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martes, 16 de octubre de 2012

Poemas para un escenario, de Fernando Sánchez Mayo

Ayer se presentó en la Delegación Provincial de Cultura el libro Poemas para un escenario, de Fernando Sánchez Mayo, dentro del ciclo Letras Capitales que organiza el Centro Andaluz de las Letras. El poemario fue presentado por el crítico y también poeta Roberto Loya. Intervinieron también en la mesa el editor de la editorial depapel Manuel Patiño y el ilustrador José Luque Reyes.
Reproducimos a continuación lo que Roberto Loya dijo del libro de Sánchez Mayo:
"Allá, allá lejos; / Donde habite el olvido.  En este final del mítico poema de Cernuda comienza la poesía de Fernando Sánchez Mayo. El poeta ya nos avisa en el comienzo con una cita del maestro del 27 ( soy eco de algo ). Y ese algo es el YO. Lo único real tras los obstáculos superados. POEMAS PARA UN ESCENARIO fue escrito entre 2007 y 2008 y es un nuevo tiempo, una vita nuova para el poeta, un renacimiento, pero de un YO conectado a un mundo en el que se ve ajeno pero al mismo tiempo atraído fatalmente: "Anhelo ser el fervor que se entrega al destino" dice Sánchez Mayo. Porque, como dice versos atrás, "estoy aquí porque busco lo que no encuentro"... Y como si estuviese en mitad de un proceso meditativo profundo: "No sé quién soy si miro al viento que me arrastra". Todo ello nos muestra al poeta frente al yo que al buscarlo dentro se disuelve en todo lo exterior que exacerba al poeta en un cauce que le lleva a la pasión, o mejor dicho al deseo de la pasión.
Leyendo a Cernuda, Sánchez Mayo trata de ser digno: cree seguir un camino, un camino bajo las estrellas, siempre bajo el manto de la madre noche. El poeta pide que miremos su desnudez que tiene algo de santidad y de concupiscencia al mismo tiempo.
ESE ES EL ESCENARIO que va construyendo este poemario que parece brotar de un éxodo interior, una odisea o viaje al manantial secreto de la vida, que está siempre en el yo. Es el YO-SOY de Ramana Maharshi proclamado como el SÍ-Mismo. Una experiencia que el poeta asemeja al poeta védico de hace 3.500 años ante un altar de piedra, orando a su madre la tierra y su padre el cielo. Sánchez Mayo ha alcanzado esa relación, que es más que un conocimiento, de que todo es uno, por eso besa el sol con dulce inocencia o el juramento bajo las estrellas, vacuidad, pero todavía sintiente como para ver en el viento la bondad misma, no de ninguna enseñanza o maestro leído: "siento que soy -dice- arama letal de mí mismo cuando me odio, / suave ungüento que calma mi llanto cuando me perdono" De nuevo la beatitud del Sí-Mismo tan advaita, tan hindú. El buscador era lo buscado. La vida dentro de la vida. Y la poesía como diosa. Como fe secreta para la armonía a la que se entregan las fértiles palabras, y que crean el orden de las cosas. La claridad necesaria para seguir creyendo.
POEMAS PARA UN ESCENARIO es un libro del que los críticos no dirán que es esencial, porque en su inocencia extrema no necesita de raíces en la tierra, puede echarlas en el agua o en el cielo. Así confiesa: "aspiro a ser flora sostenida en la ribera de tus aguas" dice dirigiéndose a la Poesía, a quien ve como diosa, como los antiguos poetas griegos. El poeta es el canal de esa Fuente primordial de la que todo fluye. Y es el escenario de la reflexión el poema mismo.
Sánchez Mayo usa el paralelismo de la oración subordinada adeverbial y la anáfora para subrayar el lugar donde se hace posible la evasión del yo poético. Fusión entre la forma y el contenido del poema. Siempre desde el pronombre personal YO  a lo largo del libro, abriendo o cerrando, opresivo e infinito como es el olvido al igual que en Cernuda. Y como en el Cernuda de LOS PLACERES PROHIBIDOS leyendo a Fernando vemos el olvido como último recurso cuando ya nada nos sirve, pero un olvido de vacío absoluto en que el dolor ya no existe. En Bécquer olvido es muerte, pero en Sánchez Mayo es el alma del poeta, quizá causado dolor de desamor. Olvido donde la obsesión no pueda alcanzarle. Un libro en definitiva de sentimientos sumamente intensos. Un libro necesario.
Fernando cree que la poesía ha sido, es y será siempre necesaria, porque está conectada a la vida misma y al conocimiento de la vida. A propósito dice Fernando Sánchez Mayo que "el hecho creativo poético tiene mucho que ver con la búsqueda del conocimiento, que es al fin y al cabo la aspiración de todo poeta. Se va a la creación poética para explicarse el mundo, nuestro mundo interior que nos convulsiona. Por eso, la escritura poética es el recurso que todo poeta emplea para materializar la nada que nos abruma y nos sobrecoge. La poesía en general o el poema en particular es el resultado de un acto mágico que se ha llevado a cabo a solas en un sortiliegio de excitación divina con el único afán de inventar y dar forma a lo que no somos capaces de explicarnos desde el vivo y apasionado mutismo interior.
En lo que no estoy del todo de acuerdo con Fernando es en la creencia de que la poesía nos salva. No, la poesía no salva, lo sabemos si leemos las vidas de muchos de los más grandes poetas. Vicente Núñez la llama, ya sabéis, ramera. Pues como la memoria, mnemosine, es adúltera y furcia de los dioses. Ya nos lo advirtió Jenófanes en el andén de los siglos. Pero la bondad de Fernando le hace creer que salva, que nos salva. No. Porque no hay nada de lo que salvarnos. Todos estamos ya salvados o todos estamos ya condenados. Y porque de la poesía solo se saca poesía. No pensemos en sacar de ese pozo metafísica o física cuántica.
Por lo demás, es un placer y un honor, poder compartir estas palabras en la presentación de un poemario necesario, más que nunca, entre tanto ruido. Un libro que nos dibuja la premonición de que lo que vendrá será siempre benéfico. Fernando Sánchez Mayo, buenas noches...Tuyo es ahora el Escenario."
Con estas palabras acababa Roberto Loya su discurso que, con una gran generosidad y con su explédida capacidad crítica, nos deleitó a todos con su saber y conocimiento. Desde Paraninfo Poético se le agradece y se le da las gracias de todo corazón.
 
A continuación les dejamos con un poema del libro.
 
 
COMPLETAMENTE DESNUDO
 
Mirad qué pasión me embarga en esta noche de luna.
Soy igual que un gitano lorquiano lleno de tragedias
y en mí confluye un río de orfandad amatoria.
Estoy aquí porque busco lo que no encuentro
y porque nadie quiere mostrármelo en el paisaje de la quietud.
Y ahora rajo mi camisa con la fuerza de mis manos
y me entrego a la estela de la luz persiguiendo a otros cuerpos.
Mirad me pecho al aire buscando un destino incierto.
Daos cuenta de cómo vivo cuando la sangre me hierve,
cuando la sangre se derrama de mis venas
porque no tiene un cauce hermoso por el que discurrir.
No sé quién soy si miro dentro de mí,
ni sé quién soy si miro al viento que me arrastra,
y no sé quién soy si te miro a ti y veo en tu rostro la tristeza.
Pero puedo ser alguien ajeno a mí, alguien que desconozco
y que adivino en la perdición de los inocentes.
Por eso yo quiero vivir la pasión en esta noche de luna
y quiero ver de frente a la lujuria que anda suelta
en este bosque tan tupido y variado de fantasmas de la city.
Anhelo ser el fervor que se entrega al destino.
Deseo jurar bajo las estrellas el nuevo rapto de la emoción
y gritar al vacío que me devuelva la fuerza que me falta.
Sí, quiero ser el ímpetu para exaltar la tragedia de vivir
y para darle, al mismo tiempo, el matiz eficaz
de la aceptación del porvenir y de la suerte.
Mirad, miradme, soy rojo como el arrebol de los atardeceres
y llevo conmigo la furia de la verdad escrita en las plantas de mis pies.
El camino es mi sino y a él me debo porque me guía.
Pero ahora quiero ser la pasión misma bajo esta sensual luna
y quiero desatarme por completo como una puta enamorada.
Mirad, mirad, ya estoy casi desnudo a merced de la intemperie,
expuesto a las heridas de las lanzas y de los dardos ajenos,
expuesto al amor y a sus secretas concupiscencias.
Sí, estoy desnudo. Completamente desnudo bajo este cielo inmenso.
Mirad mi cuerpo arrogante que no quiere detenerse
cuando flirtea con el deseo de las moscas carroñeras.
Ya podéis acuchillarlo con vuestras voces obscenas
y redimiros con mi santo pecado que proclama la pasión
en esta noche de luna, en esta noche de estrellas fugaces.

