jueves, 5 de mayo de 2011

Poemas del amor y del silencio, de José Manuel Ballesteros Pastor



En estos días de la Feria del Libro se ha presentado el libro Poemas del amor y del silencio del poeta José Manuel Ballesteros Pastor. Lo ha publicado la excelente editorial cordobesa Ediciones depapel. Este libro de poemas no es el primero que Ballesteros escribe, porque además él es un escritor completo que escribe novelas, literatura infantil, etc. Pero volviendo a este su último libro publicado hay que decir que se trata de una antología personal de poemas escritos en las últimas tres décadas.



José Manuel Ballesteros es un clásico en su escritura poética y él mismo dice que sus grandes maestros son Bécquer, Juan Ramón y Machado. Y esa influencia se le nota. Lógicamente José Manuel Ballesteros tiene su propia voz, una voz que concretamente en este libro viene dibujada por unos poemas bellísimos, melancólicos y de cierta ternura que nos hablan más que del amor, del desamor, de la soledad y de esos momentos existencialistas en que el ser humano no conecta con la felicidad a la que siempre se aspira. Son poemas con una carga de aislamiento, el poeta se ve a sí mismo sometido a un retiro personal que a veces nunca los seres humanos podemos saber por qué nos ocurre. De ahí el título Poemas del amor y del silencio. El silencio interior que consciente o inconscientemente sitúa al poeta en un destino que él y sólo él tiene que salvar.



Dede aquí mi enhorabuena en primer lugar al amigo de tantos años y en segundo lugar al poeta por entregarnos estos versos que nos hacen conocerlo mucho mejor.






He aquí uno de sus poemas del libro






¡Por qué te fuiste aquella tarde de verano!



Yo estaba abriéndome de amor.



En qué punto del alma nos rozó el camino,



que no nos dimos cuenta de que íbamos a amarnos.



Se han caído los astros a la escarcha.



¡Oh, frío, frío, frío,



que abres grietas en el alma!;



¡soledad de no poder volver



a aquella hora de esperanzas:



el amor aún estaba joven



y sonreía la tarde en las ventanas!

jueves, 28 de abril de 2011

Las voces derrotadas, de Alejandro López Andrada



Hiperión ha publicado el libro Las voces derrotadas, de Alejandro López Andrada, ganador del XVIII Premio de Poesía Ciudad de Córdoba "Ricardo Molina". López Andrada ya tiene una excelente trayectoria como poeta que viene avalada por cuantiosos libros y prestigiosos premios que así lo testifican. Ahora, con Las voces derrotadas, sin apartarse de la Naturaleza, nos cuenta la historia de unos seres humanos que perdieron la guerra, seres humanos que aún siguen esperando el perdón por un daño ocasionado, son las voces derrotadas de un tiempo ya pasado y que todavía esperan que se haga memoria y se les recuerde. Quizás este poemario viene a restaurar en sus elegantes versos el dolor y la injusticia.

Como siempre Alejandro López Andrada escribe con la virtud del poeta hecho que sabe muy bien lo que escribe y cómo lo escribe.


A continuación les dejo un poema como ejemplo.




LOS VENCIDOS




Se habían quedado solos

y hacía frío

en las pupilas blancas del invierno.

La casa era muy grande

y muy desnuda

para cruzar la ausencia.

Todo el pueblo

era un gran horno de debilidad,

un gris panal de dudas

y en el aire

secreto de los pájaros vacíos

tendían

la luz tenue de sus almas,

la rendición y el óxido del miedo.

domingo, 24 de abril de 2011

Poesía completa. Juan Bernier





En estos días pasados de Cosmopoética-8 se ha presentado en Córdoba la Poesía completa de Juan Bernier con un excelente prólogo y edición del poeta Daniel García Forindo. Se ha publicado en la editorial Pre-textos dentro de la colección La cruz del sur. Según se dice en el prólogo por fin se recopila en este volumen la poesía completa de Juan Bernier, unos de los miembros fundadores del grupo Cántico. Su obra ha permanecido durante demasiado tiempo descatalogada, al margen de los circuitos comerciales, viéndose tan sólo reducida a ciertas antologías parciales y a un dificil acceso en bibliotecas. Como bien dice García Florindo con esta edición de su poesía completa se salda una deuda pendiente con el poeta en el año de su centenario.


Los lectores podrán encontrar los libros Aquí en la tierra, 1948. Una voz cualquiera,1959. Poesía en seis tiempos,1977. En el pozo del yo, 1982.


En esta ocasión quiero acabar con un poema que escribí en homenaje a este gran poeta y a quien tuve la oportunidad de conocer personalmete. Este poema fue publicado en la revista Artemisa nº 2, dentro de los actos de Versos sumados de Cosmopoética de este año 2011.



RECORDANDO AL POETA JUAN BERNIER



Recuerdo al poeta deteniendo su mirada

en el aire de quien también le observa.
Y es como si dijera:

"Vengo de enterrar tiempo y ahora solo espero

recoger la cosecha.

Mirad, miradme aquí sentado, quieto,

acariciando una copa de vino

con hendidura eterna."


Recuerdo al poeta sentado en la ancha avenida

frente al bar Siroco en Ronda de los Tejares

con el rostro sereno de quien ya nada espera.

Y es como si me hablara con los ojos llenos

palabras que me suenan:

"Adiós, Fernando. Despídeme de las farolas

que alumbran las tinieblas

en las noches de Córdoba

porque me voy despacio, lentamente,

conmigo mismo y con mi lúcida conciencia."


Fernando Sánchez Mayo















sábado, 16 de abril de 2011

Entrevista a José Luis Rey


FSM.- José Luis, eres poeta y ensayista, ¿qué supuso y qué significó para ti escribir el libro Caligrafía del fuego, además de que fue premio Internacional de Investigación Literaria Gerardo Diego?

JLR.- Supuso, ante todo, profundizar en la poesía de mi maestro Pere Gimferrer. Y también demostrarme a mí mismo que era capaz de teorizar sobre la poesía que siempre me ha gustado: la tradición visionaria de Lorca, Rimbaud, Dickinson o el mismo Gimferrer.

FSM.- ¿Desde cuándo tienes conciencia del hecho creativo de escribir poesía? Cuéntanos esa evolución hasta sentirte un poeta que ya es consciente de que tiene una vocación asentada de escritor.

JLR.- Yo escribí prosa durante mi infancia, desde los ocho a los catorce años. Cuando cumplo esa edad, catorce años, el don de la adolescencia trae de la mano la poesía. El primer libro de poemas que leí fue Romancero gitano, de Lorca, y quedé deslumbrado para siempre. Quise, eso sí, adiestrarme en la métrica y en la tradición estrófica española: los primeros poemas que escribí fueron sonetos, romances, décimas… Existe una edición no venal titulada Primeros poemas, donde recojo parte de la poesía que escribí en mi bienaventurada adolescencia.

FSM.- Has escrito ya unos cuantos importantes libros de poesía como –por nombrar algunos- La familia nórdica, Barroco, etc. ¿Cómo es tu proceso de construcción de un libro de poemas? ¿A qué aspectos del poemario atiendes más para buscar mejores resultados?

JLR.- Pocas veces imagino el libro de poemas como unidad; eso ya lo hice en el extenso ciclo poético titulado La luz y la palabra. A partir de La familia nórdica, donde creo que ya está presente mi voz, es cuando me comienza a interesar más el poema que el libro. Por ello, se podría decir que no escribo libros, sino poemas.

FSM.- José Luis, dime, ¿qué es la poesía y para qué sirve?

JLR.- La poesía es el ansia de plenitud que sienten ciertas personas a lo largo de su vida y sirve para vivir esa vida con mayor conciencia del milagro y de esa misma plenitud.

FSM.- ¿De qué poetas has aprendido y cuáles son tus maestros?

JLR.- Comencé, como ya he dicho, leyendo a Lorca. Fue mi primer maestro, a los que habría que añadir, entre los hispánicos del siglo XX, a Juan Ramón Jiménez, Neruda, Claudio Rodríguez, Blas de Otero, Gimferrer y Carnero. Entre los extranjeros, me gustaron pronto poetas como Eliot, Shelley, Keats, Dickinson, Rilke y el gran Rimbaud.

FSM.- ¿Cómo ves la poesía que se hace en este momento en España?

JLR.-Hay una generación en activo muy valiosa: la de los Novísimos. De mi generación, muchos prefieren ser epígonos de la poesía de la Experiencia. Hay muchos poetas malos en mi generación, pero hay también otros muy buenos: Pérez Azaústre, Javier Vela, Antonio Lucas…

FSM.- Has ganado importantes premios literarios como el Jaime Gil de Biedma o el Loewe ¿Cuál de todos tus poemarios te ha hecho sentir que has llegado a lograr un buenísimo libro y por qué? O mejor dicho, ¿con cuál te sientes más satisfecho?

JLR.-Me siento satisfecho de toda mi poesía desde La luz y la palabra en adelante. Pero siempre intento conseguir algo más, llegar más lejos, no detenerme en lo que ya he escrito. Por ello, el mejor libro siempre está por llegar.

FSM.- ¿Cómo crees tú que se aprende más, leyendo poesía o escribiendo poesía?

