta la náusea. El poeta se siente un tanto indefenso, exaltado o anonadado como cualquier otro peatón en medio del tráfico, pero a la vez participa en la existencia común y la supera por medio de la transfiguración imaginativa, de ese sutil paso al costado que permite al poeta ser poeta.
 
A continuación les dejamos con algunos de los poemas del libro

INTUICIONES

Podría atravesar la calle
y hablar con ese ciudadano.
Decirle: hoy el día es gris
pero el sol apunta con fuerza.
Amigo, que le vaya bien,
que tenga usted un buen día.
Y luego irme, girar a otra calle
y perderme otra vez a solas
con mi cosecha de intuiciones.


UNA PALOMA

¿Sabe esa paloma que la miro, que la observo
cómo picotea la nada sobre el asfalto?
¿Sabe que en este breve instante
de íntima fugacidad
le dedico toda mi atención
entre tanata multitud ajena a todo?
¿Sabe quizás, acaso, que me voy,
que la dejo entre las altas farolas
a los pies de transeúntes con prisa,
y que si otra vez vuelvo por aquí
ya nunca más la reconocería
entre otras tantísimas palomas?


UNA SOMBRA

Alguien pasa por mi lado como una sombra
y deja su perceptible clara huella anclada
en el aire irrespirable de ese nuestro espacio.
No sé qué clase de miasma se derrama
sobre el ocre nauseabundo terreno que piso
muy cerca de su orilla.
No sé si es miasma de su propia muerte
o es el miasma de la muerte mía.


DANZAR

Podría danzar en esta recoleta plaza,
girar sobre mí mismo como un bailarín turco,
cerrar los ojos en el activo movimiento
de mi interior,
ser yo con todas las posibles consecuencias
y olvidarme de la gente que me mira.
Quién sabe, pero puede que alguien me imitara
y quisiera bailar su propia danza.
Y entonces ya seríamos dos:
Una multitud frente al mundo.

sábado, 25 de mayo de 2013

Entrevista a Encarna García Higuera

                                                                                                    
FSM.- Encarna, con tan solo 12 años ganaste un premio de poesía en un certamen organizado por la cadena ser, ¿Qué te influyó escribir poesía tan joven?.
EGH.- Posiblemente influiría el ambiente de mi casa, donde había muchos libros y siempre leíamos, yo de pequeña era muy aficionada a leer y a escribir. Lo del premio supongo que fue cuestión de suerte, pero me hizo mucha ilusión.
 
FSM.- En 1986 fundaste el grupo poético Astro. Cuéntame cómo empieza el grupo, cuántos y quiénes érais, y si había en vosotros algún tipo de objetivo o alguna declaración de intenciones poéticas.
 