viernes, 28 de septiembre de 2012

La ciudad de los ángeles, de José Cañuelo Calero

El día 25 de este mes de septiembre se presentó en la sala Orive de Córdoba el libro de poemas La ciudad de los ángeles, de José Cañuelo Calero. Se trata de su segundo libro publicado por la editorial depapel ediciones. El poemario, que fue presentado dentro del marco de Cosmopoética, fue presentado por Juan Pérez Cubillo, que hizo una acertada semblanza de la poética de José Cañuelo. En la mesa también estaba Manuel Patiño, un editor que está apostando por poetas cordobeses vivos y dando oportunidad a una generación de poetas que no tuvieron tantas oportunidades de publicar en otros tiempos más difíciles.
La ciudad de los ángeles está dividido en tres partes: (errancia), (advocación) y (epifanía). El propio autor dice en la introducción del poemario: "Leyendo el capítulo 18 de Ulises, de James Joyce a través de la simple materialidad de las palabras, del encrespamiento del fraseo sin puntuación y del devenir de continuos motivos e inesperados sentidos me sumergí en una impresión estética que identifiqué con el sentimiento oceánico de que habló Sigmund Freud: esa exaltación de acabar de nacer y estar unidos al universo". Más adelante vuelve a justificar lo anteriormente dicho: "Esta impresión estética me llevó a concebir la escritura de un conjunto de poemas entendidos como párrafos y no como versos, acotaciones que contuviesen el fluir de la escritura, de los sentimientos y del pensamiento, un movimiento figurado del agua del océano". En el siguiente párrafo, Cañuelo recurre al gran poeta del imperio austrohúngaro para explicar sus poemas: "Rainer María Rilke postuló en Elegías de Duino el pensamiento de los ángeles como metacogniciones humanas. Lo cual me llevó a la idea de una advocación dirigida más que a lo que el sujeto pudiera decir con las palabras a lo que las palabras sugeridas casi automáticamente pudieran decir al sujeto. Quise acercar el angelismo, tan presente en la escultura y la poesía cordobesa, a la vida corriente con ciertas dosis de desenfado pero conservando su misterio".
Hay que resaltar de este libro no solo la belleza de los poemas que lo componen sino además las hermosas ilustraciones que acompañan a los textos de la artista Gloria Ortega Jurado, y en donde además podemos leer un poema de principio a fin al pie de cada ilustración.

A continuación les dejamos con varios de estos textos poéticos:

( la serpiente )

(hace un tiempo que vivo con una serpiente en una historia de amistad con pocos temas de conversación, quemamos juntos el invierno frente al fuego, la serpiente apurando su leche y yo mi soliloquio al que siempre pone punto final su espléndida piel brillante y los extraños ojos por los que me dejo cautivar en silencio y, últimamente, al encontrarla a mi lado cuando despierto, me conmueve esa soledad de criatura castigada por revelar el conocimiento, aunque el veterinario dice que toma mis medidas para engullirme)


( regresus ad uterum )

(los árboles que se separan a mi paso, son palomas que alcanzan el vuelo de tu boca, en esta tarde que habría regresado por la oquedad de la lluvia a la grieta del ópalo que fosiliza tan extraña sonrisa, cuando en medio de nosotros, columnas, tallos y ala se ha ido girando con la gracia sucesiva del éxtasis y me ha mirado, pero Fernando leía su poema bajo el paraguas y eso me mantuvo anclado a una hilera de farolas que me condujo finalmente a tu regazo y allí fui tragado por tu amoroso hueco y me acuné en el agua nocturna y aunque ya no estés tú para pronunciar aquellas palabras a la deriva, el ovillo sigue rodando y el hilo umbilical que te agranda tanto, cuantas veces más habrá cantado al espíritu engañoso del amor)



jueves, 20 de septiembre de 2012

La central térmica, de Antonio Agudelo

Novedad:
                                                                  
 LA CENTRAL TÉRMICA

(55 Haikus), de Antonio Agudelo

Córdoba, Ediciones Depapel, 2012                                    

12 X 14, 17 Ilustr, 80 págs

I.S.B.N. 978-84-939752-9-6. 19 €
                                                                              
Temblor de flores

Son muchos los poetas haijin (poetas del haiku) que han cantado a su aldea natal. Entre los grandes maestros, Santoka, poeta vagabundo que durante años viajó sin rumbo fijo por Japón, daba mucha importancia a llegar a su pueblo después de largas peregrinaciones (“Un largo puente/ si lo cruzo/ estaré en mi aldea natal.”) y celebraba eufórico este suceso: “Luciérnagas/ venga, venid/ he llegado a mi pueblo”. Para Santoka esta llegada representa un acto de purificación, algo de arraigo y calor humano en medio de tanto desapego: “Beber el agua,/ lavarme con el agua/ de mi aldea natal”.

Antonio Agudelo, siguiendo la senda de los maestros con un espíritu innovador, canta en este libro a su pueblo natal, Villaviciosa de Córdoba, en pleno valle del Guadiato: “En campos bioeléctricos/ De espárragos y espinos/ Grazna una grulla.” Se sirve del paisaje local para llegar a los símbolos universales, lejos de la orientalización impostada.

Lo primero que nos llama la atención es el título, “La Central Térmica”, sin duda arriesgado para un libro de haikus. Dicha Central, que se encuentra a unos kilómetros de Villaviciosa, en el Pantano de Puente Nuevo, tiene un alto poder simbólico para el autor. Representa la fuente de energía, el gran enigma: “La Central Térmica,/ Cables de alta tensión: / Principio y fin.”

Igual de innovadora es la división del libro en “Luz de día” y “Luz de luna”, que se aleja de la clasificación tradicional en cuatro estaciones. Luz-oscuridad, vida-muerte, claridad-niebla son dicotomías que ya estaban presentes en “El sueño de Ibiza” y “Madreagua”, los anteriores poemarios de Agudelo. Hay un deseo de captar atmósferas y detener con sutileza momentos del día bajo los filtros de la luz o de la oscuridad, todo ello a través del empleo de la métrica clásica 5/7/5, que es la quintaesencia del haiku, su respiración natural.

Cabe destacar la relación íntima que establece la palabra con la imagen, ya que algunos textos van acompañados de fotografías. Si desde el siglo XVII se ha cultivado el género del haiga (combinación de haikus, caligrafía y pintura) y algunos maestros como Buson eran también pintores e ilustraban sus propias composiciones, actualmente el haiku tiene la capacidad de integrar nuevas técnicas como la fotografía y la impresión digital, enfocándose en lo visual, en los flashes esenciales a ambos géneros.

Mención aparte merece la edición cuidadísima de Ediciones Depapel con reciclado de papel artesanal, todo un goce para bibliófilos, que nos recuerda lo importante que era en Japón durante el periodo Heian el cultivo de la estética y el envoltorio delicado para presentar los poemas.

El haiku es la traducción del encuentro entre la mirada-pensamiento del poeta y la naturaleza. Este encuentro acontece en un intervalo y en un perímetro: el instante que dura la mirada y el perímetro que alcanza el ojo: “Tras la tormenta/ Vuelve la alondra al canto,/ En plena calma.” Y es el lector el que tiene que dibujar mentalmente la escena, descifrar el enigma de belleza contenido en los haikus que, como guijarros que lanzamos al agua, multiplican sus ondas y nos dejan un poso de serenidad y armonía.