JLR.- Se puede leer poesía sin escribir poesía, pero no se puede escribir poesía sin leer mucha poesía. Leer es lo fundamental; después, escribir y, además de escribir, intentar tener claro cuál es la estirpe a la que pertenecemos como creadores.

FSM.- ¿Cuál crees tú que es la misión de un poeta, si es que crees que tiene alguna?

JLR.- La misión de un poeta es hacer más hermosa la vida, más plena, más útil, dotarla de mayor sentido gracias a la palabra poética.

FSM.- Hay muchos poetas jóvenes como tú o incluso más mayores que tú. ¿Podrías sugerir algunas ideas para que progresen en su camino de poetas?

JLR.- Lo que ya he dicho: leer mucho y saber cuál es el camino que ha de escoger cada uno.

FSM.- Y para acabar porque no quiero abusar de tu valioso tiempo, podrías dejarnos un poema al que le tengas una especial consideración para los lectores de Paraninfo Poético. Muchísimas gracias y enormemente agradecido.

JLR.-Muchas gracias a ti, Fernando. Y enhorabuena por tu blog. Os dejo un poema inédito. Un abrazo.


MI LUCHA CON LA MOSCA

Ángel mío, ¿me anuncias mi mañana?

Anúnciame también otro esplendor.

Ángel negro y sonoro, tartamudo,

¿qué sol has visto en mí

que me cantas y el mar nos ha cercado?

Qué solos estamos, ¿verdad?

Qué solos estamos.

De mi cuerpo al cristal, el paraíso

es tu misión que zumba, tu ovillo peligroso.

Tanto luchamos y ninguno puede

abrir esa ventana.

Ni tú ni yo veremos quién te envía

a escribir en mi piel con tus espadas, con los dedos de Ruth.

Mi familia marchó, yo luché con la mosca.

Una mañana y una tarde y un día

estuve luchando con ella.

Se rompieron los sellos más líquidos de otoño.

Detrás de la ventana era amarilla

la eternidad.

Y el oro peregrino

se detuvo en las cofias asombradas

de las muchachas belgas al salir del sermón.

Nada supe después, nada aprendí,

sino una montaña

transparente, un alud de leves huesos

hacia arriba, rocío del milagro.

Yo que pude haber visto

el temblor de la eterna primavera,

yo que pude haber sido

otro ángel más dócil,

tuve sólo la gloria de luchar

al borde del Edén.

Si vuelves, mosca mía, si regresas

de pronto y ya no estoy,

si acaso duermo en una calabaza,

despiértame, exterminio,

despiértame sonando, clarín de Apocalipsis,

mi azul revelación.

Y yo, que aguardo el día, lucharé,

yo que espero la gracia.

José Luis Rey

viernes, 15 de abril de 2011

Juan Bernier. DIARIO


En estos días de Cosmopoética se ha presentado el Diario de Juan Bernier publicado por la editorial Pre-textos. Cito textualmente lo que pone en la contraportada del libro:

Durante los años decisivos de su juventud, el poeta del grupo Cántico Juan Bernier (La Carlota,1911-Córdoba,1989) escribió un diario íntimo y secreto que se publica íntegramente en este volumen por vez primera. El hecho de que lo mantuviera oculto hasta poco antes de su fallecimiento, momento en el que se decidió a corregirlo para su posterior publicación, es un indicio de la sinceridad radical con la que se refugió en estas páginas durante los tiempos de la guerra y la posguerra españolas. Tiempos lúcidamente descritos por un intelectual libre-pensador y homosexual de la talla de Juan Bernier.

La muerte sorprendió a su autor poco antes de concluir la corrección de esta apasionante obra autobiográfica, lo que constituye una prueba de consideración de la misma como obra artística, así como de su deseo de que finalmente fuera editada la que, en rigor, es su primera obra literaria. En ella, junto a Bernier, son parte fundamental nombres bien conocidos por los lectores de poesía, entre los que destacan los miembros fundadores de la futura revista Cántico Pablo García Baena y Ricardo Molina. Sin duda se trata de una obra de indudable valor artístico y documental. Al que hay que añadir su valor como testimonio humano, posiblemente el único que le llevó a escribir este texto "hijo de las mismas ansias que impulsan el alma a buscar en los brazos ajenos una compensación a la absoluta soledad de los sueños, los deseos o los vicios".

Por su lucidez, desnudez, valentía, sinceridad y radicalidad, el Diario de Juan Bernier constituye una de las cimas de la literatura autobiográfica en España.

lunes, 11 de abril de 2011

Entrevista a Manuel Gahete


FSM.- Manuel Gahete es uno de los poetas vivos más importantes que tenemos en Córdoba después del grupo Cántico. Y, además, con una larga trayectoria de poemarios de calidad que lo avalan. ¿Nos podrías contar cómo fueron tus comienzos poéticos y cómo se despierta en ti la vocación por la escritura poética?

MG.- Prácticamente desde que tengo uso de razón. En los fuegos de campamento, apenas había alcanzado la pubertad, cuando los monitores nos reclamaban, en torno a la hoguera nocturna, para que interviniéramos interpretando lo que más nos gustaba o lo que mejor sabíamos hacer, yo nunca dudé en recitar poemas de mi propia creación o contar algún cuento que había inventado. El primer poema “serio” que recuerdo haber compuesto devino provocado por la pérdida de un amigo que se ahogó con solo doce años de edad. Y por supuesto los poemas de amor, cientos de poemas que llegué incluso a encuadernar y hoy probablemente no publicaría.

FSM.- No sé si es ponerse trascendente, pero tú, Manuel Gahete, ¿por qué escribes poesía? ¿Qué se busca en el acto de la escritura poética?

MG.- Nunca se sabe muy bien cuál es la razón última que te arrastra a escribir poesía. Como te digo, yo me recuerdo escribiendo poesía y prosa desde que era un niño. Lo escribía todo, mis decepciones, mis ilusiones, mis sueños, mis quimeras. Aunque rompí –o extravié- muchos de aquellos primeros escritos, conservo otros –meros apuntes balbucientes- que se remontan a edades ya olvidadas. No concibo mi vida sin la literatura. Es parte de mí. Soy parte de ella. Me ha concedido algunas de mis más satisfactorias páginas existenciales y ha sofocado también otras terribles. Siempre ha sido un bálsamo, un drenaje (no oculto que, a veces, doloroso) que, al final, me ha convertido en mejor hombre, más tolerante y más libre. A través de la escritura he llegado a conocerme y, sobre todo, a entender en buena medida a los demás.

FSM.- Manuel, has ganado importantes premios literarios como –por nombrar algunos- el premio Ricardo Molina, Miguel Hernández, San Juan de la Cruz, Mariano Roldán, Ateneo de Sevilla, etc. ¿Qué características crees que debe tener un buen poemario para que podamos decir que estamos ante una obra poética de calidad?

MG.- Mis planteamientos son claros. Un buen libro de poemas debe arrancarnos dolor, júbilo, esperanza, desasosiego, reflexión, éxtasis, pasión, bonanza. No puede dejarnos indiferentes porque la poesía es sobre todo arrebato, como testimoniaba Alessandro Baricco en la inauguración de Cosmopoética: “un grito en busca de una boca”. Aunque cada poema es una historia en sí misma, el libro que los contiene debe aparecer estructurado, ser coherente en su forma y contenido, incluso cuando se buscan los contrastes. Marinero en tierra de Rafael Alberti es un libro bien orquestado, aunque los poemas que lo componen respondan a diferentes metros, tiempos y tradiciones. Perito en lunas de Miguel Hernández es un libro redondo, cerrado. Su armonía temática y formal potencia la intensidad de lo escrito. Y finalmente debe consagrarse a la palabra. Era Mallarme quien afirmaba que “la poesía está hecha con palabras”. Nadie después ha podido rebatir con buenos argumentos esta tesis crucial que, evidentemente, posee una poderosa virtualidad de interpretaciones.

FSM.- ¿Y un poema? ¿El poema en sí mismo como la parte de un todo se puede decir que tiene claves para saber que estamos ante un poema bien hecho? ¿O un poema es el resultado de algo hecho al azar y que nada tiene que ver con claves?


MG.- En el poema tienen que confluir muchas claves. No es espontáneo ni intocable, como no lo son la tempestad y la lluvia aunque aparentemente respondan a hechos incontrolados. El poema se asocia siempre a estados del alma y necesita un modo especial de sentir y hasta de ser. No todo el mundo puede escribir poemas porque tampoco todo el mundo está capacitado para el deporte o las matemáticas, lo que no impide que todos podamos conmovernos y sentirnos solidarios con su lectura. Además, debe dejarnos la sensación de escuchar música, de arrastrarnos a través de sus sonidos, de hacernos “ver” y “sentir” en la palabra todos esos sentimientos. El ritmo sustenta la poesía. Puede contemplarse en la violencia del incendio o bajo las brasas de la ceniza, pero ineludiblemente nos tiene que quemar. Y sin duda debe llevarnos más allá de lo que somos y sentimos, o mejor, hacia lo que somos y sentimos en toda nuestra plenitud. Hablamos de metáfora, de trascendencia. ¿Quién puede poner límites a la imaginación o el misterio?

FSM.- ¿Cómo abordas la actividad poética? ¿Te sientas a escribir con una disciplina horaria o escribes según te vaya viniendo la inspiración?