EGH.- Fernando, lo dice Herman Hesse a su amigo Romain Rolland en la dedicatoria que le hace en el libro Siddhartha “que sufre una crisis profunda en su vida espiritual……”. Posiblemente por eso fundé Astro, por el afán de llenar algo que me faltaba.
Al principio fuimos muchos: pintores, marionetistas, escultores, etc. Pero estos movimientos necesitan dinero para subsistir y quedamos los poetas que somos Antonio Varo, Pilar Sanabria, Soledad Zurera, Alfredo Jurado y yo, aunque tengo que decirte que sin Alfredo quizás el grupo no existiría, afortunadamente desde el principio él estuvo y sigue estando.
FSM.- Han visto la luz poemarios tuyos como Astro ausente, Abismos, A la orilla del Kaos, Del desdén y la huella, Como lloran las gárgolas, Yocasta, Código de barras, La casa de arena…¿Con qué poemario o poemarios te sientes más satisfecha o identificada y por qué.
EGH.- Me encuentro igual de satisfecha con todos y con todos me identifico aunque quizás “Yocasta” y “La casa de arena”, sean mis preferidos.
FSM.- Encarna, ¿para qué se escribe poesía? . ¿Tiene alguna misión?. ¿Nos salva de algo?.
EGH.- Dice Pessoa:
            “Quién lee deja de vivir. Haced ahora por hacerlo.
            Dejad de vivir, y leed. ¿Qué es la vida?”.
Con esta cita creo que te contesto, pero aún así te diré que a algunos nos salva de mucho.
FSM.- ¿Qué has aprendido en el mundo de la poesía y de los poetas?.
EGH.- He aprendido a apreciar más la lectura, a las personas, y a la vida.
FSM.- ¿Cuáles son  tus poetas de cabecera, aquellos a los que has admirado siempre?.
EGH.- Los malditos sin duda, pero también Pessoa, Pavese, La generación del 27 y todos los actuales, a los que leo con verdadero interés.
FSM.- En Paraninfo Poético pedimos a los entrevistados que nos digan una definición de lo que es para ellos poesía. ¿Cuál sería tu definición?.
EGH.- “Veamos claro, dije yo para mí; ¿Dónde está el cementerio? ¿Fuera o dentro?... El cementerio está dentro de Madrid. Madrid es el cementerio”. Mariano José de Larra.
Fernando, casi todo es cementerio excepto la poesía. Los poetas somos ángeles desterrados de nuestro universo, a veces frustrados, pero ángeles, ¡ vida !.
FSM.- También has escrito narrativa con novelas como El paraíso que nunca fue, Un largo camino o La mujer definitiva publicada por Almuzara. Cuéntanos por qué esa incursión en la novela. Y qué te ha aportado.
FSM.- La incursión en la novela fue algo bonito, la primera “El paraíso que nunca fue” me la publicó la Junta por los años 90 y Miguel Ángel Entrenas hizo una película con ella, fue divertido y una experiencia nueva. Y la última publicada por Almuzara, las dos me han dado muchas satisfacciones. La narrativa es gratificante.
FSM.- ¿Qué te parece el panorama actual de la poesía en Córdoba?.
EGH.- Me parece estupendo, creo que hay  gente joven escribiendo estupendamente y créelo Fernando, esto me produce una inmensa alegría, porque si no nos salva la poesía ¿quién nos salvará?.
FSM.- Para finalizar nos gustaría que nos dejaras un poema y nos digas por qué lo has elegido.
EGH.- El poema elegido es del libro “De ida y de vuelta” y lo he elegido al azar porque con todos los poemas me identifico, todos son un poco hijos.
 
RECUERDA
  
                            Recuerda hasta mañana.
                            La vida se disuelve como azúcar
y el mar es un momento
que sueña nuestra fiebre más absurda
 
Recuerda hasta mañana, verás que las estrellas
preguntan tu materia y se suicidan.
 
Cualquiera de tus ojos
derrama esa materia como estiércol;
el día es solamente una respuesta.
 
Recuerda hasta mañana: o no recuerdes:
tu mente te fabrica entre mis piernas
vagones de nostalgia y semen frío,
que ponen sin saberlo
un clavo en la garganta de las rosas.
 
Recuerda: que la vida es el momento
de sal sobre los ojos
del polvo más herido
 
Nos hace falta un día y ya has sentido
la curva del cansancio entre los ojos.
 
Tu flor más diminuta
Prepara el equipaje del recuerdo
y es dulce la mirada de la tierra:
un péndulo sin gesto es lo más claro,
recoge y desespera ese momento.
            