Percibimos la influencia del budismo Zen a lo largo de la obra, en la contemplación pura de las cosas, en la forma de mirar y registrar lo mirado. El haiku, como la vida Zen se centra en lo cotidiano y no excluye nada de su campo. El autor encuentra en el silencio de su mente el sonido de la naturaleza, la cifra del tiempo en un instante. Desde el desapego budista, indaga en el secreto insondable de la Naturaleza y su capacidad ilimitada de creación, de ciclos: “Sobre las ruinas/ Florece el mismo almendro:/ ¡Breve y eterno!”

En “esa forma de decir la nada” que es el haiku, en palabras de José Manuel Portales, la contemplación impulsa la mística de los sentidos, el estado de asombro permanente (aware), como si mirásemos el mundo por primera vez. Y esa búsqueda de la verdad a la que se llega a través de los sentidos, ese deseo de “asir el aire” es una constante en La Central Térmica, donde se proyecta la inmediatez con la vida.

En la primera sección, “Luz de día”, podemos paladear haikus muy visuales, de un profundo cromatismo, que captan la sensación de estar vivos: “Hoy en la aurora/ Se funden de tan rojas/ Las amapolas.” El haijin refleja la conmoción profunda que siente con el roce con las cosas y tiene la necesidad de comunicarlo, dando lugar a hermosas sinestesias: “En lo baldío/ Cuantas sabrosas yerbas,/ Por donde piso.”

Aparecen algunos haikus llenos de duende, que podrían funcionar como seguidilla: “Canta cigarra,/ Canta con tu estribillo/ La luz sin tregua”; poseen esa gracia natural y sencillez inherentes también al flamenco: “¿Quién nace en las espumas?/ ¿Quién borda el agua?”.

Por otro lado, encontramos ejemplos de haikus de mu-i (de lo que no sucede), donde la acción puede ser en negativo: “No hace nada./ Cuando enferma la tierra,/ Tiempo de espera.” Como ha explicado Vicente Haya, también lo que no acontece es sagrado, porque es el magma del que emana la existencia, y sin él nada sería posible. Este tipo de haikus tienen un alto contenido espiritual y estético: “Llueve a cántaros/ Y tienen los jazmines/ El mismo aroma.”

La última sección, “Luz de luna”, cobra formas más metafísicas y oníricas, como ese tren de sombras que pasa en el relámpago. Agudelo introduce la abstracción y la metáfora características del haiku moderno, reivindicando el individualismo frente a la rigidez de los más puristas, que insisten en la desaparición completa del yo. Durante la noche, la creación invita al recogimiento y a la búsqueda del Absoluto, aunque sea bajo una capa de niebla y de soledad cósmica. Es lo que en Japón se denomina wabi sabi, esa sensación de belleza nostálgica que nos envuelve, de belleza compasiva ante la aceptación serena de la fugacidad: “Descenso a Dios./ El vacío, su rostro./ Niebla sin puertas”. El poeta crea una atmósfera flotante, casi cinematográfica en algunos pasajes: “Hay luna llena./ Aves rozan la tierra/ Como un cometa.” Y acaba alcanzando estados de iluminación cercanos al satori, en que se elimina el dolor y los apegos terrenales. El cuerpo desaparece para transcender y ser sólo conciencia desasida, en profunda conexión con la naturaleza:
“Sueño nocturno:/ Intento asirme al cuerpo/ Y ya no está.”

Este es el camino de depuración estilístico y espiritual propio del que ha elegido la soledad de los bosques y dialoga a diario con el cosmos, después de haber comprendido que todas las cosas se relacionan entre sí de forma invisible. Y Antonio Agudelo es capaz de percibir en cada “temblor de flores” la sacralidad del mundo y plasmarlo en diecisiete sílabas.

 
Verónica Aranda



martes, 18 de septiembre de 2012

Homenaje al poeta cordobés José de Miguel

Con el subtítulo "Como se van los pájaros" el Ateneo de Córdoba ha rendido un merecidísimo homenaje al poeta José de Miguel, un poeta vinculado por su línea poética y por su amistad a los componentes del grupo Cántico. El libro ha sido coordinado por Antonio Flores Herrera y publicado por el propio Ateneo de Córdoba en la colección Arca del  Ateneo. Un libro patrocinado por la Diputación Provincial de Córdoba.
Han participado un total de 65 poetas entre los que caben destacar Pablo García Baena, María Victoria Atencia, Leopoldo de Luis, Juana Castro y otros muchísimos más poetas nacionales y locales. En las ilustraciones han colaborado Antonio Bujalance y Ginés Liébana. También lleva un magnífico prólogo del poeta Manuel Gahete.

A continuación les dejamos con varios poemas de José de Miguel

PATIO DE CÓRDOBA

Juega la luz su gozo estremecido
En la blanca pared, que reverbera
De cal y sol. Tenaz, la enredadera
Busca en la teja un cielo presentido;

El rumor de la fuente su latido
Acompasa a la dulce primavera;
El geranio, sus flores entrevera
Con el clavel, de aromas trascendido.

Un hervor de caléndulas granates
Simula, como un rito, cada día,
En el brocal del pozo su desmayo;

Verdecen su primor los arriates.
No preguntad por qué de esta armonía:
Es un patio de Córdoba y es mayo.



POTRO ANDALUZ

Potro andaluz, de altiva bizarría,
estampa secular de la majeza,
que del viento bebiste ligereza
y del Betis ufana lozanía.

El viejo Sur, de ardiente geografía,
acuñó de tu raza la destreza,
y te inviste de noble gentileza
bajo el beso del sol del Mediodía.

Dibujas tu perfil por el sendero,
bordando al aire con tu paso alado
en la campiña o en la serranía;

Caballo, que ennoblece el caballero
cuando airoso galopas, cabalgando
por los galanes de Andalucía.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Entrevista a Ángela Jiménez


                                                                                                 

FSM.- Ángela, eres una de las destacadas poetas jóvenes de Córdoba, ¿Cómo vives la poesía en tu vida diaria?

A.J.- Fernando, quisiera agradecerte esta invitación y este encuentro en tu magnífica web; es un regalo compartir este espacio contigo.
Contestando a tu primera pregunta, como ese oscuro objeto de deseo al que no se accede por las obligaciones del día a día, pero que te alcanza en determinados instantes, los más inadecuados (algo tópico, pero no incierto). Incluso en los periodos en los que menos disciplina se tiene para alejarse del mundanal ruido para trabajar el verso, sí percibo cómo permanentemente ese estado de ánimo cuyo cauce suele ser el poema es parte inseparable de mí.

FSM.- ¿Cuándo empezaste a escribir poesía y cuándo te diste cuenta de que la poesía era algo más que una afición?

A.J.- La misma pulsión que justifica los versos fue responsable mucho antes de mi infancia ligada al dibujo y a la pintura; fue a los 13 aproximadamente cuando me reencontré con la lírica y descubrí en ella a la aliada idónea para la traslación de mis emociones y pensamientos. Con todo, esa certidumbre de que me acompañaría siempre la tuve años después, por la forma en que nació la plaquete Arde abril.

FSM.- ¿Podrías hacer un recorrido por tu obra poética y explicarnos algo de lo que has publicado?

