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domingo, 27 de mayo de 2012

Entrevista a Pablo Méndez

FSM.- Pablo, eres un poeta de Madrid, y con tan solo 19 años ya publicaste tu primer libro ¿cómo empezó tu vocación literaria?
PM.- Desde siempre me gustó escribir, siempre, desde muy niño escribía aunque tengo que reconocer que cuando me cambié de colegio en 1990 mi interés por la poesía se hizo más grande, se convirtió en toda una obsesión.

FSM.- De todos tus libros publicados con cuál de ellos te sientes más satisfecho y por qué.
PM.- Los libros de uno son difíciles de evaluar, Ana Frank no puede ver la luna, me ha dado muchas alegrías, sin embargo, Una flecha hacia la nada, que publiqué en 1994 me enseñó el mundo de la literatura y me hizo conocer a muchos de los amigos que más quiero.

FSM.- Durante los años en que tú publicas tus primeros libros ¿cómo era la vida literaria en el Madrid que tú frecuentabas?
PM.- Era distinto, es posible que hubiera menos lugares pero se vivía la poesía con mayor intensidad, las veladas poéticas empezaban a las ocho y terminaban a las tantas de la madrugada, se discutía mucho, situación que a mí no me solía gustar y era todo más ardiente para lo bueno y para lo malo. Luego existían una serie de ciclos clásicos de poesía donde siempre contabas con la presencia de buenos poetas, la tertulia de Rafael Montesinos los martes en el ICI era maravillosa, siempre leía alguien interesante, el Rincón del Arte Nuevo, las noches del Nuestra Señora de África, el ciclo de la Biblioteca Nacional, las primeras sesiones de Los Viernes de la Cacharrería… eran lugares con mucha solera… ahora hay muchos sitios donde se reúnen y leen los poetas pero falta un par de ciclos largos, organizados, donde lean de la misma forma poetas nuevos y expertos.

FSM.- Podrías explicarnos cómo es tu poesía.
PM.- Uffff, hablar de mi mismo se me da fatal, yo soy un enamorado de la poesía de los demás.

FSM.- Pablo, podrías darnos una definición de lo que es para ti poesía.
PM.- Sin duda una forma maravillosa de comunicación y una manera de vivir y una manera de estar solo como dijo tan bellamente Pessoa.

FSM.- ¿Tiene la poesía alguna misión en nuestra sociedad y en nuestro tiempo?
PM.- Esta es una gran pregunta y claro yo como poeta no sé si debo tener la respuesta, la situación del país es tan complicada que puede parecer algo frívolo dejarnos llevar por la poesía, sin embargo creo que los poetas tenemos que estar cerca de nuestro tiempo y escribir, escribir lo que nos salga, lo que llevemos dentro, y publicarlo, y leerlo y hacérselo llegar a los demás y que valga siempre para saber donde estamos. El poeta tiene que no parar. Si lo que escribimos tiene una misión deben decirlos lo que la leen o los que la estudien en el futuro.

FSM.- ¿Cuándo podemos decir que estamos ante un libro de poemas de calidad? ¿Qué aspectos o requisitos debe reunir para considerarlo interesante y útil?
PM.- En poesía la calidad es un imposible. Desde luego que hay un límite, pero calidad… la calidad me parece más bien un término tecnológico, un poema que a mí me vuelve loco a otro puede parecerle una aberración. Desde un punto de vista personal yo pongo en práctica un consejo que me dio Leopoldo de Luis, un poema me gusta mucho cuando me hubiera gustado escribirlo a mí. La poesía empieza a ser interesante cuando nos hace sentir, ¿sentir qué? lo que sea, por supuesto.

FSM.- ¿Cómo ves el panorama literario español en este momento?
PM.- Al igual que el resto, la literatura se está viendo perjudicada por la crisis, hay muchas librerías con enormes problemas, se han cerrado muchas y están despareciendo bastantes premios literarios. Por tanto vivimos un momento de cambio, de adaptarse o morir. Pero por otro lado siguen surgiendo escritores buenos, se siguen publicando buenos libros y además Internet está ofreciendo la posibilidad de hacer más amplia y fácil la crítica literaria. Lo que sí creo es que la poesía es mucho mejor que la novela, en la poesía hay mayor claridad de ideas, mucha más imaginación, más continuidad… la novela la veo más estancada.