 
                                                        Encarna García Higuera
 

lunes, 20 de mayo de 2013

Entrevista a Matilde Cabello




FSM.- Matilde, en 1991 publicaste tu primer libro de poemas titulado El fruto de  aljamía, ¿qué es este libro y qué significó para ti entrar en la nómina de poetas que rápidamente comenzaron a tener en Córdoba un prestigio?
MC.-  Es el prólogo a las dos vertientes que tomaría mi poesía: al-Ándalus y la infancia en los 60. Cuando se publicó ya había sido premiado un año antes en Baena, entre otros, por Vicente Núñez a quien le pareció original y profundo; desde un primer momento se interesó vivamente por aquel libro y por lo inédito. De ahí nació nuestro cariño mutuo y mi profunda veneración por obras como Ocaso en Poley que ya citaba en mis poemarios. Poco después, la crítica de  Guillermo Carnero en el mismo sentido, cuando me otorgó el Mario López, también fue decisiva en esa consideración de la que hablas. Desde luego nada hubiera sido posible sin el ánimo y la ayuda de mi maestra, Juana Castro, que rompió con toda mi timidez y miedo a publicar. Fue decisiva para mí.
FSM.-  Más tarde publicaste Las teas de la tarde, Azul reflejo, Tres cantos para un niño oscuro, La tierra oscura, y todos ellos avalados por premios como el Luis Carrillo de Sotomayor, el Mario López o el Rosalía de Castro. ¿Con qué libro o libros te sientes más identificada o satisfecha y por qué?
MC.- Todos tienen una razón y marcan una evolución. Concibo la poesía como un ejercicio de introspección sincero, nunca como oficio,  trampolín o producto curricular. ¿Satisfecha, dices? Si me guío por los poemas que sigo leyendo con placer, quizá La tierra oscura, el último publicado, que es decir infancia; esa forma peculiar de mirar la infancia que ya estaba en los anteriores y, hasta me atrevo a decir que ha tenido un cierto poder de influencia en la poesía femenina cordobesa posterior. Pero eso lo dirá el tiempo, si alguien tiene ganas de analizarlo un día. También me ha ilusionado mucho una antología publicada en 2012 (La isla de Siltolá, Sevilla): Poesía de la Luz. Poetas de Puerto Real, mi pueblo donde siempre han estado atentos a lo que escribo.
FSM.- ¿Cómo fue ese cauce que te llevó a ser una poeta en activo?
MC.- Si por activo se entiende  publicar, fue casual como decía antes. Si activa es escribir, lo soy desde que tengo memoria de mí misma. La poesía, superada la etapa pre y adolescente, ha sido intermitente, con largos espacios de silencio y otros, aún más largos, de convalecencia. Siempre tengo poemarios inéditos, sin prisa por publicarlos; me da pereza todo lo que de “requisitos” extra poéticos implica; de ahí que se me puede considerar eso que llaman “poeta tardía”, no por actividad sino en la publicación.
 FSM.- ¿Qué te ha dado la poesía?
MC.-  Su lectura me ha permitido el acercamiento a autores imprescindibles para alimentar ese “ser-ahí” de Heidegger o lo que Aristóteles llamaba psyche; su escritura me ha dado  la herramienta imprescindible para ese “conócete a ti mismo” que aconsejaban los sabios griegos. Me ha ahorrado consultas de psicólogos, sensaciones de soledad o aburrimiento; me ha dado amigos, algún enemigo, algunas respuestas. Como escritora, todo. En mi opinión, si se sabe escribir poesía (auténticos versos, digo) lo demás es “hacer ganchillo”, que decía Vicente cuando escribía sonetos. A nivel profesional, cuando la noticia del primer premio llegó al diario Córdoba, asociaron mi nombre con el de la muchacha que  enviaba artículos y de ahí vino la propuesta y el compromiso de convertirme  en columnista, corresponsal, reportera…en la “todo terreno” que dicen mis directores, y han pasado ya 23 años ininterrumpidos desde entonces. 