A.J.-Desde los primeros textos necesite crear una horma que los contuviera; sin más pretensión que esta nacieron Punto muerto y Caricias, ausencias y contraindicaciones, dos poemarios cuya cohesión era más bien temporal y cuya razón de ser una primera toma de contacto con el universo lírico.
Mi primer poemario publicado íntegramente fue Arde abril, convirtiéndose además en el inicio de una historia aún no terminada que aún sigo escribiendo y que se halla protagonizada por Violeta.
Sobre el epílogo y sus muertes llegaría después de la plaquete Sobreviva donde el primer y este segundo compendio de textos encontraba su bisagra; en Sobre el epílogo… Violeta sigue caminando y paralelamente lo hacen sus referentes reales y ficticios.
Desde hace un año, alterno un poemario con una novela; ambos se encuentran ya bastantes avanzados y tanto uno como otro se nutren de las nuevas dimensiones de este personaje.
Por lo demás, he tenido la inmensa suerte de participar desde Arde abril en muchísimas antologías de muy diversa índole publicando junto a algunos de los y las mejores poetas cordobeses, andaluces y españoles; siempre es un regalo el que una siga escribiendo y a cada rato aparezca una nueva participación, un nuevo proyecto con editoriales jóvenes y veteranas (En Huida, Mitad Doble, Los Catorce Ochomiles, Almuzara, etc.); no quisiera olvidar aquí el trabajo impagable de tantas publicaciones que han tenido a bien invitarme a sus páginas (Boronía, La Manzana Poética, Nayagua, entre otras).

FSM.- ¿Te disciplinas a la hora de escribir poesía o escribes al azar según te va viniendo la inspiración?

AJ.- Esa seriedad de cumplir con unos horarios, con una planificación, para mí forma parte del oficio, es una forma de respeto, junto a la lectura y a la actitud crítica; sin embargo, también tengo que confesar que es mi talón de Aquiles, tanto que a menudo lamento cuánto se escapa de mis manos por esa falta de rectitud a la hora de asumir el “trabajo” del poeta. En esta etapa de mi vida, precisamente, me esfuerzo en abandonar la caótica costumbre de escribir al azar pero todavía y en demasiadas ocasiones me dejo llevar por él.

FSM.- ¿La poesía es un camino personal o colectivo?

A.J.- Los paréntesis en los que escribo me siento más sola que nunca, también porque busco y protejo con celo ese abandono tan imprescindible para este y otros lapsos temporales; sin embargo, aunque los momentos clave siempre te sorprendan frente a frente, sin escudos, frente al sentimiento que pugna por mutar, considero inconcebible la ausencia tanto de los maestros como de los compañeros y las personas que leen o escuchan lo que haces. Hay un reducto en el que nadie puede entrar pero sería imposible llegar a él con algo que merezca mínimamente la pena sin estas presencias-guía.

FSM.- ¿Cuál sería tu definición de poesía?

A.J.- El sentimiento y la memoria que alberga cada víscera y que siempre en alguna medida son inconfesables encuentran un pasadizo secreto y se liberan… Eso sí, no siempre purifica, a veces sigue alimentando una tristeza acumulada cuya dimensión nunca soy capaz de aprehender; la poesía sería ese intenso pálpito de la entraña que no se cuestiona hasta la locura porque su materialización no lo explica pero da sentido a todo, es un bálsamo que proporciona una extraña y tóxica comodidad.

FSM.- ¿Tiene la poesía alguna misión? ¿Para qué sirve?

A.J.- Cubre una herida racionalmente incurable, cicatriza o al menos otorga un trazado estético a una cicatriz con cada punto de sutura. Siempre la tiene, aunque no sea social –la única que Sartre reconocía como aceptable-, pero sea cual fuere, creo que siempre sacia la respuesta a ese desgarro, para el que la escribe y por supuesto para el que encuentra a través de ella una necesidad común.

FSM.- ¿A qué poetas admiras?

A.J.- La contestación a esta pregunta siempre es incompleta, para mí la más difícil de dar…Más allá de influencias comunes y lecturas obligadas, entiendo que aludes a aquellos con los que se encuentra esa misma vibración, una esencia familiar, esa sensación de que han sido virtuales mentores de esos que te marcan para toda la vida; Dylan Thomas, el Neruda de las Residencias, T.S. Eliot, E.E. Cummings, José Ángel Valente, Sylvia Plath, Tomas Tranströmer, Javier Egea, John Keats, el Juan Ramón “recién casado”, Alejandra Pizarnik, Aleixandre en cualquiera de sus etapas, Emily Dickinson, Marina Tsvetaeva… Como anunciaba al inicio, siempre resulta imposible de decir, es imposible quedarse a gusto con una respuesta.

FSM.- ¿Cuándo podemos decir que estamos ante un buen libro poético? ¿Qué características –según tú- tiene que tener un poemario para que digamos que tiene calidad?

A.J.- Asumiendo la obviedad de que cualquier criterio, por fundado que esté, es obra y víctima de su contexto y su perspectiva, entiendo que una obra se puede nombrar como tal si refleja ese respeto al oficio del que hablábamos antes; en cuanto a su calidad, considero clave que posea esa capacidad de comunicación, esa habilidad para golpear al quien la lee o escucha, aunque no comparta la técnica o no entienda algunos intertextos… Conmover a quien recibe el poema –empezando por el propio autor- está por encima de otros indicadores más palpables o evidentes.

FSM.- ¿Cuál es tu libro de poemas favorito?

A.J.- Sería injusto decir que es mi favorito, que está por encima de otros, pero por diversas circunstancias, por su presencia, compañía y complicidad, me quedaría con las Elegías de Duino de R.M. Rilke.

FSM.- ¿Qué nos enseña la poesía a diferencia de la narrativa?

A.J.- Como colijo de tu pregunta que no te refieres a cuestiones teóricas, sino que me propones un viaje a lo profundo, te explico, humildemente, de qué manera vivo yo esta distancia entre un medio y otro.
Aunque aquí los horizontes –lo comentábamos al principio de este encuentro- son demasiado difusos por aquello de la pulsión común, siempre he percibido la poesía o más bien “lo poético” como una conexión más directa con un yo íntimo por cuanto es capaz de sintetizar estados de ánimos en una estructura perfecta para ello… Yo siempre he tenido la prioridad de “contar” una historia pero elijo el verso cuando esta se construye sin intervención de cotidianeidades, que sí pueden estar perfectamente pero que lo hacen filtradas. Nos permite “expandir” una emoción, un pensamiento, con anclajes distintos, igualmente anclajes, pero que permiten una mayor fluidez hacia el abismo.

FSM.- Ángela, también desarrollas una actividad paralela en el mundo de la cultura en televisión y en la prensa escrita, ¿en qué medida te fortalece esto para tu desarrollo personal y cultural?

A.J.- Para empezar me conecta y reengancha con la necesidad de escribir, leer, seguir aprendiendo, cuando el peso de la obligación impide respirar en otra atmósfera que no sea la de hacer frente a nuestras responsabilidades “externas”; gracias, tanto a la radio y prensa escrita como a la televisión, he encontrado el equilibrio entre la pasión y el deber, permitiéndome además seguir disponiendo de esos momentos, no ya de encuentro privado con el verso sino de enriquecimiento gracias a las personas que visitan el programa, gracias a los libros que debo reseñar. Además, el directo de la televisión, es un antídoto natural contra todos los miedos posibles; por eso, superarlo y tratar de mejorarlo, cada día, llena tantísimo, como persona y en el ámbito puramente profesional.

FSM.- Para acabar le pedimos a todos nuestros colaboradores que nos dejen uno de sus poemas y nos expliquen por qué lo han elegido. ¿Podrías tú, por favor, dejarnos uno y explicárnoslo? Muchísimas gracias, Ángela.

A.J.- Elijo un poema que escribí expresamente para el número especial primavera de 2012 para la revista de la editorial Mitad Doble, con la cual he tenido la fortuna de colaborar en otras ocasiones; además de su cercanía en el tiempo, la escojo porque, de un lado, me interesa destacar y recomendar este ejercicio de encontrar en el encargo una manera de seguir dando pasitos –un poema sobre café y cigarrillos- y de otro, aborda un asunto que suele ocupar gran parte de lo que hago, las relaciones de pareja en puntos críticos.
Por lo demás, Fernando, un millón de gracias por estos momentos de poesía, ha sido maravilloso y te reitero mi enhorabuena por el trabajo que desarrollas a través de la web; un ejemplo a seguir, de verdad. Gracias también a todos los que hayáis decidido acompañarnos en esta entrevista, espero que no me haya extendido en exceso y que os guste el poema. Besos y hasta pronto



Descartado delito. Caso cerrado (body bag´s lovers)

Letal contorsión de la cerviz. Previo diagnóstico.
(pesa todo tanto, que piso las ascuas monóxidas
de “la última en tu casa o en la mía”, acuchillo
bajo talón el deseo a que esta bruma venenífera,
te paralice, rodilla a fango, suplicante).