FSM.- Eres un poeta que también has escrito ensayos, y hay uno titulado “Lo que aprendí de Gloria Fuertes” donde colaboran otros poetas como José Hierro, Antonio Gala, Mills Fox Edgerton. ¿Qué aprendiste de Gloria Fuertes?
PM.- Gloria Fuertes fue una de mis mejores amigas, una mujer fantástica, genial, era muy fácil aprender de ella, quizá aprendí esencialmente a no colocar mi condición de poeta en un punto superior al de los demás sino en el mismo que ellos, ser poeta como se es portero de discoteca, limpiabotas, jardinero o juez de paz.

FSM.- En tu biografía se aprecia que has desarrollado una gran actividad relacionada con el mundo poético y literario. ¿Qué has aprendido de tus vivencias relacionadas con este mundo de la poesía?
PM.- En mis primeros años, en los noventa, hice mucha vida literaria, pasé algunos momentos muy buenos y otros no tanto, recuerdo muchas noches con Juan Carlos Mestre, Rafael Pérez Estrada, Alfonso Berrocal, Miguel Galanes, Fernando Beltrán… y otros muchos autores. Ahora me resulta mucho más difícil y no voy más que a los actos de la editorial. Creo que el mundo literario es bueno si uno sabe ponerle fin, o como siempre comentaba Fernando Beltrán, sabe entrar y salir, es bueno pasar temporadas más alejado de la sociedad y más cerca de nuestra propia literatura. Lo mejor de aquellos años el recuerdo de muchos amigos que ya no están: Pérez Estrada, Gloria Fuertes, Rafael Montesinos.

FSM.- Pablo, también eres el editor de la prestigiosa editorial Vitruvio. ¿Cómo surgió esta empresa y qué objetivos busca dentro del campo de la poesía?
PM.- Monté Ediciones Vitruvio con sólo diecinueve años, ahora que tengo treinta y siete me cuesta mucho saber como surgió todo aquello, fue como una pequeña locura que se fue haciendo cada vez más grande. Cuando le dije a Gloria Fuertes que iba a montar una editorial de poesía me dijo que estaba loco y cuando le dije que quería que el primer libro fuera suyo me dijo que tenía buen olfato y que solo debía trabajar duro, eso hice la verdad. El objetivo de la editorial es muy sencillo y el mismo desde el primer día: publicar en el mismo formato, precio y promoción libros de poetas clásicos o de elevado prestigio con autores que publican sus primeros libros. Y así lo hacemos, ahora acaba de salir publicado Áspero mundo de Ángel González, y al mismo tiempo poetas que empiezan en la literatura, Vicente Enguix, Fina Domenéch, Mario Riera.

FSM.- Has obtenido muchos premios relacionados con la actividad poética, ¿qué ha significado esto para ti?
PM.- Los premios son siempre motivo de polémica y de controversia para los poetas, yo creo que están bien pero no hay que obsesionarse. Antonio Machado no ganó ningún premio en su carrera literaria, tampoco Lorca, ni Cernuda… Juan Ramón Jiménez ganó uno, el Nobel, y en los años anteriores a la Guerra Civil también existían premios, Gerardo Diego y Alberti ganaron el Nacional de entonces como Aleixandre. Tienen una importancia muy relativa. Me parece más importante para un poeta conocer su entorno y tener la firme convicción de dar a conocer su poesía que ganar un premio.

FSM.- Para acabar y agradeciéndote tu colaboración, ¿podrías dejarnos un poema aquí abajo y decirnos por qué lo has elegido?
PM.- Este poema pertenece a mi último libro, Ana Frank no puede ver la luna, y es un homenaje a una de esas personas que fueron víctimas de un siglo terrorífico y que todavía podrían estar con nosotros.