FSM.-  No solo has cultivado la poesía, sino que también has escrito narrativa con dos importantes libros como Wallada. La última luna, publicada por la editorial Almuzara. Y El libro de las parturientas publicado por la editorial Puntoreklamo. ¿Podrías hablarnos de estas dos novelas?
MC.- En Wallada me planteaba dos  retos: romper con el silencio que, salvo tópicos y pseudo- fantasías “moras”, se cernía sobre ella y estructurarlo en prosa poética y verso, justamente en el estilo de El collar de la paloma de Ibn Hazm, ejemplo de lo que podríamos llamar la “reválida” de los poetas andalusíes. En mi opinión logré el propósito. Fue la primera biografía de Wallada y marcó su perfil; desveló, entre otros, sus rasgos físicos, opuestos a los que, hasta entonces, le atribuían los artículos y opúsculos sobre ella. Todo lo que dice el análisis en profundidad de la poesía de ambos. Desde las primeras ediciones en español (Ahora 2000 y Almuzara 2005) hasta la última en italiano (Castelvecchi, Roma 2011), es un libro que se vende solo, como auspició Pimentel cuando me propuso una segunda edición en su editorial y, efectivamente, me ha llevado a Cuba, EE.UU. o Italia; se ha analizado en las aulas de la Universidad de Albany (Nueva York) y en algunas francesas. Él sólo, sin más tarjeta de presentación ni gestión que el libro mismo. Se gestó durante un quinquenio de lecturas de crónicas, poesía andalusí, ensayos y manuales de Historia, facilitados muchos de ellos por  Feliciano Delgado, entonces compañero de páginas en el diario local; sin embargo, el archivo de El libro de  las parturientas es mi propia memoria y mis paisajes sentimentales recubriendo  la historia de Salud. Es de lectura y elaboración más fácil, muy cercano y va ya por la 2ª edición. Tiene la peculiaridad de gustar por igual a los alumnos de las escuelas de adultos (donde tiene un público numerosísimo e incondicional), como a los lectores más “curtidos” en novela y ensayo. La editorial El Páramo (Puntoreklamo) cuida mucho las ediciones y a sus autores; quienes hemos sufrido el caudillismo cultural y sectario de los años 80-90 en Córdoba, sabemos que tenerlos es un lujo para esta ciudad.   
FSM.- Volviendo a la poesía. ¿Podrías darnos una definición de lo que es para ti poesía?
MC.-   Para mí es una forma de sentir, expresar y padecer la vida; una manera de revelarme frente a lo que no comprendo, de despejar una duda existencial a cambio de asumir millones más. Es un estado de ánimo y una actitud ante la vida que cada día me obliga a replegarme más, a “endiliarme” lejos de todo lo que no se parece a la poesía, para plegarme al capricho de “la ramera” (y de nuevo cito a Vicente). Cuando este caos en el  que nos sumerge cristaliza en la estética, es poesía. Lo demás es prosa o pretensión.
FSM.- También  eres columnista del periódico El Día de Córdoba, guionista y presentadora de TVM, ¿qué te aportan estas actividades en tu tarea como escritora?
MC.-  A Córdoba, a su historia, a su cultura, a su patrimonio y sobre todo a sus gentes,   he dedicado el cien por cien de mi trabajo profesional y literario, tanto en los medios de comunicación como en narrativa y en poesía. Estos 23 años ininterrumpidos, a pie de calle, en hemerotecas y bibliotecas, me han proporcionado como es lógico, un profundo conocimiento de Córdoba. Los reportajes de Así somos en la TVM,  por poner un ejemplo, están escritos calle a calle y paso a paso, tras consultar la bibliografía correspondiente. Y tenemos más de 1.000 emisiones, sin mencionar las más de 2.000 publicaciones sólo de reportajes en prensa o las guías sobre la ciudad dentro y fuera de El Día de Córdoba.  