MG.- No dudo de que la poesía, como todo arte, admita disciplina. Yo nunca he podido ni sabido imponérsela, aunque comparto con Picasso que “la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”.

FSM.- Has cultivado no sólo la poesía sino también el ensayo y la escritura dramática. ¿Dónde te sientes más cómodo y por qué?

MG.- Sigo creyendo en la ordenación de los géneros literarios y entiendo muy bien que haya autores capaces de tocarlos todos, conociendo las características de cada uno, y hasta lo haga bien en todos ellos (Quevedo es modelo ejemplar). Pero, como Cervantes en la novela, donde más a gusto -y más yo- me encuentro es escribiendo poesía.

FSM.- Me gustaría saber cuáles son tus poetas favoritos y si crees que alguno de ellos ha influido en tu forma de escribir poesía.

MG.- Tengo muchos poetas favoritos, pero sobre todo me atraen aquellos que tiene un especial afecto por la palabra sonora, musical, sorprendente; por los que saben extraer los significados precisos; y, sobre todo, aquellos capaces de transformar, con lenguaje visionario, los contextos de la realidad. Así Góngora, Quevedo, San Juan, García Lorca, Miguel Hernández, García Baena, Antonio Carvajal…

FSM.- De tu larga lista de libros de poesía, ¿hay alguno de ellos con el que te identifiques más o que te guste más por alguna circunstancia especial?

MG.- Aunque no sé bien por qué, le tengo un especial afecto a La región encendida (surge tras un largo proceso de maduración poética); pero –como ocurre con los hijos- todos han dejado en mí una imborrable marca de identidad, cada uno con su significación concreta.

FSM. Como crítico literario ¿Qué te parece el panorama poético de Andalucía en este momento?

MG.- Estoy convencido de que existe, por parte de los críticos, una honda preocupación por revalorizar la obra de los autores andaluces que no se ve correspondida por las instituciones. Ciertamente, la situación de crisis afecta a todos los estadios de la vida; y la cultura –muy especialmente la literaria- queda reducida a territorios marginales que, a su vez, marginan, potenciando solo la creación de determinados autores afines a tendencias políticas o ideológicas. De cualquier manera, sigo creyendo en la posibilidad de un nuevo horizonte.

FSM.- ¿Tiene la poesía algún papel que cumplir en la sociedad? O dicho de otro modo. ¿Tiene o debe tener la poesía alguna misión?

MG.- La celebérrima y repetida sentencia de Celaya (“La poesía es un arma cargada de futuro”) ha perdido vigencia, que no vigor, porque ahora interesa menos el futuro que el prosaico presente de lo fácil. La poesía es una manifestación intemporal del alma humana y, por tanto, su futuro está consolidado. Pero esto no significa que traspase esa barrera de la inmensa minoría juanramoniana. No podemos perder de vista el tiempo en que vivimos y adaptarnos a él, sin rendición, con inteligencia, buscando que se escuche este lenguaje diferente de expresarse, quintaesencia de lo literario, crisol de una fuerza interior esencial no visible a los ojos. Si no existiera, seríamos cada vez más torpes, más intolerantes, más egoístas, menos humanos.

FSM.- En casi todas las entrevistas me gusta preguntar al entrevistado que me dé su definición de Poesía. ¿Podrías, por favor, decirme qué es para ti la poesía?

MG.- Poesía es vivir más allá de la vida.

FSM.- Para finalizar podrías decirnos en qué proyectos literarios estás trabajando en este momento.

MG.- Acaba de publicarse, en la editorial sevillana ‘La isla de Siltolá’, dirigida por el escritor Javier Sánchez Menéndez, mi antología poética El tiempo y la palabra (1985-2010), 25 años dedicados a escribir poesía, no sé bien si a vivir o desvivirme. Se presenta el día 6 de mayo, a las 19’00 horas en la carpa de presentaciones de la Feria del Libro. El prólogo está realizado por uno de los más grandes hispanistas contemporáneos, el doctor Gabriele Morelli, de la Universidad de Bérgamo. La selección y el estudio introductorio son obra de Marina Bianchi, profesora también de esta universidad italiana que me insta a seguir escribiendo. Lo que ella no sabe –o sí- es que la poesía –la escritura- para mí es alimento del espíritu. Si no lo consumo, me consume. Siempre estoy escribiendo un nuevo libro de poemas. “Patria” pertenece a él. Lo has escuchado y leído. Ya me dijiste que te había conmovido. No tengo más pretensión. Aparte, sigo escribiendo una novela. Es un género que me atrae cada día más, sin renunciar a la poesía. Y me interesa mucho el teatro y el mundo infantil y la crítica literaria. Sólo espero tener tiempo para todo. Más tiempo todavía para entregarme más a lo que amo.

FSM.- Muchísimas gracias, Manuel Gahete. Ha sido un placer. De todos tus poemas ¿podrías elegir uno que te guste mucho y que quisieras que publiquemos aquí para disfrute de los lectores de Paraninfo Poético?

MG. Manuel Mantero intuyó la trenzada relación entre escritura y vida que empapaba mi poesía; esa fuerte atracción erótica, sexual incluso, que desbordaba la realidad para convertirse en expresión del deseo: la mística de lo físico, lo carnal de la palabra.


Poética

Detenidos, apenas

un leve gesto sobre el pie desnudo,

una caricia leve,

un leve aliento,

quebradas las rodillas,

el seno,

la mirada,

toda la fe,

la vida,

el color de los mares,

la lluvia,

el rojo de los campos fríos,

el hondón de las grietas,

los fémures,

la risa,

el oloroso nombre de los labios,

la sal,

la lengua,

la mirada turbia,

el racimo de salvia,

la saliva,

el ardor apurando

esos restos de alquimia de la muerte.


Nada como la lucha abierta de los cuerpos.

Nada es más dulce,

nada que tu boca

y ese vago dominio del amor en la entrega.


El amor que ennoblece a aquel que ama y embellece al amado.



[De Mitos urbanos - V Premio Ateneo de Sevilla - Algaida, 2007]

jueves, 7 de abril de 2011

Entrevista a Alfredo Jurado


FSM.- Cuando echas la mirada hacia atrás y recuerdas tus primeros pasos en la poesía, ¿qué recuerdos te vienen a la memoria?

AJ.- Se me aproximan dos momentos: uno, el que representaría la edad de veinte años, en la que ya escribía poemas, los que leía a amigos cercanos; lógicamente era una etapa insegura y en la que me llenaba de vanidad el que me los elogiasen. Otro momento, al principio de los años 80, cuando me empiezo a relacionar con poetas. Acudía a tertulias en las que se hacía crítica, y comentarios de todo lo leído; allí es donde empiezo a preocuparme de la técnica, la musicalidad, con las que realmente se debe escribir un poema. Tuve suerte, ya que conocí allí a varios poetas que me merecen alto respeto.

FSM.- ¿Cuándo y cómo te das cuenta de que verdaderamente la poesía es ya una vocación a la que no puedes renunciar?

AJ.-Entiendo que fue en éste segundo momento, que acabo de referir anteriormente, en el que creo que escribir poemas es una manera de pensar y de sentir; es un modo de vida. Realmente hacer poesía, es ver el mundo tuyo, manifestar tus impulsos, tu sentimiento, mediante ese lenguaje por el que optas, y que está lejano del cotidiano, del coloquial, del narrativo propiamente dicho.

FSM.- Alfredo, tú eres cofundador del grupo Astro de poesía, ¿qué te ha aportado pertenecer a un grupo poético?

AJ.-Hacia el año 86, un grupo de poetas, que pertenecíamos a las tertulias literarias ya mencionadas, decidimos crear nuestra propia Revista Literaria. También una colección de libros, pues contábamos con editorial propia; con anterioridad, habíamos constituido el Aula de Cultura Astro, con la que pretendimos fomentar y difundir Cultura en nuestra ciudad. Allí estábamos Encarna García Higuera, Soledad Zurera, y yo mismo, después vinieron Antonio Varo Baena y Pilar Sanabria. A todos nos unía la amistad, y el impulso poético del que ya hemos hablado. Sentimiento que seguimos manteniendo vivo; eso es valiosísimo y enriquecedor a nivel personal. Nos ha hecho compartir muchas cosas, sobre todo el tiempo, y el afán de seguir en este menester.

FSM.- De tu obra poética, ¿con qué libro o libros te identificas más y por qué?

AJ.- Hay tres momento, tres libros que lo marcan: “ Mar de Liturgias”, mi primer poemario, el que me dio pistoletazo en esta trayectoria. “ Mester de Amante”, en el que me manifiesto como poeta de oficio, poeta que ha encontrado su camino, y “Paraíso Perdido” en el que creo que mi lenguaje se desnuda, para dar paso prioritario al sentimiento lírico.

FSM.- ¿Para qué crees tú que sirve la poesía?

AJ.- Podría asegurar que es un género para poetas, sólo somos los poetas, quienes lo leemos en profundidad, desde el afán de extraer todo su jugo. Es un nobilísimo Género. El más bello de todos, los tradicionalmente aceptados. Es un género plástico, que incita a la reflexión, y a la sugerencia. Es un género que invita la analítica del contenido. por ello es, que tenga menos lectores que otros géneros. El lector, en líneas generales, prefiere no complicarse la vida, y es por lo que prefiere la Narrativa, donde casi todo se da hecho.