Ana Frank no puede ver la luna


Hoy, Ana Frank cumpliría ochenta años,


¿cómo será ese sueño hondo

de cumplir y cumplir

ochenta años?


quién puede bajarse

del tren de la vida y mirar caminos

ochenta años


ochenta, ahora tendidos

en el árbol viejo de la muerte,


ochenta años


yo miraré por ti los fresnos,

apagaré las velas,

celebraré la luna

besaré a mi mujer,

este es mi regalo:

felicidades.




Ana Frank no puede ver la luna, Pablo Méndez. 3ª ed. Ed. Vitruvio.





viernes, 18 de mayo de 2012

Entrevista a Pablo Méndez ( entrevista concedida a otro medio y reproducida aquí)

Pablo Méndez (Madrid, 1975) es autor de seis libros de poesía. Su trayectoria literaria empieza siendo él muy joven con la publicación de “Una flecha hacia la nada” (1994) desde entonces Pablo Méndez ha dado muestras de que el realismo en la poesía sigue latente y es una de las mejores alternativas para la poesía de nuestros días. Para muchos de los que estamos en el mundo de la literatura Pablo, a pesar de su juventud, es un maestro que está creando escuela. Hablamos con él con respecto a la aparición de su último trabajo “Ana Frank, no puede ver la luna” (Ediciones Rilke, 2010) libro al que muchos apuntan como un punto de inflexión en la obra del autor.

P.- Es inevitable preguntarte por el realismo, muchos autores ya están diciendo que la poesía se debe entender. Pero el realismo no es una corriente nueva, ni una tendencia donde a la poesía se le despoja totalmente de la metáfora ya que el propio poema forma una metáfora. ¿Es el realismo la alternativa de la poesía del S. XXI?

R.- El término “realismo” en poesía es muy ambiguo, sin duda abarca un sinfín de formas de hacer poesía, y no tiene nada que ver con lo fácil o difícil que sea un poema, eso depende más de la claridad y concisión que un poeta consiga en sus versos. Puede darse el caso de poemas difíciles y con una fuerte dosis de realismo. Para mí la poesía realista es una poesía cercana a la realidad que trata cuestiones de nuestro día a día, comunes a todos. No en balde, aquella poesía social, surgida en España a principios de los cincuenta, en lugares como México, llegó a llamarse, “realismo social”. En mi Ana Frank no puede ver la luna, hay un capítulo entero de prosa poética donde escribo sobre algunos de los grandes escritores que vivieron en París, son casi como fantasmas que yo quise ver por sus calles, están Azorín, Gómez de la Serna, Ortega y Gasset, Blasco Ibañez… no me parece una propuesta realista en ningún caso.

P.- Hoy, Ana Frank cumpliría ochenta años... Así empieza el poema que da título al libro y que es un homenaje al Diario de Ana Frank. A lo largo de tu libro podemos observar cómo has tocado con indudable maestría los temas del paso del tiempo y de la muerte, algunos poemas están dedicados a la muerte de tu madre, el recuerdo de Gloria Fuertes y de muchos poetas que hoy ya no están con nosotros. ¿Cómo ha sido este proceso creativo? ¿Ha tenido que pasar mucho tiempo para poder expresar estos poemas?

R.- Uy, agradezco tus palabras en lo de maestría. Sí, la verdad es que un libro muy duro en su primer capítulo. Yo escribo sobre lo que me pasa, sobre mi vida, incluso en los poemas de los que te hablé antes, los de París y los escritores que allí vivieron, también escribía sobre mi mismo. Por eso en los momentos que he vivido una vida monótona, serena, he escrito muy poca poesía. Durante la creación de este libro me pilló la muerte de mi madre, ocurrida hace ahora casi seis años, y los poemas giran casi todos en torno a ello. Fue un palo para mi terrible, en fin…

P.- Por anteriores libros tuyos de ensayo podemos saber que la historia de la poesía es importante en tu obra, quizás no se puedan dar niveles elevados de poesía sin haber estudiado lo que se ha hecho antes. ¿Es necesario ese conocimiento previo del artista para poder crear?