Levantamiento de los cadáveres.

(quisiera quedarme, que te quedaras incorrupto
por este formol de nicotina, justo antes
del “no es culpa tuya sino mía”, desespero
por abrirme hueco entre tus vísceras
o, en su defecto, burlando a los gorilas y a la niebla,
pero me cicatrizo, inánime, a la silla por cobardía
y me finjo latente aún por reacción al torrefacto).
Traslado imposible del cuerpo. Ocultamiento plata de seguridad.

(cae el telón, sfumato de ti y mi ansia se desploma
Ante tu necesaria mascarada de plañidera a sueldo,
Por fin me atrapa la falsa losa de los años, me (mal) digo, muda,
Con tópicos de cantautor–barras de bar que asesinan semidiosas gran reserva,
victimistas de culebrón, con el rímel a plein air, el corazón perforado-,
Me avejento como aquella cariátide sin policromía, comatosa de excesos
Que una vez fue reina coronada del instituto y hoy mendiga abrazo y copa,
Buscando, a ras de vertedero, todavía vida al filo de tus empeines).

Informe de la autopsia. Causas del deceso.

(cortado e hirviendo, tú y yo, adivino –puedes corregirme-
Que te fumas los dedos y escondes que son versos de otro
Los que agrietan mi espalda de barro, los que arañan
tu silueta pixelada tras la vidriera metal y el alquitrán,
que de pálpito sólo me dejo esta quietud de sombra sobre cirio
sólo femenina esbeltez por las garras adireccionales de tu ardida picadura,
sólo tacones de rendición rabiosa que devastan y tiñen mis tobillos,
Nada resta de ti, salvo tú, desfigurado en este frente a frente post mórtem,
Nada tras la calada que abrasa, el sorbo empachado que tirita,
Únicamente el tic en la pierna esperando el tac
Y, otra vez, la dignidad y el valor en los posos
otra vez, amantes de tumulto funerario,
–pierde quien se levante primero-…
otra vez, “no me dejes, te perdono”,
tac, “no me pidas eso”,
otra vez, tic).



lunes, 2 de abril de 2012

Faltan palabras en el diccionario, de Javier Sánchez Menéndez

Estos días se acaba de presentar en Córdoba el libro de poemas Faltan palabras en el diccionario, de Javier Sánchez Menéndez. El acto tuvo lugar en el Salón de los Sentidos del Círculo de la amistad, y presentó al poeta el también poeta Manuel Gahete, que hizo una presentación magnífica del autor y de la obra. Porque Faltan palabras en el diccionario es un conjunto de poemas escogidos de toda la obra de Javier Sánchez Menéndez. Un poeta que empieza a publicar en 1983 Motivos, al que le siguen El violín mojado 1991, Última cordura, 1993, La muerte oculta en 1996 y Una aproximación al desconcierto en 2011. La obra está publicada en Libros del Aire.
Estamos ante una antología de poemas llenos de vida, de actualidad, es decir, vigentes. Son poemas en un estilo cercano al lector, pero en el que su lectura nos hace reflexionar sobre el mundo que nos muestra el poeta. Faltan palabras en el diccionario es un verso de Nicanor Parra que el poeta ha cogido con el permiso del célebre autor, pues ambos son muy amigos.
A continuación les dejamos con uno de los poemas del libro

AYÚDAME A MORIR UN POCO SÓLAMENTE

Y ahora,
que he perdido a dios
y a la mujer que más quiero,
y he arrojado mis huesos ante la vía de un tren equivocado,
y he bebido mis noches en la acera,
y los días, mis días
han secado los llantos de las palomas hembras;
ahora,
...qué me decís del hombre
sino el pulso vital de su cansancio,
sin otra cosa que imaginar y recordar,
...qué me decís del hombre.

                          ( del libro El violín mojado )

sábado, 24 de marzo de 2012

La dualidad del ángel, de José Manuel Auñón

José Manuel Auñón ha publicado La dualidad del ángel, un poemario reflexivo e intenso en donde encontramos unos poemas que no dejan indiferentes a quien los lee. Él mismo en la nota de autor dice: "Como los ángeles, todo ser bondadoso oculta un lado oscuro que tras su dualidad siempre deja la duda de la sospecha, pues existen los ángeles caídos cómo no, todos caemos en manos del delirio al no actuar como las personas nobles que los demás esperan que seamos, actuamos de forma errónea y aparente como el poeta, que en este libro muestra un lado suave enmascarando su lado más sombrío. En la sutileza de "la dualidad del ángel" encontrarás aspectos cotidianos del ser, atrévete a descubrir las inquietudes y delirios sintiéndote identificado con las vivencias y pensamientos del poeta en este peregrinaje de la vida hacia la honestidad."
En este poemario José Manuel trata una ingente variedad de temáticas en sus poemas: el amor, la tristeza, la desesperanza, el desamor, la muerte, la vida, el más allá, el misterio, la política, la clandestinidad, el sexo, los pecados capitales, etc Esto nos demuestra que estamos ante un poeta muy sensible con todo lo que rodea e impregna nuestra existencia. Estamos ante un poeta dual y polifacético que busca explicación a todo cuanto le rodea con el fin de poner ese orden necesario en su existencia. Se diría en muchos casos que sus poemas son la única salvación necesaria que él necesita para seguir vivo en el mundo.
José Manuel Auñón es un poeta con un mundo interior lleno de cosas por decir, lleno de ideas, sentimientos que expresar y emociones nuevas con las que contagiarnos. Tenemos a un gran poeta


He aquí uno de sus poemas

                                                                 Carpe diem


Le he arrancado de la memoria
la virginidad a la vida,
en un delirio de manos que mi chistera,
imposibilitó alzar al vuelo con sus sisellas.

En la seca rama de la vida,
brota y florece el muérdago,
pero nunca es la humedad de su saliva,
las que pernocta en mis labios.

Uno y tú, son diez veces diez
lo que por ti siento;
cientos sin ti son nada
y nada es lo que sin ti siento.

Regocijo o lamento
es vivir, o no, el momento.

lunes, 19 de marzo de 2012

Entrevista a Antonio Varo Baena

FSM.- Antonio, eres uno de los pocos poetas de Córdoba que desarrolla una gran actividad cultural de calado en nuestra ciudad. Recuérdanos cómo y cuándo empieza en ti esta vinculación con la vida cultural de nuestra ciudad.

AV.-Mis primeros contactos con eso que se llama vida literaria (según Juan Marsé), es en la Fundación Paco Natera, recién yo llegado a Córdoba allá por los años ochenta. Allí contacté con la gente del grupo Zubia, también con los que después formarían el grupo Astro y otros poetas. También conocí el proyecto del Ateneo de Córdoba al que acabé sumándome. En realidad era la presencia en todos los actos que podía, para conocer -más que la vida literaria-, qué se estaba haciendo en Córdoba poéticamente. De aquellos contactos surgió mi primer libro Poemas para Andrómina que se publicó en la colección Polifemo de la Diputación y me lo presentó Manuel de César. Y desde entonces no he parado.

FSM.- Has sido elegido recientemente presidente del Ateneo de Córdoba. ¿Qué se siente ante tan importante cargo?

AV.- Responsabilidad ante los socios, como no podría ser de otra manera y un honor. No hay que olvidar que el Ateneo es una entidad que es referencia para la cultura en Córdoba. Sus objetivos son promover la cultura con los valores de tolerancia y pluralidad. Y en eso estamos.

FSM.- Y en la poesía desarrollas también una gran labor no solo como creador sino como organizador y presentador de actos, etc, ¿Qué crees tú que tiene la poesía a diferencia de otras artes de la escritura para que mucha gente se acerque a ella sin tanto temor como por ejemplo se acercan a la narrativa?