FSM.- ¿Podrías darnos tu propia definición de la poesía?

AJ.- Podríamos intentarlo; ya lo he hecho por obligación, cuando he sido ponente al respecto, impartiendo ideas. Cuando como docente me ha correspondido hacerlo. Podríamos atender su genealogía, y ello nos serviría, nos ayudaría. Pero no voy a dar otra definición más de cuantas haya; seguro que incurriríamos en pedantería y tópicos. Creo que la poesía se define así misma, cuando está expresada en versos, y éstos no son otra cosa, que flóculos diminutos del alma del poeta que los expresa.

FSM.- ¿Cómo trabajas la poesía? ¿Te sientas y te disciplinas y esperas a qué venga la inspiración o solamente escribes cuando te viene la idea de un poema?

AJ.-No encuentro una manera sistemática para escribir. Casi siempre escribo en la noche, cuando nada me interfiere. Quizá sea la noche la que me aboque a la inspiración, o cuando me acuden las ideas. Luego viene la segunda parte, la parte más sacrificada, la de dar la forma oportuna a cada poema, a cada libro.

FSM.- En Córdoba hay cientos de poetas que buscan un hueco en la poesía, ¿crees que hay cabida para todos, y dime qué te parece el panorama poético de nuestra ciudad?

AJ.- Sí, Córdoba está llena de poetas; de sus atarjeas parece que fluyan los poetas. Si buscar un hueco significa empujar, dar codazos para aparecer en ese hueco, eso me parecería más que aparecer en el panorama poético, formar parte de una batalla campal, una lucha libre. No sería esa la auténtica función que yo le guardo al poeta. El poeta debería disfrutar escribiendo y madurando, para hacerse como tal; es cierto que debe darse a conocer, pero contando con que tenga algo para dar, y ese algo se consigue con buena obra y buen trabajo. Al poeta no debe faltarle ni el presente, ni el existencialismo. El futuro, la posteridad, Dios la dirá….O no la dirá jamás.

FSM.- ¿Qué poetas han dejado una influencia en tu poesía? Y dime, ¿cuáles son esos poetas a los que relees una y otra vez?

AJ.-Después de tanto tiempo, he tenido posibilidad leer a muchos/as. Leo a todos/as mis contemporáneos/as. No suelo releer al mismo poeta sino cuando viene al caso y puntualmente.


FSM.- Y dinos algo para nuestros lectores, ¿por qué crees que debemos recomendar que se lea poesía, qué nos aporta?

AJ.- Como docente siempre he procurado inculcar la lectura de poemas; la he procurado de manera diferente a la académica, a tradicional, que llegó a ser encontrada aburrida y tópica. Suelo sugerir de manera inductiva, que el poema sea leído colectivamente en el aula, con frecuencia iniciado por el propio docente, y desde esa lectura extraer sugerencias; las más atractivas para el alumnado. Hacerles a la postre percibir el sentido de belleza y la musicalidad, ya que así desarrollaremos capacidades que están interiorizadas.

FSM.- Muchas gracias, Alfredo por prestarte a contestar estas preguntas. Y para acabar podrías dejarnos uno de tus poemas preferido y explicarnos por qué has elegido este poema?

AJ.- A veces me cuesta discernir cuál es el poema más adecuado para el lector, ya que, como creaciones mías, todos tienen su cuadrícula en mi interior. Os elijo éste, creo que consigue ser muy visual, cualidad de evidente valor para la intención poética.


DONDE EL SILENCIO ACECHA

Una fuerza telúrica me lleva hasta el lugar

que hoy está tupido por la grama;

deambulo largamente, como lo hiciera un alma

sigilosa y descalza.

En la espalda percibo la celada del aire,

sonará entre las cañas cencidas por la sed.


En la orilla aletea el ave de la tarde,

domeña con sus alas de rapaz moribunda,

el resplandor cobrizo que nos marca el poniente.

Entonces no es posible, para el alma,

sino la paz inmensa que se extiende a lo ancho;

se borrará despacio la silueta

de todo lo lejano.


Es muy triste la muerte del camino

cuando vela en su fondo

aquel espacio íntimo que habita en la memoria.

lunes, 4 de abril de 2011

Tratado de la sed, de Pilar Sanabria


La Fragua de Metáforas ha editado Tratado de la sed, de Pilar Sanabria. Se trata del nº 1 de la Colección Hojas del Fuelle, que dirige la también poeta Mertxe Manso, a quien por cierto hay que felicitar por la gran belleza de estos opúsculos poéticos en donde se aúna el arte pictórico que recubre todo el libro. En este caso José Luis Checa ha ilustrado la portada y los interiores y Eva Espino la contraportada. El resultado es magnífico sabiendo que viene avalado también por Ediciones depapel. Así que no nos queda más que reiterar nuestra enhorabuena a esta iniciativa cultural tan interesante.

En Tratado de la sed Pilar Sanabria nos entrega unos poemas delirantes, abrasivos, donde las palabras juegan a ser un volcán de emociones, un entramado de voracidad y de entrega a una causa que nace y se expande por las corrientes intrínsecas del pensamiento. Es la suya una poética desgarrada, portentosa, profunda que hace temblar a las mismas palabras poniéndolas sobre las cuerdas. No es su poética sencilla ni fácil, porque galopa por un surrealismo activo de sentimientos. Sus versos derrochan una energía endógena que provienen de lo ancestral más oscuro, por eso cuando llegan al papel petrifican al lector y uno se da cuenta de que está ante una poeta única que tiene como objetivo no caer en la generalidad y ser ante todo ella misma, esa poeta que lleva dentro todos los magmas del deseo y del amor, pero también del dolor y la derrota. Mi más sincera felicitación a Pilar Sanabria Cañete por estos poemas de la sed.


Le dejamos con uno de los poemas


ÁGAPE


Este tiempo es un pastel pedante que comemos,

ambiciosa glucosa de las horas.

Deseo un banquete

del fetal vino de un vientre,

la confitura a oscuras de cuerpos en llamas,

esa espesa chocolatina de la noche

derritiéndose en los sexos.

Quiero la agreste hierbabuena

de las escenas al desnudo,

el alto colesterol de unos ojos olivos.

Amo el vegetariano desarreglo alimentario

producido por las migas de unas piernas

y el color salmón de una piel

en la bodega de mi boca.

viernes, 1 de abril de 2011

Entrevista a Joaquín Pérez Azaústre




FSM.- Joaquín, eres un poeta y narrador joven que enseguida te convertiste en un escritor reconocido cuando ganaste el premio Adonais de poesía. Pero ¿cómo fueron tus primeros pasos, tus comienzos en la escritura antes de llegar a ganar este reconocido prestigioso premio?

JPA.- Siempre me gustó leer. De vez en cuando escribía alguna tentativa de poema, de cuento. Incluso empezaba novelas que luego no pasaban del capítulo 2. Nada diferente, me imagino, a muchos otros escritores. Sin embargo, sí recuerdo que a los 16 años acabé, por primera vez, un relato. Esa sensación, de haber concluido algo, la conservo muy viva. Luego seguí escribiendo otras narraciones, y en 1994 mandé mi primer artículo al Diario Córdoba. Me lo publicaron en la sección de Cartas al Director, pero meses después ya tenía mi primera sección semanal. Desde entonces, no he dejado de publicar en prensa escrita. Justo antes del Adonais, me dieron una Beca de Creación en la prestigiosa Residencia de Estudiantes de Madrid. Estos fueron los primeros pasos.

FSM.- Trabajas diferentes géneros literarios desde la poesía, la narrativa, el artículo periodístico, ¿dónde te sientes más cómodo y por qué?

JPA.- Cómodo o incómodo, en todas las formas por igual. La escritura es de por sí incómoda, por más que sea nuestro medio natural en el mundo. En cuanto a los distintos géneros literarios, depende. Digamos que cada motivación, y me refiero a un instante, a una idea, un pensamiento o una crítica, o una evocación, esos materiales que te lanzan a escribir, te dicen por sí mismos el vehículo escogido en el que se van a expresar mejor.

FSM.- Hablemos de poesía y de poemas. ¿Cómo escribes los libros de poesía, tienes primero la idea y luego te pones a trabajarla o escribes poemas según te vaya viniendo la inspiración y luego conformas un todo con los poemas más afines?


JPA.- Escribo los poemas y los dejo apartados. A veces tengo una idea del sentido unitario del libro, pero a veces no, llega más tarde. Hay un momento en que, cuando llevas ya varios, escribes el siguiente y te das cuenta de que ya estás en otro libro. Entonces llega la fase de revisar lo escrito, corregir, tachar, prescindir. Y de escoger un título, que también puede haber estado presente durante la escritura. Es lo que me ha ocurrido con mi último libro, Las Ollerías. Desde un principio todo estaba muy claro.

FSM.- ¿Qué requisitos debe tener un buen poemario bajo tu punto de vista para considerarlo de calidad?

JPA.- Si entendemos calidad como un certificado de garantía en la exigencia personal, son imprescindibles la autenticidad y el rigor, la elusión de lugares comunes, de expresiones poéticas tan sobadas que ya no significan, y la ambición. El prestigio de lo mínimo, de lo anodino, de la palabra hueca, tiene la impotencia como punto de partida.