R.- Yo creo que sí. No te hablo de erudición, pero si creo que un poeta tiene que tener una visión clara, profunda, y creciente de la historia de la poesía. Entre otras cosas porque si uno hace poesía es porque es algo que le gusta sinceramente, y si le gusta, lo normal es que no tenga pereza en estudiarla, leerla, comentarla, quererla sin más. Es como esos niños que se saben de memoria la alineación de su equipo, ¿la estudiaron? no, simplemente la devoción por ese equipo les hace saberse los nombre de los jugadores con facilidad. Sinceramente, me desagrada un poco cuando conozco a un poeta que no tiene el menor interés por la poesía, que no lee más allá de sus propios versos.

P.- La tercera parte de tu libro, Pequeña estación abandonada, está compuesta por treinta definiciones que invitan a la reflexión, quizás con una influencia oriental ya que nos recuerdan a los Haikus de la poesía japonesa. Es muy curioso como ese pequeño diccionario que has creado denota como la poesía lejos de querer acercarnos a una verdad universal y exacta nos acerca más bien esa realidad que llevamos dentro. ¿Es la poesía quizás ese último refugio que nos muestra nuestra propia realidad?

R.- Pese a mi admiración por el gran José M. Prieto, debo confesarte que no me interesan nada los haikus, cuando un poema es bueno pues es bueno y ya está, carece de importancia si es un haiku o una copla. Lo del haiku es una especie de moda que pocos conocen bien y muchos practican, yo creo que se debe a que su forma métrica es sencilla y tiene cierta aureola de exotismo. Pocos haikus buenos he leído, recuerdo además de Prieto, uno maravilloso de Mills Fox Edgerton que dice:

Exprimo bellas

naranjas mas el zumo

es de limón.



Es un haiku en su forma métrica, pero no en el contenido, ya que el haiku trata más de captar un instante, un momento preciso, natural y no suele haber elementos filosóficos, es muy famoso el haiku de Saimaro (1655-1737):



siguiendo el río

la golondrina vuela

como fluyendo



Esto sí que es un haiku. Yo no creo que en mi poesía haya influencias orientales. En Pequeña estación abandonada, intenté definir, desde el punto de vista poético, conceptos de nuestra vida cotidiana, definir, árbol, primavera, madre, padre, hermano… es posible que tangas razón y la poesía también sea ese refugio donde nos encontramos con nosotros mismos. Volviendo al haiku, a mí me gustan más las coplas, las décimas, o aquellas soleares maravillosas que hacía Rafael Montesinos, con tanta poesía y tanta gracia, fíjate, semanas antes de morir escribió la siguiente soleá:



A mí me da un no sé qué

dejarlo todo y marcharme

a un sitio que yo que sé.





P.- Es inevitable preguntarte cuales han sido los autores que más han marcado tu estilo poético. Sabemos que han sido muchos, pero ¿podrías citarnos los autores que consideras imprescindibles?

R.- Pues fíjate, a mí me gustan los poetas según las fechas del año, es como si cada poeta tuviera su estación, hoy es 21 de febrero, y mañana el aniversario de la muerte de Antonio Machado, siempre lo releo en primavera. El verano, por ejemplo, es lorquiano, esa pasión de las noches con luna, esos amores rápidos, esas casadas infieles tras las verjas de las casas andaluzas… hay tantos poetas maravillosos en el siglo veinte, podría decir dos por década… Sin embargo debo decirte que a mí también me encanta descubrir grandes nombres en la sombra, poetas que por una circunstancia u otra, hoy no ocupan el lugar que merecen y sin embargo construyeron una obra notable, eso me encanta… mi último descubrimiento ha sido Luis Felipe Vivanco, un poeta sensible, cuidadoso, sensitivo, para mí, todo un hallazgo.

P.- Ya para acabar, ¿qué estás haciendo ahora?

R.- Estoy preparando una antología de la Generación del 36. Una generación que no tiene la aureola genial de la Generación del 27, pero con grandes nombres y mucho interés, Miguel Hernández, Leopoldo Panero, Vivanco, Rosales, Carmen Conde, Ridruejo… hay mucha buena poesía en todos ellos.