Esa riqueza está ahí y aflora, como es natural, tanto en la forma como en el fondo de lo que escribo. No creo que se pueda escribir (bien, digo) de lo que no se conoce ni se siente; cuando se hace desde el sentir de otro, siempre se percibe como un  mal plagio. De ahí el cariño que percibo, me siento muy querida en Córdoba;  porque esta ciudad sigue siendo discreta, como la vio Baroja, y excesivamente educada, pero también tremendamente sensible e intuitiva. No se la engaña aunque calle.
FSM.- También perteneces al Colectivo abierto de poetas cordobesas. ¿Cómo crees que está la situación de las igualdades entre los hombres y las mujeres en este momento?
MC.-  El Colectivo abierto de poetas fue una iniciativa de Juana Castro que creamos apoyadas por las mujeres de la UCO, María José Porro entre ellas. Estos dos nombres son, en mi opinión, un garante del espíritu que lo impulsó. Uno de los objetivos era dar “visibilidad”, que se dice ahora, a mujeres silenciadas y abrir las puertas a nuevos valores. Antes y después del tiempo en que me tocó presidirlo, consolidamos iniciativas muy interesantes. Respecto a la igualdad, opino que,  a pesar de los avances, sigue existiendo una barrera alzada por distintos factores: por cierto estereotipo  de mujeres en publicidad, cine o medios de comunicación; por la incapacidad de nuestras representantes políticas de crear posturas realmente femeninas, en lugar de sumarse a lo que hay y, desde luego, no se logrará el principio de igualdad mientras no rompamos con ese concepto altomedieval del atractivo físico como arma para situarnos.
FSM.- ¿Cómo ves el panorama de la poesía en Córdoba en este comienzo del siglo XXI? 
MC.- Como he comentado tantas veces, Córdoba es la única ciudad que puede presumir de tener cinco generaciones de poetas vivos. Aquí la poesía ha sido, desde el siglo X que yo haya constatado, un valor reconocido; somos una ciudad de poetas. Cántico nos dejó (y afortunadamente seguimos teniendo a Pablo),  una buena nómina y dos o tres voces grandes; lo mismo empieza a suceder ya con la generación que conocí en los 80 entre los que tenemos, tanto en ellas como en ellos, referentes nacionales e internacionales. Opino que estamos en tiempo de reconocer a esas y esos poetas. Pero sabemos que, en poesía –salvo alguna excepción-,  nunca se conoce la gloria porque cuando te la otorgan estás muerto o te han matado lentamente. De las generaciones más novísimas, es pronto para saber; lo que percibo lo expresa suficientemente esta reflexión de Séneca a Lucilio: “Sobre los que buscan la sabiduría:
Pitágoras obligaba a sus discípulos a cinco años de silencio. ¿Creéis que les permitiría hablar y pronunciar elogios desde el primerda? ¡Qué locura la del filósofo que se regocija de los aplausos que le tributan los ignorantes después de oírle el primer día! ¿Qué satisfacción puede recibir de las alabanzas de gentes a quienes no puede alabar él?”
FSM.- Para finalizar quiero agradecerte tu colaboración en Paraninfo Poético y pedirte que nos dejes aquí un poema y nos digas por qué lo has elegido. Muchas gracias.
MC.-   Es la primera sensación, el primer poema que anoté en mi cuaderno cuando me autoexilié a Extremadura, tras 20 años de ausencia. Allí escribí Cenizas de otro Sur y La tierra oscura y éste es el principio.
Si vuelves no preguntes.
            Si vuelves, ve en silencio a buscar tu paisaje.
            Verás que te responde.
Y no preguntes.
Calla.
 