FSM.- ¿Y un poema? Cómo sabemos que estamos ante un buenísimo poema? ¿Qué características debe tener para considerarlo una obra de arte?

JPA.- Más o menos lo mismo.

FSM.- Sigues ganando premios importantes y estás produciendo constantemente, ¿qué papel juega la disciplina en todo esto? ¿Trabajas mucho diariamente? Cuéntanos, por favor.

JPA.- La disciplina es la preparación física del escritor, su entrenamiento diario. Sin disciplina en la escritura –que es también lectura y reescritura- no puede haber creación.

FSM.- Eres sensible a temas como el pacifismo, la igualdad de géneros, etc. ¿Qué papel y qué implicación debe tener un escritor en los asuntos de nuestra sociedad?

JPA.- Soy escritor, pero ante todo soy ciudadano. Mi implicación cívica la desarrollo en ambas vertientes, para mí entrelazadas. Las columnas de opinión me dan la oportunidad de dar mi punto de vista sobre asuntos de manera directa, pero eso no significa que no puedan aparecer, esos mismos asuntos, también en un poema o en una novela. Pero siempre, claro, con exigencia literaria. Un escritor debe implicarse tanto como un actor, un abogado o un médico: en la medida en que se lo dicte su conciencia. Admiro la inteligencia y el valor de escritores como Albert Camus, y su compromiso convertido en verdad literaria, del mismo modo que el mero panfleto, desprovisto de argamasa intelectual, me interesa menos. ¿Literatura comprometida? Juan Ramón también lo es, porque tiene el compromiso más alto: con la plenitud del hombre. ¿Literatura del ahora, que critica el instante? Claro que sí. Pero Literatura: los temas nunca son una coartada.

FSM.- Acabas de ganar el premio Loewe con el libro Las Ollerías. ¿Has llegado ya a lo más alto en la poesía? ¿Qué te queda?

JPA.- Con Las Ollerías siento una gran satisfacción interior. Es el libro que contesta todas mis preguntas, planteadas al día de hoy y también en todos mis libros anteriores. No creo haber llegado a ninguna parte en la poesía, como me planteas, pero sí estoy seguro de haber alcanzado mi cota mayor, al menos por ahora, en mi propia poesía.

FSM.- ¿A qué poetas admiras? ¿Quiénes crees que han dejado en ti alguna influencia?

JPA.- Son demasiados. Por ceñirme a los vivos, y de nacionalidad española, los miembros del jurado del Premio Loewe y Pere Gimferrer.

FSM.- De todos tus libros de poesía publicados, con cuál te identificas más y por qué

JPA.- Las Ollerías. Es mi radiografía emocional, un autorretrato. Ese libro soy yo.

FSM.- Muchísimas gracias por tu generosa entrevista, Joaquín. Por favor, ¿podrías dejarnos un poema con el que te sientas más satisfecho? Un millón de gracias.

LAS OLLERÍAS

Aún es pronto para volver a casa:

me han curvado la espalda los enanos

que he venido cargando desde siempre,

los que duermen la siesta en mis bolsillos

para ralentizar mi digestión.

Aún es pronto para volver a casa,

aunque pisé los límites.

Pensé que nadie me podría reconocer.

Escuché los ladridos, temí el polvo naranja.

Recordé la alcancía oculta bajo el mueble.

¿Qué ha sido del nervio, el escondite

bajo un muslo de reina y el metal de unas manos?

Ahora los disfraces son de piel

y miro la avenida desde lejos, ya muy lejos

del sol y de los otros,

que alguna vez volaron para aplacar mi fiebre.

Sé lo que estás pensando: aún es pronto,

y casi no he cumplido mis pactos con la vida.

Es muy pronto aún, pero qué esperas,

si tu voz se me clava en los tobillos

y me amansa la angustia, el temor de un insomnio.

Dentro, en mí, habitas aún la casa.

Otros vinieron antes, y ya la vaciaron

de ti, de tus vestidos, de tus plantas vivaces

a las que siempre hablabas de mí, entre otras cosas.




Perteneciente al libro Las Ollerías (Visor, 2011)

miércoles, 30 de marzo de 2011

Amarillo perfil de arquitectura (Córdoba en la voz de los poetas)

El Ayuntamiento de Córdoba a través de la Oficina para la Capitalidad Cultural Córdoba 2016 ha publicado un hermoso libro de textos y poemas dedicados a Córdoba con una tirada de 8.000 ejemplares, y que será repartido gratuitamente. Son poemas seleccionados y comentados por Carlos Clementson Cerezo. Se trata de una antología de poemas sobre Córdoba, poemas que han inspirado a numerosísimos poetas de todos los tiempos y de todo el mundo, y por supuesto también de importantes poetas de aqui. Son prestigiosos poetas que hablan de la belleza de esta ciudad a través de todas las épocas. Hay autores como Lucio Anneo Séneca, Ben Suhayd, Juan de Mena, Jorge Luis Borges, Ricardo Molina, Teophile Gautier, etc, etc.

Córdoba es y ha sido un lugar de inspiración para muchos escritores y poetas que han visto en nuestra ciudad ese halo de misterio, universalidad y belleza que hace que almas sensibles dejen su huella, su impresión marcada en la escritura, como lo han hecho estos grandes poetas que aquí participan.

El hermoso título del libro corresponde al primer verso de uno de los mejores sonetos escritos a Córdoba, el soneto de Juan Bernier. Un merecido homenaje que se le tributa este año con motivo del centenario de su nacimiento, junto al 450 aniversario de don Luis de Góngora y Argote al que también se le está rindiendo un merecidísimo homenaje.



Les dejamos con un brevísimo texto de Nazzar Al-Qabbani


Paseando una noche por las calles de Córdoba,

dos veces me llevé la mano al bolsillo,

buscando la llave de mi casa de Damasco.

domingo, 27 de marzo de 2011

El mar de los veranos, de José Cañuelo Calero

El pasado día 24 de marzo se presentó en la Biblioteca Central de Córdoba El mar de los veranos, primer poemario que publica José Cañuelo Calero, editado por Ediciones depapel, y presentado por Fernando Sánchez Mayo.

El mar es un motivo de inspiración para muchos poetas y también en el caso de nuestro amigo poeta al que hoy nos referimos. El título por sí mismo ya es muy sugerente y nos remite a una temporada vacacional de placer y relajación.

Los poemas de este libro tienen en general una característica común que es la contemplación del mundo exterior. Cada poema parte de una situación contemplativa del mundo exterior que rodea al poeta y que él la describe de una manera personalísima y llena de sosiego para luego virar levemente con una contención milimétrica e informarnos de un constraste, de algo que ocurre en el mundo interior del poeta. Son comparaciones sobre cómo se nos muestra el mundo y cómo estamos viendo ese mundo que es la vida. Así, por ejemplo, en el poema Mar interior, tras la contemplación de un puerto absolutamente en calma donde los barcos sigilosamente entran y salen del puerto, el poeta los compara en contraposición con el movimiento rápido y encrespado del pensamiento, que es otro mar también, su mar interior. En el poema La piel, el mar, José Cañuelo vuelve a intentar explicarse el mundo utilizando los contrastes, es decir, vuelve a las comparaciones entre esto y aquello para tratar de ver las diferencias y ver la claridad, pero aquí también, en este caso lo hace por identificación. Hay una identificación del poeta con el mar que está contemplando.

En todo el libro se da esa dicotomía entre lo interior y lo exterior. Y hablando de lo exterior y lo interior me viene a la cabeza los guiones de cine en donde siempre se especifica en qué lugar nos encontramos. Y siguiendo al hilo de esto quería apuntar que otra de las características de los poemas de este libro son los de tener la cualidad de lo cinematográfico, es decir, se percibe la influencia que tiene el cine en sus poemas. Él que es un auténtico enamorado del séptimo arte y que tiene unos amplísimos conocimientos, así lo denota en su vida personal y así se ve influenciado en su poética. Quizás sea por eso por lo que los personajes femeninos que aparecen y a quienes adora no se llaman María o Carmen, sino Delphine, Chloé, Justine... que bien podrían pertenecer a grandes películas del cine de Woody Allen o del cine francés de Godard, Truffaut o Chabrol, grandes poetas de la novelle vague. No quería dejar escapar que me ha parecido ver en los poemas de Cañuelo Calero otra influencia más de lo cinematográfico y me refiero al fundido y al flash back, quiero decir que sus poemas atienden en un momento determinado a un cambio, a un movimiento leve en donde se produce el viraje en el poema para expresar una emoción, pero siempre de una manera contenida y armónica.

Estos poemas tienen también otra característica a destacar y es que son poemas descriptivos en donde abundan acertadas y hermosas imágenes como ocurre en el poema Este aire: Es la lluviosa luminosidad que babea en la sed de las piedras y en la tierra agrietada como una piel.

Este bellísimo opúsculo poético en forma y contenido podemos apreciar también las preocupaciones del poeta. Entre ellas están la del paso del tiempo, el asombro ante el mundo, algún incipiente dolor que merodea cerca de él o una leve oleada de tristeza que se le aproxima. Y lo digo usando estos adjetivos para denotar que en realidad todo esto lo hace desde una milimétrica contención.

Con esta primera publicación José Cañuelo Calero nos deleita y nos apunta en la dirección de por donde va su poética, una poética experta y llena de madurez, equilibrada, y de altura. Estamos pues ante un gran poeta que tiene mucho que decir. Mi felicitación y mi enhorabuena al amigo y al poeta.