AV.- Dice Antonio Gamoneda –y en ello estoy de acuerdo- que la poesía no es literatura. Seguramente lleva razón porque son otras las claves que mueven el hecho poético. Unas claves que no creo que se diferencien mucho de un poeta a otro. Vicente Núñez llamaba a la poesía la Ramera por su capacidad de absorber la vida del poeta, de contrarrestar su vitalidad. En este sentido no tienen nada que ver con la narrativa que es sobre todo trabajo y extensión. La poesía es inspiración, intuición, conocimiento y sobre todo –ya lo he dicho en alguna ocasión-, presentimiento. Presentimiento de la nada, de la muerte, de lo efímero, también de la belleza, cuando se consigue alcanzar, porque se quiera o no la poesía es la quintaesencia del lenguaje.

FSM.- ¿Cómo comienza tu afición a la poesía?

AV.- No es afición, es devoción y sufrimiento. Ya lo decía Rilke –uno de mis poetas de referencia- esto último. Y sin duda hay una enseñanza previa. Recuerdo los comentarios estimulantes, estando yo en cuarto de bachillerato en un colegio de Sevilla, del profesor de literatura, José Luis Moreno Siles, cuando le enseñé mis primeros escarceos poéticos. Por esas fechas también, publiqué mis primeros poemas en las revistas de feria de Montilla y Aguilar. En esta última –quién me lo iba a decir-, cuando yo aún no lo conocía, escribía también Vicente Núñez.

FSM.- Podrías darnos una definición de lo que para ti es poesía.

AV.- Ya he comentado algo en las preguntas anteriores. José Hierro, cuando una vez se lo preguntaron contestó “yo que coño sé lo que es la poesía”; pero al final dio en la tecla: “la prosa dice lo que dice, la poesía dice más de lo que dice”. Es la elipsis, lo que no se expresa con palabras pero está vehiculado por ellas.

FSM.- ¿Cuáles han sido los poetas que más han influido en tu obra poética?

AV.- Yo tengo un itinerario poético cronológico de poetas en español, que hace referencia a las cumbres de la poesía española: Jorge Manrique, Garcilaso, San Juan de la Cruz –la cima poética-, Gustavo Adolfo Bécquer, los Machado -Antonio y sobre todo Manuel-, Rubén Darío, Juan Ramón, Vicente Aleixandre, Claudio Rodríguez y Vicente Núñez. De ellos he bebido y leído y sin duda de ellos todos somos deudores. Pero yo destacaría en la influencia poética de mi poesía a los tres últimos, y a algunos poetas extranjeros como Baudelaire, Shelley, Hölderlin y sobre todo Rilke.

FSM.- ¿Qué te parece la poesía que se hace en Córdoba?

AV.- Una vez un amigo poeta madrileño, cuando le envié un libro, me contestó lo fácil que era hacer poesía en Córdoba; con su entorno, su paisaje, sus calles, sus personas, su ambiente poético y su historia. No sé si es fácil hacer poesía en Córdoba pero sí parece obvio que se da una alta concentración de poetas, y de gran calidad. Y en estos momentos conviven varias generaciones, con estilos contrapuestos. No se puede decir que haya homogeneidad, afortunadamente.

FSM.- Volviendo al Ateneo del que tú eres presidente recién llegado, aunque con una experiencia anterior ocupando otros cargos, dime, ¿qué planes tenéis para el apartado de la poesía dentro de esta institución?

AV.- Sin duda la Sección de Poesía del Ateneo no es sólo una de las más potentes sino también de las más activas. Todos los años se convoca el Premio Juan Bernier de poesía que este año va ya por la XXVIII edición y se publica el libro ganador. Por otro lado todos los años hay ciclos de poetas que este año lo realizaremos en el último trimestre y con el nombre específico de Nuestros Poetas. Por otro lado se ha elaborado un libro, que se publicará próximamente de Homenaje a José de Miguel y en el que participan unos sesenta poetas y dos pintores Antonio Bujalance y Ginés Liébana.

FSM.- Hablemos de tu obra poética. ¿Cuándo publicaste tu primer libro y qué significó esto en tu vida?

AV.- Aunque en Montilla ya había publicado un cuaderno titulado “Sombras” el año 83, es el año 87 cuando se publica mi primer libro Poemas para Andrómina, ya citado en pregunta anterior. Sin duda para todo poeta el publicar su obra es uno de sus objetivos más importantes y en ese sentido se veía cumplido un sueño y un deseo. Y ello hizo que de alguna manera entrara en el ambiente poético de Córdoba.

FSM.- ¿Qué destacarías de tu obra poética publicada?

AV.- Es complicado señalar eso. Pero yo destacaría tres obras, curiosamente con distancias equivalentes de una década de publicación y escritura como son Poemas para Andrómina (1987), Cartas a Enma (1997) y El Origen del Mundo (2009). Son libros diferentes, aunque con el común tema del amor, abordado desde perspectivas antitéticas.

FSM.- Tú cultivas también otros géneros literarios, ¿con cuál te sientes más cómodo? ¿Qué lugar ocupa la poesía en tu vida?

AV.- Yo, sin pretender ser vanidoso, me considero básicamente poeta. Pero la literatura en todos sus géneros la he cultivado siempre y siempre me ha interesado. Quizás tras la poesía es el ensayo donde encuentro una forma de expresión que se adapta mejor a mi concepto literario y a mis lecturas e intereses. Y aparte de una novela publicada, y relatos sueltos, y otra novela esperando, estoy trabajando mucho últimamente en obras teatrales (una estrenada el año pasado en el Gran teatro llamada La Visita). Considero que esos textos se pueden aunar tanto la poesía, como lo narrativo, aunque la dramatización impere. Por otro lado el hecho de poder representarlas y que los actores hagan tu obra es una sensación diferente a cuantas otras había experimentado en la literatura.
Yo realmente no sé qué lugar ocupa la poesía en mi vida, quizás podía haber renunciado a ella desde el primer momento y dedicarme a otras cosas, pero uno no escribe poesía cuando quiere sino cuando puede. En ese sentido era quizás inevitable el que la poesía me acompañara durante toda mi vida.

FSM.- Para acabar no se puede dejar uno de tus poemas aquí abajo y comentarnos por qué lo has elegido.
Muchas gracias por participar en Paraninfo Poético.

AV.- Gracias a ustedes. He elegido este poema porque creo que resume algunos tonos de mi obra.



Cuando el amor llega

no debe andar lejos la muerte.

Me pides un poema

que devore las entrañas,

como el hombre desnudo

para ocultar su impudicia,

como la mujer que implora

el final del dolor del parto.

Ya te dí el sonido apagado

de mis palabras escritas,

el punzón de taladro

de las páginas en hueco.

Te dí todas mis soledades,

mis ideas, mis sentidos.

¿Quieres un poema?

Tómalo aquí me tienes.


          (Del libro “Viaje en la noche”, 1999)















lunes, 20 de febrero de 2012

Entrevista a Francisca Aguirre

FSM.- Francisca, ¿cuándo surge en usted el amor por la poesía?

FA.- Seguramente cuando empecé a leer los primeros libros, es decir, cuando me interesaron más los libros que los tebeos. Es decir: a partir de los 15 años.

FSM.- Es un privilegio pertenecer a una familia donde la madre que es usted, su marido, Félix Grande y su hija Guadalupe Grande cultivan la poesía. ¿Cómo les influye ser poetas en vuestra actividad poética personal?

FA.- Pues si quieres que te diga la verdad, no lo tengo muy claro, para nosotros es algo tan natural como el entusiasmo con la música o el interés por la pintura. Digamos que ésta es nuestra circunstancia y en ella se ha desarrollado nuestra vida. Impregnados los unos de los otros. Es de suponer que los que viven juntos en alguna medida se contagian. Hemos compartido admiraciones y críticas. Creo que ha sido bueno para los tres.

FSM.- Francisca Aguirre es una poeta que publicó su primer poemario a la edad de 42 años cuando ganó el premio literario Leopoldo Panero ¿por qué a esa mediana edad?

FA.- En principio porque al ser autodidacta se llega más tarde al reconocimiento de los elementos más importantes para el desarrollo de una vocación, en este caso la cultura y más concretamente la literatura. Y ya en última instancia la poesía.