jueves, 9 de mayo de 2013

El silencio y la seda, Poetas cordobesas frente a Julio Romero de Torres

Hace pocos días se presentó una nueva antología del Colectivo Abierto de Poetas Cordobesas: El silencio y la seda, en el salón de los mosaicos del Alcázar de los Reyes Cristianos. Un hermoso acto presidido por el Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba, Juan Manuel Moreno Calderón, el director de la editorial El Páramo, Juan Manuel López García, y las poetas Juana Castro, Balbina Prior y María Luz Escuín. Se trata de un proyecto concebido desde hace ya muchos años y que por fin ha visto la luz gracias a la colaboración de la editorial El Páramo y el Ayuntamiento de Córdoba. Es un trabajo hecho no sólo con aspectos reivindicativos de la mujer en el plano cultural y poético de nuestra ciudad y de nuestro pais sino también de homenaje a Julio Romero y a esa mujer que representaba en sus cuadros, esa mujer de una generación anterior, la mujer del siglo XX que eran las madres y las abuelas, mujeres con aspiraciones y que nunca pudieron desarrollar sus capacidades debido a la tracicional marginación a que siempre estuvieron sometidas.
El libro tiene un gran atractivo, no sólo por las prestigiosas plumas que participan en él, sino además porque va acompañado de ilustraciones detalle de los lienzos que Julio Romero pintó. Las participantes del libro son: Mut´a, Uns al-Qulub, Aisa bint Ahmad al-Qurtubiyya, Umm as-Sad bint Isam al-Himyari, Concha Lagos, María José Rodriguez Millán, Encarna García Higuera, Soledad Zurera, Juana Castro, María Luz Escuín, Ángeles Mora, Mercedes Castro, Lola Salinas, Matilde Cabello, Concha García, María Rosal, Rafaela Hames, Pilar Sanabria Cañete, Isabel Pérez Montalbán, Balbina Prior, Araceli Sánchez Franco, Leyla Ouf, Mertxe Manso, Verónica Moreno, Ángela Jiménez, Ana Castro y José María Baez.

Les dejamos con dos poemas de dos poetas participantes.

EN LA LIGA DE UN SUEÑO

                        Lírica hallada en el encuentro con dos cuadros

Años atrás quise retener en un poema
"La Señora de Rojo" de Moroni, en la sala 6,
pero cuántos habré perdido
por infectadas picaduras de tiempo.
Cumpliendo hoy un deber, paseo por la ribera en obras
hacia el museo de Julio Romero, empleado
de la fábrica del color y amanuense dilecto de pasiones.
Tengo el propósito de adentrarme de nuevo en luz,
aunque siempre insista en evadirme por las sombras,
bogando en trasuntos claros y débiles oscuros,
como ecológico torero afilando su estoque,
rockero a sueldo de la industria y la pura hiel sin ventas,
entre un lápiz y las brujas que gobiernan mi ordenador imantado,
poetas entre Sofá y Experiencia,
artistas de corazón, que duermen sin privacidad con el caballero cuché,
o la Europa del euro abatida entre austeridad y crecimiento.
Años atrás quise vivir mis sueños, y ahora ya sé,
como Don Julio nunca negó, que solo rozamos el arte de sus mujeres,
el de sus tinieblas enemigas, y en la pelea cotidiana del existir
dependemos de una única boya aislada del Atlante Deseo,
porque a sabiendas señala el regreso a lo real.
Años atrás quise robar el cuadro de Moroni,
pero se tornó imposible porque las puertas cerradas
de la National Gallery lo impidieron.
Quiero aprehender hoy el mundo de un sólo cuadro de Julio,
pero seguro que no será por la prisa canalla de los tiempos,
ni por los malditos horarios de lo irreal,
pongamos si hubiera "En la liga un Sueño".

                    BALBINA PRIOR



RIVALIDAD

Porque es la noche de mujeres oscuras
y el esplendor de una herrumbre primitiva
de ese viento indomable de la entrega,
de ese delirio adintelado de ceniza.
Por todo equipaje esa penumbra que clama desnuda,
ese mendicante clamor certero,
desventura femenina sin fianza,
prendimiento de una sed de siglos sin primavera.
Mujeres ramificadas
en el eco de lo siempre consumado,
con la larga herencia de las lumbres ateridas.
Rivales que, beligerantes de por vida,
librarán batallas anegadas por lo bello.
Ellas siguen ahondando nuestra zubia
y también ese infinito relente de intemperies,
ese veredicto de evidencias condenadas
que Eva nos traspasó
en el caudal fecundo, enconado y torrencial de su sangre.

               PILAR SANABRIA CAÑETE

miércoles, 1 de mayo de 2013

Entrevista a Basilio Sánchez



FSM.- Basilio, acabas de publicar el reciente premio Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina” con Cristalizaciones. ¿Qué representa para ti un nuevo e importante premio en tu haber?