Les dejamos con uno de los poemas

EL MAR INTERIOR


Cierro los ojos

y recorro el malecón donde la calma aparente

vira y hace maniobras de atraque

en un silencio de barcos y orfandad del cielo.

Es la noche vacía del verano

y del pensamiento que no es lugar ni morada,

sino movimiento puro y encrespado,

como la fuerza inconducente

y sumergida del mar.

martes, 22 de marzo de 2011

Entrevista a Antonio Luis Ginés

FSM.- Antonio Luis, te diste a conocer como poeta en los años 90 y también has cultivado la narrativa en la Asociación Cultural Mucho Cuento. Además, trabajas como gestor cultural y Crítico literario. ¿Qué te ha reportado todo esto en este tiempo de contacto con el mundo de la literatura?

ALG.- Muchas y variadas experiencias, aunque hablamos de ámbitos distintos. En el trato personal con los autores ves donde está la autenticidad, la trastienda, pero ojo, hay que separar el plano creativo del personal. Con la A. Mucho Cuento pues decirte que es toda una experiencia, que sigue en crecimiento, y que ni mucho menos es un proyecto con visos de extinguirse, todo lo contrario. Con las últimas incorporaciones hemos ido a más, y abierto otros frentes que, de alguna manera, se nos demandaba. Todas las experiencias, en un plano u otro, te ayudan a madurar, y a sacar, siempre, algo positivo.

FSM.- ¿Cómo fueron tus comienzos en la poesía?

ALG.- Inciertos, no sabía bien lo que estaba pasando. Tenía necesidad de expresarme en el papel y fue dejándome llevar primero, investigando después. Es vital que en esos momentos de la travesía haya alguien que te dé ánimos, que valore de forma positiva lo que haces, aunque haya mucho trabajo por delante y tampoco se pierda esa perspectiva, ya que es la única forma de crecer y seguir avanzando en este proceso de lo creativo.

FSM.- ¿Crees que ha evolucionado tu manera de escribir poesía desde que empezaste hasta el momento actual?

ALG.- Sí. Creo que quedarse estático en poesía es renunciar a la indagación, al trabajo por otras líneas que conllevan cierto riesgo, pero que son la única posibilidad de avanzar, de no dejar tu poesía como un reducto anquilosado. Y hasta ahora no he sabido detenerme.

FSM.- Eres un excelente crítico literario que sabe ver el fondo y la forma de un poemario. ¿Qué requisitos crees que debe reunir un buen libro de poemas?

ALG.- No creo que sea para tanto, sin duda exageras, aunque te lo agradezco. Intento hacerlo lo mejor posible, unas veces aciertas más, otras menos, eso sí, detrás hay un trabajo que muchas veces no se aprecia. En la crítica, como en otros campos, uno no deja de aprender. En cuanto a los requisitos es una cuestión muy personal. Valoro la originalidad, el riesgo y el trabajo que se ha puesto en cuidar en cuidar ambas apuestas. Cuando se dice “correr riesgos” se puede entender mal, en el sentido de que toda la experimentación es válida, sin una reflexión teórica a priori, y ello puede dar lugar a resultados con poco peso.

FSM.- ¿Y un poema? ¿Cómo sabemos que estamos ante un buen poema?

ALG.- Hay muchos parámetros, vale hasta el de la intuición, pero un poema ha de tener –y aquí parece que voy a dar los ingredientes de un plato- un poco de todo, lo que importa es que esté equilibrado, que funcione como un todo. Escribir un buen verso no es excesivamente complicado, pero mantener esa línea durante todo un poema es lo auténticamente meritorio.

FSM.- Antonio Luis, ¿Qué poetas han dejado una influencia en tu poesía o qué poetas, por decirlo de otra manera, son los que más te gustan?

ALG.- Me sorprendí con Pessoa, Baudelaire y Carver. Crecí con Vallejo, Auden y Cernuda. Y me sigo deslumbrando con Wislawa Szymborska, Mark Strand, Joaquín O`Giannuzi, Charles Wright, C.K Willians, y así podría seguir con un largo etcétera.

FSM.- Me gusta mucho pedir a los poetas que me den una definición de lo que es para ellos la poesía. ¿Podrías definírmela?

ALG.- Esta es la pregunta más complicada, Fernando. Esto no se le hace a un autor. ¿Poesía? Todo aquello que es o puede generar una sacudida que produzca una reflexión o un momento de belleza, o ambos a un tiempo, y que acaban por tomar forma en un papel u otro formato.

FSM.- De tus libros de poemas ¿con cuál te identificas más y por qué?

ALG.- Es difícil, cada uno representa un momento concreto. Es cierto que Animales perdidos supuso un giro importante, y que a partir de ahí me he hallado más cómodo. Los libros de antes cumplen también su función, Rutas exteriores me ayudó a otear el terreno en el que tenía que moverme con más solvencia y decisión. Y Picados suaves sobre el agua creo que es lo más maduro que he escrito, pero ojo, curiosamente lo más arriesgado también. Con la edad voy para peor: no dejo que cualquier cosa me convenza y trato de emplearme más a fondo todavía.

FSM.- Has publicado también narrativa, ¿dónde te encuentras más cómodo en la prosa o en la poesía?

ALG.- Son planos distintos, en ambos estoy cómodo. Aunque el origen viene del verso, he tendido desde muy pronto hacia lo prosaico. A pesar de la teoría, me muevo por rachas, y depende de lo que esa racha me pida me decanto hacia un lado u otro, aunque intento que convivan –no es imposible ni complicado, dependiendo del momento- ambas vertientes creativas.

FSM.- Tú conoces muy bien el panorama poético local gracias a que vives aquí en Córdoba, y además coordinas el ciclo de Letras Capitales en la Delegación Provincial de Cultura que te pone en contacto con la poesía nacional de grandes poetas consagrados ya en su mayoría. ¿Cómo ves la poesía que se hace en este momento en España y cómo ves la poesía que se hace en nuestra ciudad de Córdoba?

ALG.- En la poesía nacional hay de todo, bien es verdad que hay momentos que se echan de menos apuestas algo más arriesgadas –en cuanto a contenido o a forma- por parte de las editoriales más potentes, sin embargo no está mal nutrido el panorama de propuestas interesantes, a veces demasiado unidireccionales en cuanto a línea poéticas. Quizás, y en parte, esto es aplicable a esta ciudad, aunque el nivel aquí mantiene –generalmente- unas cotas muy altas, y también se echa de menos un poquito de más riesgo.

FSM.- Algunos libros relevantes de poemas tuyos como Rutas exteriores que fue premio Mariano Roldán o Picados sobre el agua, han tenido una buena acogida. Por favor, ¿podrías dejarnos aquí algún poema para los lectores de Paraninfo Poético y decirnos por qué nos has regalado este poema? Muchas gracias por tu generosidad.


PIEDRAS


Cómo sabemos si querer estar en un lugar es querer estar allí realmente, y no para echar otro de menos. Cómo sabemos si el movimiento se decide antes de ejecutarlo, si nos llevará adonde los músculos se entregan al placer de la inercia y no conocen el cansancio. Cómo sabemos si a cada última pregunta no seguirá la duda nueva que nace, mientras ponemos estas piedras con las manos.


Picados suaves sobre el agua, Bartleby, Madrid, 2009.