FSM.-¿Qué significó para usted ganar el premio Leopoldo Panero que le permitió publicar su primer libro Ítaca?

FA.- Fue una especie de sobresalto maravilloso. Siempre seré deudora de ese milagro a los miembros de aquel jurado.

FSM.- ¿Qué ha supuesto para usted ganar el Premio Nacional de Poesía con el libro Historia de una anatomía?

FA.- Como diría Miguel Hernández “Ha sido una alegría de una sola vez”

FSM.- De la larga lista de títulos de poemarios publicados, pon cuál siente una
predilección especial y por qué.

FA.- La verdad es que no es algo que tenga demasiado claro, pero haciendo un esfuerzo podría decirte que Ítaca es para mí como una especie de permiso para entrar en el mundo poético; Pavana del desasosiego fue un auténtico regalo: lo escribí casi de un tirón y Los maestros cantores es el pago de una deuda con los genios del idioma.

FSM.- ¿Qué es poesía para usted?

FA.- Como vengo diciendo desde hace tiempo, la poesía para mí se resume en lo que dijo el gran poeta Octavio Paz: “La poesía sirve para llorar y celebrar el mundo”.

FSM.- ¿Hacia dónde va la poesía de nuestro tiempo?

FA.- Supongo que va a donde ha ido siempre: la poesía va donde va la vida. Los poetas, cuando somos afortunados, elegimos el mismo camino que la poesía.

FSM.- ¿Qué misión tiene la poesía desde su punto de vista?

FA.- No sé si la poesía tiene una misión. Lo que sé es que en mi caso la poesía me ha ayudado a vivir. Me ha ayudado también a entender el territorio de las emociones. Dice Pablo García Baena que “la poesía es misterio y precisión”. A veces, con un poco de suerte conseguimos rozar esas dos palabras.

FSM.- Y para acabar podría dejarnos aquí un poema y decirnos por qué lo ha elegido. Muchas gracias por colaborar con nosotros en Paraninfo Poético.

FA.- En primer lugar y antes que nada daros las gracias y para cerrar esta entrevista he elegido el penúltimo poema de mi libro Historia de una anatomía. Me parece que tal y como están los tiempos a todos nos viene bien un poco de sentido del humor: acabar con una sonrisa enigmática.


Aventura

El compañero de mi vida lee un libro de Kafka.
Al cruzar el pasillo yo lo miro de refilón:
Tiene su rostro la expresión de un niño,
ese gesto que teníamos cuando leíamos tebeos,
lee como si el libro fuera un libro de aventuras.
Y algo en mí se ríe para adentro,
algo se pone muy alegre.

Me bebo un vaso de agua
y brindo por la dicha que me espera.

domingo, 5 de febrero de 2012

Un girasol flotante, de Antonio Carvajal

La semana pasada se presentó en la Delegación de Cultura dentro del ciclo Letras Capitales el libro Un girasol flotante, de Antonio Carvajal, que fue presentado por el también poeta cordobés Manuel Gahete. Al libro le precede una introducción que corre a cargo de José Manuel Ruiz Martínez bajo el enunciado de: Antonio Carvajal: la forma o la vida. Y es aquí donde se da cuenta con una aproxiamción meridiana el tipo de poesía de nuestro poeta de hoy. A continuación y siempre basándonos en lo que dice José Manuel Ruiz Martínez comentaremos una reseña de las opiniones de este introductor sobre la poética de Antonio Carvajal. Así hablando de las características de la poesía de Carvajal dice que es un diálogo con la tradición, que se encuentran alusiones y citas más o menos literales o veladas de otros poetas o autores, que la poesía verdadera surge de un diálogo con la tradición.
Y sigue diciendo que en la poesía de Carvajal  se produce una continua reflexión sobre la creación artística y que en su poesía hay una celebración de la amistad y una afirmación de la vida y la alegría, a pesar de la amenaza del sufrimiento, la injusticia o el sinsentido. Dice que el cauce natural para dar salida a su indagación y sus inquietudes sobre el arte y la amistad es, por ejemplo, la epístola horaciana y, en concreto la manera en que Garcilaso la asimila y la transforma en la "Epístola de Boscán", que a su vez se erige en modelo genérico fundador de la tradición española.
Más adelante dice que otro ejemplo de cómo se sirve Antonio Carvajal de las formas poéticas  para sus propósitos en Un girasol flotante es el soneto. Y apunta que la mayor parte de los que aparecen en este libro están escritos a modo de epigramas, en este caso de tono elevado, moral o elegíaco, algunos con atisbo de leve sátira.
Según José Manuel Ruiz Martínez, Antonio Carvajal reflexiona sobre el dolor, la pérdida, la injusticia, el sinsentido o la desesperanza. También dice que la cualidad redentora del arte aparece como un motivo constante de reflexión poética en este libro. En definitiva, según el prologuista, en este libro Un girasol flotante, hay una propuesta de aunar poesía, arte, amistad y vida. Una propuesta que implica toda una lección de poesía para hoy, cuando ésta no ha conseguido aún salir del desconcierto en que la sumieron la vanguardia y la llamada posmodernidad. Una lección que nos habla de que se puede ser llano y coloquial sin ser vulgar. De que la verdad y la propia vida, la intimidad y los sentimientos, pueden ser materia de la poesía sin necesidad por ello de airear la privacidad, y ser obsceno o indecoroso. De que se puede hacer poesía a partir de la experiencia sin incurrir en el cinismo o el desencanto, y mantener intactas la caridad para con los semejantes, la esperanza en el porvenir y la fe en la poesía, en el poema.

Les dejamos con un soneto


Tropos

                              Para Paco Lagares

Por el aroma del café se sabe
que comienza el trajin de la mañana;
por verde, la doméstica sabana
canta que abril no es cruel, sino suave;

en la constelación del sueño cabe
con perfume redondo la manzana
y lo que cuenco fue será campana
y, lo que cardo, el ala de algún ave;

la copa rota su residuo abraza,
la red de vidrio contra el cielo traza
la trampa vertical de su agonía

mientras el sol se expande por la aurora,
el alma enciende, el cuerpo opaco dora
y lo tinta de vida y alegría.