BS.- Me siento muy honrado. Es un privilegio, además, que mis nuevos poemas aparezcan ligados a una ciudad como Córdoba y a la memoria del gran poeta de Cántico Ricardo Molina

FSM.- Me ha parecido leer que has dicho que Cristalizaciones es un libro que habla sobre la fragilidad, ¿podrías explicarnos a qué te refieres?

BS.- Cristalizaciones es un libro que indaga en la fragilidad de la doble naturaleza del poeta, la del hombre y la del escritor, y que busca en la poesía no un reflejo del mundo o de nosotros mismos, sino la transparencia que permite percibir a través de ella la realidad del mundo, esa realidad objetiva que constituye nuestro espacio moral.

FSM.- De todos tus poemarios publicados por cuál sientes una especial predilección y por qué.

BS.- Quizás La mirada apacible, porque es el libro en el que el tono personal, mi manera de relacionarme con las palabras y, a través de ellas, con el mundo, se me empieza a hacer visible

FSM.- ¿Qué te aporta escribir poesía?

BS.- Podría decir que la poesía me salva y me protege, pero sería pretencioso y posiblemente ingenuo. Lo que la poesía me da es compañía. Y una cierta manera de relacionarme con lo que soy y con lo que me rodea

FSM.- ¿Debe tener algún cometido, alguna finalidad la escritura poética?

BS.- La poesía es de naturaleza humilde. No se le pueden pedir muchas cosas, y menos que cambie el mundo o nuestra vida. Los poemas se escriben para que caminemos entre ellos. El lenguaje es un bosque.

FSM.- ¿Qué aspectos del poema valoras para dar por finalizada la construcción de un poema o para incluirlo en el conjunto de un poemario?

BS.- Todo poema tiene su propio desarrollo y su propio tiempo. Nuestro cometido es el de estar, simplemente, atentos. En un momento determinado, el poema de las palabras y el poema de las ideas coincidirán plenamente y entonces sabremos que el poema se ha cumplido.

FSM.- Y un poemario completo ¿debe guardar alguna unidad temática? ¿o crees que no es necesario para conformar un buen libro de poesía?

BS.- Cada poeta tiene una visión diferente de este asunto. Yo concibo la creación poética como una suerte de diario del espíritu en el que se conjugan, necesariamente, el transcurrir del tiempo con el de la propia existencia; o dicho de otra manera: la poesía como una forma de registrar y poner en relación la vida de uno mismo con el mundo que le rodea tal y como por el poeta consigue percibirlo a lo largo de las diferentes etapas por las que va pasando. Para mí, por tanto, la unidad de medida en poesía no es el verso, ni siquiera el poema, sino el libro, expresión sin duda incompleta, pero muy reveladora, de una forma de decir y de vivir en el tiempo.

FSM.- Desde tu primer libro publicado A este lado del alba hasta ahora, crees que has tenido alguna evolución en la forma y en el contenido de tus libros de poesía, o te mantienes fiel a tu trayectoria iniciada.

BS.-  En mis 30 años de escritura poética no he cambiado sustancialmente. Los poemas de A este lado del alba, quizás hablen de las mismas cosas que los poemas de Cristalizaciones, mi último libro. Han variado un poco las formas, ahora pretendo ser más claro, más transparente, intento que, como dije antes,  el poema de las ideas que está dentro del poema de las palabras pueda ser escuchado. Pero los temas son los mismos: las cosas de la vida que uno experimenta desde su intimidad y que con palabras más o menos gastadas pretende uno desvelar para sí y para los demás, palabras que al ir dirigidas a la sensibilidad y al conocimiento, pueden de alguna forma ayudarnos a vivir.

FSM.- El poeta, ¿nace o se hace?