viernes, 18 de marzo de 2011

Entrevista a Juana Castro


FSM.- Juana, la publicación de tu primer libro Cóncava mujer allá por el año 1978 supuso un revulsivo por aquellos años en los que el movimiento feminista iniciaba su andadura por Andalucía. Fue el libro más vendido ese año en la Feria del libro según el Diario Córdoba. ¿Cómo recuerdas todo aquello con la perspectiva del tiempo después de más de 30 años?
JC.- Vivíamos la transición política y democrática y perseguíamos la autonomía andaluza. Yo era una joven (ya con tres hijos, pero joven) llena de ilusiones que había aterrizado en Córdoba hacía unos años. Compartí aquella feria, en el bulevar, y luego también la de Madrid, con un periodista y poeta singular, Sebastián Cuevas. Por entonces el movimiento feminista, cuya célula cordobesa se reunía en el Círculo Juan XXIII, no había acuñado todavía dos palabras que a mí me producen alergia: una es “igualdad”, término que no se puede usar sin apellidos, y la otra es “lucha”. Me molesta que hablen de mí calificándome de “luchadora”, porque es un término bélico y las mujeres somos pacifistas. Yo ni he luchado ni pienso luchar. Y estoy muy contenta en mi cuerpo de mujer, no me quiero igualar con los hombres.
FSM.- ¿Cómo fueron tus primeros comienzos en el mundo de la poesía y cómo te diste cuenta de que la escritura poética era ya una vocación?
JC.- Desde que con 6 años leía de carrerilla canciones, romances, cuentos y fragmentos de poemas en un libro llamado precisamente “Lecturas”: paladear palabras era mejor que chupar un caramelo. De manera más honda cuando oigo recitar a un poeta de mi pueblo, Antonio García Copado, que vivía en Nueva York, un poema de Juana de Ibarbourou, y siento una punzada en las entrañas.
FSM.- ¿Qué te aportó el contacto con los otros poetas cordobeses del grupo Zubia?
JC.- Disciplina, obligarme a escribir sin esperar la inspiración. Cada semana leíamos cada uno un poema propio y entre todos lo comentábamos, lo analizábamos, lo “destripábamos”, le sacábamos las vergüenzas. Hacíamos lo que ahora se hace en los talleres literarios, con la diferencia de que no había maestros, cada cual tenía la autoridad que le reconocíamos. Compartíamos diversidad y democracia, ilusión, ganas de aprender, de trabajar, y respeto por los mayores.
FSM.- Juana, me imagino que ser poeta y mujer no sería tampoco muy fácil en tus comienzos, ¿tuviste que afrontar algún tipo de barreras, incomprensiones o todo fue sobre ruedas?
JC.- En el grupo me recibieron con naturalidad, como a una semejante, había ya otra chica, la leonesa Mercedes Castro. No tuve ningún tipo de barrera exterior. Las incomprensiones y los malos ratos llegaron después, cuando me encasillaron como feminista. En cuanto hacía observaciones acerca del tratamiento que poetas consagrados dedicaban a las mujeres o cuando objetaba algo acerca de la escasa participación de las poetisas, me miraban con cara de “ya está Juana con lo suyo” y eso sucedía ya en los 80, en la Posada del Potro, incluso con los jóvenes poetas que ahora mismo se han hecho un nombre. Son cosas desagradables y muy antiguas, pero yo tuve que sufrirlas porque además, entre las poetas no había quien me siguiera ni me apoyara. Hoy, cuando la igualdad se ha puesto de moda, todo el mundo se ha subido al carro, ahora que para mí eso de igualdad me suena tan antiguo…
FSM.- Luego vinieron poemarios como Del dolor y las alas, Paranoia en otoño, Narcisia, y Arte de cetrería con el que ganaste el prestigioso premio Juan Ramón Jiménez. ¿Qué supuso este importante premio en tu carrera poética?
JC.- Con ese libro salté al ámbito internacional, salieron multitud de reseñas, incluso del director de la Real Academia, Fernando Lázaro Carreter. En el jurado del Premio Nacional de Poesía 1990 hubo un encendido debate contra el representante de la Academia Gallega, que defendía mi libro y no quiso ceder a las presiones de otros miembros del jurado: ganó Carlos Bousoño, como tenía que ser. Yo era muy joven para la época y una recién llegada. La moda de las poetisas jóvenes llegó después. Los avatares de ese premio me los contó 6 años después su viuda, la poetisa Luz Pozo Garza, cuando coincidí con ella en un congreso de poetas mujeres en Vigo. No nos conocíamos de nada, ni a ella ni a su marido. Eso hoy es impensable.
Pero lo mejor de Arte de cetrería fue su escritura. Lo escribí en estado de trance, literalmente me lo fueron dictando. Cuando iba por la calle, al colegio, o cuando volvía del gimnasio, en cualquier sitio, los versos me venían ya hechos. Y luego, cuando de noche me ponía a escribir, ya mis niños acostados, cada poema era un sistema de ecuaciones que se iba desenrollando solo, como si cada palabra fuera un puzzle de música y sentido que hubiese buscado previamente su lugar y a mí me lo mostrara sin más. Esa manera de escribir, casi milagrosa, no la he vuelto a sentir nunca más, más que en algún poema suelto.
FSM.- Más tarde conseguiste muchos más premios de poesía como el premio Carmen Conde, San Juan de la Cruz o el premio Jaén de poesía. ¿Podrías explicarnos cómo trabajas un poemario? ¿Qué aspectos hay que cuidar para que, según tu opinión, un libro de poemas tenga una calidad general, completa?
JC.- No siempre la unidad tiene que ser temática, puede venir dada por el ambiente, el clima o la semejanza del tiempo que se vive. Lo que sí sé es que un poema, al menos para mí, viene y tiene que venir de la vida, de la experiencia, teniendo en cuenta que tan experiencia es la realidad como las lecturas o los sueños.
FSM.- Juana, ¿cuál es, en tu opinión, la función de la poesía, si es que crees que debe tener alguna función?
JC.- La primera función es servir de vehículo al deseo de quien escribe, que lo hace porque necesita expresar una visión o un desasosiego, o explicarse a sí mismo aquello que no entiende, que lo excede, ya sea por positivo como por negativo. La función de la poesía es dejar constancia de un tiempo, de un fenómeno, de un hecho, pero tiempos, fenómenos y hechos no generales, no objetivos, sino personales, individuales, y por lo mismo preciosos, transferibles por intransferibles, universales quizá por íntimamente personales.
FSM.- ¿Cuáles son tus poetas favoritos y a qué poetas sigues releyendo?
JC.- Juana de Ibarbourou fue mi primera devoción. Una antología suya fue el primer libro de mi biblioteca personal con 14 años, lo pedí contra reembolso a la Librería Luque desde mi pueblo, y la “viuda de Luque” me lo hizo llegar. Mi formación fue por un lado muy clásica, porque los fragmentos de los manuales de Literatura me encaminaban a los libros de los clásicos, y por otra de aluvión, muy popular, por la cercanía de la copla, los romances, las leyendas, los cantares de ciego, el habla campesina llena de metáforas y refranes. Luego vinieron Rosalía de Castro, Safo, san Juan de la Cruz, Góngora… De los más cercanos Juan Ramón Jiménez en cuyo Platero y yo aprendí las imágenes, García Lorca, Ángela Figuera, Pablo García Baena, Adrienne Rich y mis coetáneas Julia Uceda, Paca Aguirre, Maria Victoria Atencia, Concha García… La lista es muy larga. Como decía Borges, por qué renunciar a ninguna tradición, pudiendo aspirar a todas. Me considero heterodoxa, aprendo de todo y en cada río puede haber oro.
FSM.- La Junta de Andalucía te reconoció tu trayectoria poética. ¿Qué se siente al recibir la medalla de Andalucía?
JC.- Primero alegría y luego responsabilidad. Cada poema es un reto y cada papel en blanco quiere llenarse de cosas nuevas (lo imposible, claro).
FSM.- De todos tus poemarios, ¿sabrías escoger alguno en particular por alguna razón especial?
JC.- Hay dos libros en los que está más explícitamente mi tierra, mi comarca de nacimiento, Los Pedroches. Uno es Fisterra y otro Del color de los ríos. En Fisterra (el final de la tierra en gallego) es la niña y su desconsuelo, su polaridad atrapada entre dos mundos: el armónico del universo femenino monjil del colegio de Cristo Rey y el bestial, incomprensible pero pleno también de belleza –violenta– del campo, del cortijo, del trabajo y su dureza. En Del color de los ríos son las vivencias en positivo de una vida de mujer, o de varias, que sabe sacar de cada experiencia de lo rural los momentos mágicos, los compartidos y felices, especialmente su ser y sentirse mujer; con algunas sombras, claro.
FSM.- Hace poco tiempo salió publicado en la colección Vandalia, de la Fundación José Manuel Lara una extensa antología de toda tu obra bajo el bello título de Heredad. ¿Significa esto una retirada de la poesía o es sólo un descanso?
JC.- Heredad significa un espacio de tierra heredado de los antepasados, y también la herencia memorial y moral, la incorpórea hecha de instantes, incomprensiones, arrobamientos, gozos, amores y desamores, especialmente de las antepasadas rurales, anónimas pero animosas, casi analfabetas pero sabias, escondidas pero creadoras. Creadoras y sustentadoras del cuidado, de la vida y de las relaciones. Y sanadoras, cocineras, rezadoras, mediadoras… El título completo es Heredad seguido de Cartas de enero, porque además de la antología hay un nuevo libro, Cartas de enero.
En cuanto a retirada, estoy a merced de la vida, no he puesto punto final a nada. Cuando paso mucho tiempo sin escribir poesía, cosa que ahora ocurre a menudo porque la juventud se llevó la necesidad y su urgencia, me deprimo y me sube la tensión, así que, aunque sólo sea por higiene, debo seguir.
FSM.- Y por último, Juana, ¿podrías elegir uno de entre todos tus poemas para los lectores y decirnos por qué lo has elegido?
JC.- Se trata de un poema que soñé, tan claro que al despertar creí que tenía que estar ya escrito. Pero hice mis averiguaciones y después de asegurarme de que no lo había escrito ya otra compañera, lo hice. Se trata de un objeto muy propio de las mujeres, un llamado “accesorio” por los comerciales de la moda, pero que para cada mujer es tan importante como su piel o su mascota, “Toda la piel del mundo”. Termina con un juego de intertextualidad entre la temática del objeto y los versos de Jorge Manrique de las “Coplas a la muerte de su padre”, que al ponerse en relación con el objeto pasan de la muerte al significado de la vida..
FSM.- Has sido muy amable, Juana, contestando a mis preguntas. Muchas gracias por tu generosidad.

Toda la piel del mundo

Tú los ves ahí colgados, tirados, y dices,
vaya cosa, son cosa de mujeres, tonterías,
lo llevan para meter el pintalabios,
el móvil, quizás una compresa. Y te olvidas.

Pero ellas no olvidan, lo llevan como a un gato,
como al fiel compañero, como su santo y seña,
como su claro ex-libris.

Te equivocas si crees, en tu inocencia,
que esa cosa de rafia o de piel beige
sirve para tener a mano el colorete, las llaves, el perfume.