lunes, 16 de enero de 2012

Entrevista a Balbina Prior

FSM.- Balbina, eres una poeta reconocida no sólo porque lo avalan tus excelentes libros de poemas sino además por tu ingente trayectoria participativa e incluso porque estás incluida en la famosa antología La inteligencia y el hacha de Luis Antonio de Villena. ¿Crees que por fin la mujer está ya reconocida en igualdad de condiciones a los hombres en el campo de la literatura?
BP.- No, en absoluto. Existe una larguísima trayectoria de invisibilidad de las escritoras, por lo cual los reconocimientos son escasos. Lo más grave es la consecuencia que trae consigo, el que las escritoras no han tenido la posibilidad de crecer literariamente. Sólo unas pocas, a las cuales fue imposible ponerle la zancadilla del (por el) género.
FSM.- ¿Cómo recuerdas los primeros indicios en los que ya empezaste a preocuparte por escribir poesía?
BP.- Siempre fui consciente de la necesidad de literariedad, pero el primer shock llegó cuando me di cuenta de que también podías dejar al descubierto tu intimidad. Fue cuando averigué que se podía velar el poema, pero no me he dirigido en esa línea.
FSM.- ¿Cuándo entonces decides que de verdad quieres ser poeta y por qué?
BP.-Nunca lo he decidido. Es un camino por el que se transita y son los demás los que te señalan. O así debería ser.
FSM.- Balbina, me gustaría saber si tú has notado algunas diferencias, algunos aspectos que distingan a la poesía masculina de la poesía femenina?
BP.-Este es un extremo que se encuentra en los inicios de su estudio y existen demasiadas interferencias, pero algunos estudiosos y sobre todo estudiosas están intentando clarificar numerosas cuestiones relacionadas con lo genérico. Deberíamos preguntarnos si en la obra de un poeta es esencial su nacionalidad, sus circunstancias vitales y su intrahistoria ¿por qué no va a determinar también el género? Un ejemplo sería la recuperación del derecho a la expresión del deseo sexual femenino, que fue siempre ficción. Yo diría que un primer paso está siendo el descubrimiento de numerosos textos de calidad que están saliendo a la luz a raíz de las investigaciones y la rehabilitación de autoras que se nos habían ocultado. Esta es la labor de la crítica literaria, subvertir el canon ya dado.
FSM.- ¿Qué es un o una poeta y para qué sirve? ¿Tiene alguna misión?
BP.- La creación es una vieja fábrica en llamas. El verdadero poeta es capaz de sacar enseres de valor saliendo indemne y sin ser consumido por el fuego. Esta reflexión que publiqué hace ya bastantes años en una revista es bastante más extensa y no hace mucho la encontré publicada en Internet.
FSM.- ¿A qué poetas admiras y quiénes crees tú que han dejado una influencia en tu obra?
BP.- La lista sería interminable, aunque soy más receptiva al poeta que nos transmite las cicatrices de la huella del tiempo. Sobre todo, el que es capaz de rasgar las consciencias de la gente para después cambiarle el rumbo. Un objetivo demasiado elevado, y desde luego alcanzable sólo por unos cuantos.
FSM.- ¿Podrías hablarnos de ese proyecto literario que tú diriges llamado Aristas de Cobre?
BP.- Son publicaciones de poesía, fundamentalmente, donde hemos dado a conocer los primeros poemas en España de la poeta inglesa del siglo XVII Aphra Behn o del laureado poeta norteamericano Donald Hall, pero también se tradujo del catalán, vasco y gallego, además de autores nacionales tan distintos como Jorge Riechman o Concha García. Como hemos pasado por diferentes etapas, ahora estamos más orientados a poetas inéditos.
FSM.- Nos gustaría que nos hablaras brevemente de cada uno de tus libros de poemas y que nos digas cuál de ellos te ha dado más satisfacciones y por qué?
BP.- En realidad, yo no escribo libros. Son poemas con autonomía, que se van construyendo muy lentamente y se puede tardar en reunirlos más de una década, como sucedió con el libro En los andenes de la Era Heisei. El análisis, la síntesis y el reposo son esenciales. Espero que conformen un todo en el futuro.
FSM.- ¿Qué debemos exigirle a un libro de poemas para que podamos decir que estamos ante un libro de calidad?
BP.- Como te digo, no me interesan los libros. La unidad es el poema. La exigencia de los premios perturba la voz de los poetas. Demasiada repetición, a mi juicio.
FSM.- ¿Cómo ves el panorama poético que se hace en este momento no sólo en Córdoba sino también en el resto de España?
BP.- Soy optimista, creo que hay legiones que lo estamos intentando y seguro que algo quedará. Pero básicamente los problemas son los mismos que, por ejemplo, en el Siglo de Oro: la lucha contra y por la palabra. Y el qué decir.
FSM.- Para acabar y agradeciéndote enormemente tu colaboración me gustaría que nos dejases aquí debajo uno de tus poemas favoritos y nos digas por qué lo has elegido?
BP.- Este poema Subasta de Sueños en la Era Heisei me facilitó el cierre de un ciclo iniciado a principios de los años noventa cuando empecé a escribir En los andenes, consciente de que el nuevo milenio nos traería desafíos de gran envergadura como resultado del saldo de los proyectos de transformación social (caída del muro: comunismo, socialismo etc.) y la lucha del capitalismo por obtener una hegemonía aplastante, que finalmente obtuvo hasta la primera década del 2000. El repaso por todo el siglo XX resultaba demasiado inquietante, así que comencé un diálogo con el mundo y la época que me ha tocado en suerte, utilizando como simple decorado los lugares que he recorrido en ese final de milenio, coincidente con la Era Heisei japonesa. En este poema el escenario es Takayama, Japón, donde encontré las mayores fisuras de la postmodernidad. En él no oculto mi decepción por el fracaso de muchas utopías que intentaron transformar el mundo, y por eso, creo que en el final de milenio se ha producido una Subasta de Sueños. Y hoy, consumido el primer decenio del siglo XXI, y conociendo ya el fracaso completo del ultraliberalismo, que nos ha dejado en la ruina, nos encontramos en una crisis profunda, pero como lo son siempre todas las etapas de la historia, apasionante. Y todo está por construir.


Subasta de sueños en la Era Heisei


Sabía que atravesando Akakira
al final se llega a una vieja fábrica de aceros,
donde los prendidos sueños arden
como en plena calle verdes
papeleras de plástico galvanizado.
Era todo un milenio en llamas,
crepitaban utopías y principios,
un viejo sombrero de fieltro de Pablo Iglesias,
y la daga samurai de un múltiple Harakiri.
Su resplandor iluminaba la máscara de la Era Heisei,
un ácido corroía los labios del milenio
una vez pintados de rojo carmín.

Todo era cenizas; asusta.
Como en el insaciable tanatorio de la M30
nadie se atreve a esparcirlas
por si tan sólo la grama crece,
algún deseo trasterrado y otro
sumiso siglo nada adverso
con el viático de su pasado.

Pero también cerca de Akakira
se encuentra una casa de subasta,
y a la espera quedo por si consigo
en rebajas alguna sombra de sueño.

Año XI de la Era Heisei
Takayama-Japón



(De En los Andenes de la Era Heisei)

Balbina Prior

lunes, 26 de diciembre de 2011

La compasión pagana, de Daniel García Florindo

La compasión pagana (Estudio-Antología de la poesía de Juan Bernier) es eso, un libro en donde se hace un estudio profundo de la poesía de Juan Bernier, llevado a cabo con gran acierto por el poeta Daniel García Florindo. Está publicado por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba y por Córdoba 2016. Se trata de un estudio en donde se pone de relieve el prestigioso poeta que era Bernier, hombre fundador del grupo poético Cántico, hombre de gran cultura que nos dejó un legado poético a  la altura de los grandes poetas del siglo XX.   
Como dice García Florindo "Bernier es un poeta sensorial y ético profundamente reflexivo y comprometido que cultivó la poesía como medio de expresión de una verdad íntima muy ajeno a cualquier postura o impostura. Una poesía coherente con el individuo que fue, una poesía que lo define en un aspecto fundamental: el valor de la vida en sí misma. De ahí nace la moral de la compasión por aquellos que no pueden disfrutarla y por él mismo, que como todo ser humano tiene que enfrentarse a la muerte. De ahí que sean grandes temas universales los que acompañan a Bernier en toda su obra: la vida, el amor, el hombre, la muerte o Dios. En fin, interrogantes trascendentales, conflictos humanos a los que se enfrenta desde la razón, desde una postura limpia y heterodoxa, indagadora no ya en el pensamiento de un filósofo, sino en el sentir de un hombre que escribe poesía. Podríamos decir que la poesía de Bernier va adelgazando en la forma y aumentando en aire metafísico como una hermosa cuerda que va deshilachándose mientras gira en el tiempo de la vida hasta convertirse en una hebra luminosa y esencial."
Les dejamos con uno de los tantos hermosos poemas del libro Poesía en seis tiempos:

PERMITID, SEÑOR


Permitid, Señor, un poco de lujuria en este mundo.
Permitid que el roce de los labios sea caliente levadura,
permitid que las pupilas del luto del deseo se hundan en el pozo de otros ojos,
permitid que la mano del osado amante palpe la sangre ajena estremecida.

Dejad hervir la entraña de los machos sobre la piel desnuda,
dejad el juego de los adolescentes labios bucear en los senos de los lirios,
dejad las vírgenes con su secreto fuego ardiendo en piras escondidas,
dejad los muslos de los verdes tallos mezclarse en llamas
de tacto, en apretadas lianas de caricias.

Que el rubor se desnude enteramente y
la escultura
surja de tactos y torrentes,
que los zumos de ojos exprimidos y de brazos
manen de fuentes secretas y de labios.
Permitidlo, Señor, que ya sufrieron sus penas los humanos,
que ya, bastante, la carga duró sobre los hombros.