BS.-No lo sé. No sé en qué medida participan el talento o la carga genética. Siempre he estado convencido de que llegué a la poesía por azar. Pero también es posible que ese azar no hubiese tenido trascendencia sin el condicionamiento de la necesidad. En cualquier caso, una vez que se ha optado por la escritura, la única manera de hacerse es escribiendo, y por supuesto leyendo.

FSM.- ¿Cómo y cuándo surgió en ti el interés por escribir poesía?

BS.- Vocación, en el sentido de llamamiento o inspiración divina, no la he tenido nunca. La lectura de algunos poetas en un momento determinado de mi vida me indujo, a una edad relativamente tardía (23 o 24 años), a intentar emularlos con la escritura de unos versos tan voluntariosos como cándidos.

FSM.- ¿Qué poetas te han influenciado más o cuáles han formado parte de tu memoria de agradecimientos por sentir una gran admiración por ellos?

BS.- El pequeño escenario en el que a principios de los ochenta, y con más voluntad que acierto, comenzarían a surgir mis primeros poemas lo conformaban unos pocos libros de unos cuantos poetas: Vicente Aleixandre, Neruda, Walt Whitman, Miguel Hernández, Hölderlin, Rainer Maria Rilke y Claudio Rodríguez. Luego vendrían otros igualmente importantes en la formación de mi sensibilidad poética: Francisco Brines, Valente, Cernuda —y con él toda la corriente de poesía meditativa de la tradición anglosajona—, Antonio Colinas, Octavio Paz o Antonio Machado.

FSM.- Basilio, ¿podrías definirnos tu propio o personal concepto de lo que es para ti poesía?

BS.- Esta es una de las preguntas que uno siempre intenta esquivar; más que nada porque uno escribe, precisamente, para explicarse algunas cosas de su vida, entre las cuales se encuentra la propia escritura. Muchos de los poemas que he escrito, incluidos los de Cristalizaciones, intentan dar respuesta a esta cuestión. Sin embargo, tengo la intuición de que la poesía es un mensaje en la pared de una gruta, una nota a propósito para los que se pierden en la noche, para los que no tienen un lugar como propio.

FSM.- Eres un poeta extremeño, ¿cómo está el panorama de la poesía extremeña en estos momentos?

BS.- Lo veo con normalidad, como veo la actividad literaria de cualquier otra región. Hay poetas, narradores, ensayistas... Cada generación se sucede insensiblemente con la siguiente, sin carencias, sin desmoronamientos. Se publica mucho fuera y dentro; se lee, también mucho, dentro y fuera. Los escritores se reúnen en asociaciones, se organizan talleres literarios, se difunde la creación entre los jóvenes a través de las Aulas.... Todo muy normal. Y en esta normalidad, en una comunidad como la nuestra, secularmente acomplejada, radica sin duda lo extraordinario.

FSM.- Para acabar nos gustaría que nos dejases un poema y nos digas por qué lo has elegido. Muchas gracias.

BS.-  El poema “Correspondencias”, perteneciente a Cristalizaciones, nos habla del difícil equilibrio de la existencia, de la fragilidad del entramado de afectos en el que nos movemos y de la humildad de la escritura, esa forma de atención minuciosa y paciente a lo que nos rodea.


                           CORRESPONDENCIAS

  

Mientras llega la tarde con su peso

de cristal de Murano

y el horizonte traza a la altura del cielo de los ojos

la línea imaginaria del origen del mundo,

te paras a pensar que la existencia

mantiene entre nosotros

y las cosas con las que convivimos

una oculta cohesión; que hace crecer

a nuestro alrededor

un orden silencioso de pequeños afectos

en el que todo gira alrededor de todo:

un sistema perfecto, pero desmoronable,

tan insustituible como frágil.


Es por eso, quizás, por lo que ahora,

mientras llega la tarde, arrodillándote

como los paleontólogos,

inclinas la cabeza y te incorporas

de nuevo a tus asuntos como si nada hubiese sucedido.

Resuelto a ser paciente,

a no desdeñar nada por insignificante.



                                               Basilio Sánchez

                                               Abril de 2013