Yo la he visto de noche,
esa cosa respira, es una megalópolis,
no está quieta por dentro, es multiforme y crece.
A la hora del pan huele a cerveza,
y cuando está nublado
te puedes encontrar con que ahí dentro
hay una hija, un sol, unas tijeras
de robar rosas rojas.

Ahí, a tres de julio, he visto amanecer los pájaros cantando
y había un abanico para un novio
y una estrella de miel para la madre.
En el rincón azul, las gafas de coser,
las recetas del padre a la fecha de hoy,
la muestra de la tela –preciosa– que le dio el tapicero.
Al fondo la novela, la última, de Doris Lessing
y el bono de 10 horas del gimnasio.
Por ahí pasa un río,
pasa el día, la música, la niebla...

Esa cosa. Mi bolso.

Que va a dar al mar.

jueves, 17 de marzo de 2011

A Góngora (donde 20 poetas rinden homenaje en el 450 aniversario de su nacimiento)

Ayer se presentó en la sala Orive de Córdoba el libro homenaje A Góngora en el que han participado 20 poetas cordobeses. El acto estuvo presidido por Rafaela Valenzuela, Delegada de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba; Manuel Patiño, editor de Ediciones depapel; y Fernando Sánchez Mayo, coordinador de la antología. Fue un acto emotivo y de recuerdo del poeta más insigne de la literatura española, don Luis de Góngora y Argote, y en el que este año se celebra el 450 aniversario de su nacimiento. Por motivos de cabida, no están todos los poetas de Córdoba -que son muchos- pero sí están todos aquellos poetas que desarrollan una intensa labor cultural en la misma ciudad que vio nacer al genio de las letras españolas. Manuel Patiño dijo que las hermosas ilustraciones del libro están recogidas de la arquitectura que se construyó en la época que vivió Góngora. La verdad es que se trata de un libro muy hermoso desde el punto de vista estético, pues recuerda a libros hechos en aquella otra época. La calidad del contenido del libro es doble. Por una parte están los poemas de Luis de Góngora y junto a cada uno de estos poemas, otro poema de cada uno de los autores que han colaborado en la edición. Desde aquí agradecer a Rafaela Valenzuela su presencia en el acto, agradecer también a Manuel Patiño haber apostado por hacer un libro de esta categoría, y por supuesto, agradecer a todos los poetas participantes su colaboración.
Como siempre, a continuación expongo el nombre de todos aquellos poetas que han colaborado en la antología por orden alfabético: Francisco Alemán, José Cañuelo Calero, Alberta de la Poza, Bartolomé Delgado Cerrillo, Alberto Díaz-Villaseñor, Antonio Flores Herrera, Antonio Luis Ginés, Rafaela Hames, Alfredo Jurado, Juan Pérez Cubillo, Enrique Plequezuelo, Pilar Sanabria Cañete, Enrique Sánchez Campos, Rafaela Sánchez Cano, Fernando Sánchez Mayo, Manuel Sanchiz Salmoral, Ana Paricia Santaella Pahlén, Calixto Torres, Antonio Varo Baena, Soledad Zurera y Luis de Góngora y Argote.

En recuerdo de nuestro poeta homenajeado dejamos aquí uno de sus más hermosos poemas sobre Córdoba.

A Córdoba

¡Oh excelso muro, oh torres coronadas
de honor, de majestad, de gallardía!
¡oh gran río, gran rey de Andalucía,
de arenas nobles, ya que no doradas!

¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas,
que privilegia el cielo y dora el día!
¡oh siempre gloriosa patria mía,
tanto por plumas cuanto por espadas!

¡Si entre aquellas ruinas y despojos
que enriquece Genil y Dauro baña
tu memoria no fue alimento mío,

nunca merezcan mis ausentes ojos
ver tu muro, tus torres y tu río,
tu llano y sierra, oh patria, oh flor de España!

martes, 15 de marzo de 2011

Suspiro de Artemisa, revista de poesía nº 2

Ayer se presentó en el salón Liceo del Círculo de la Amistad la revista nº 2 de poesía Suspiro de Artemisa, dedicada al poeta de Cántico Juan Bernier, con una cálida acogida por parte de público y prensa. Intervinieron Calixto Torres, Juan Pérez Cubillo y Federico Roca de Torres. Este acto se celebró dentro del ciclo Versos Sumados de Cosmopoética 8. La citada revista la pueden encontrar en la librería Luque de Córdoba.
Leyeron sus poemas una gran parte de los poetas participantes. He aquí una relación de los poetas que han colaborado en la revista: Pablo García Baena, Ginés Liébana, Enrique Barrero Rodríguez, Julián Cañizares Mata, Jorge de Arco, Manuel Gahete, Catalina Jaén, José Lupiáñez, José Manuel Martín Portales, Francisco Onieva, Rafael Pérez Castells, Juan Pérez Cubillo, Carlos Rivera, Federico Roca de Torres, Antonio Rodríguez Jiménez, Ramón Rodríguez Pérez, María Rosal, Pilar Sanabria, Fernando Sánchez Mayo, Fernando Serrano, Calixto Torres y el propio Juan Bernier, in memoriam.

Les dejamos con el precioso soneto de Juan Bernier.


SONETO A CÓRDOBA

Amarillo pérfil de arquitectura
de cúpulas y torres coronado,
torso de duro mármol cincelado,
estatua de ciudad. Córdoba pura.


Abres al valle virginal figura
a la que el Betis besa enamorado
y en tu más alta torre reflejado
el oro de tu arcángel te fulgura.

Arena y cal, olivo, serranía,
enhiesto pino, palmeral ardiente
ciñen tu delicada argentería.

Relicario de siglos donde Oriente
engarza en visperal policromía
tu albo destello ¡oh perla de Occidente!

Juan Bernier.

martes, 8 de marzo de 2011

El reino blanco, de Luis Alberto de Cuenca


Luis Alberto de Cuenca sacó a la luz El reino blanco un poemario escrito entre los años 2006-2009. Está publicado en la colección Palabra de Honor de Visor Poesía y que dirige Luis García Montero y Jesús García Sánchez. Se trata de un libro de poemas de temas genéricos, pero con una gran profundidad. Estamos ante un poeta versátil y con una gran capacidad para tomar distintos registros poéticos a la hora de escribir el poema. El libro incluye en sus páginas diez epígrafes con un total de 90 poemas. Cada poema nos lleva al encuentro con la sabiduría, que es la finalidad a la que nos aboca este libro. El poeta busca constantemente una reflexión en cada uno de sus poemas y trata de exprimir al máximo la idea que al final destila por sí sola para contagiarnos de las preocupaciones que el poeta tiene contraídas con la existencia. En general su poesía es clara y contundente, pero con un estilo de cierta elevación que no está en contradición con la sencillez del verso. En este libro las temáticas van desde los sueños, homenajes, recuerdos, paisajes, etc, hasta la sensualidad de la sexualidad, es decir, que hay una amplia temática, incluso hay un epígrafe dedicado a su poeta favorito: Tríptico de Foxá, en donde el autor declara su admiración por el poeta diplomático y marqués de Armendáriz, al que nunca llegó a conocer, pero que siguió sus huellas por aquí y por allá, sobre todo en los bares.

Nos quedamos con este poema que da una visión de lo que al poeta le une con otro poeta al que admira.


PARA FOXÁ, A LA MANERA DE CALÍMACO

Me he acordado, Foxá, de que llevas ya muerto
mucho tiempo, y las lágrimas han nublado mis ojos.
Nunca te vi en persona, pero seguí tus huellas
por aquí y por allá, sobre todo en los bares
donde tomaste copas y reinaste, hoy cerrados
en su gran mayoría. Te viví en las anécdotas
que de ti me contaba mi querido tío Alberto,
anécdotas en las que brillaba tu sentido
del humor, tu ironía, tu ingenio incomparable.
Tú te has muerto, Foxá, para siempre, pero ellos,
tus poemas, los ruiseñores de tu canto,
no morirán jamás. La muerte, que termina
con todo, no podrá terminar con sus luces
de plata, con el sol, con el cielo que guardan.
Y tú, desde el sepulcro, en tu noche sin luna,
verás brillar la luna cada vez que se acerque
un lector a tus versos.

martes, 1 de marzo de 2011

Entrevista a Antonio Flores


Antonio, eres un poeta que desarrolla en Córdoba actividades culturales en torno a la poesía coordinando ciclos, antologías, como por ejemplo el actual ciclo de poesía que se está llevando a cabo en La Ermita. ¿Qué te aportan estas actividades como poeta?
Nada en absoluto. Todo lo contrario. Llevo años intentando escapar cada vez más de ellas, porque lo considero la antítesis de la poesía. Lo que ocurre es que no puedo cortar de manera drástica. Tengo muchos amigos que me piden colaboración en múltiples actividades y aún no he aprendido a decir NO. Si acaso, lo único que me han aportado siempre es la posibilidad de hacer buenas amistades.
¿Cómo fueron tus primeros pasos en la poesía?
Regresé a Córdoba cumplidos los 30 años allá por el 77 y conecté con los poetas de Zubia, Antorcha de paja y Kábila. Yo tenía ya un libro en preparación que, una vez terminado, lo presente a concurso en Madrid al I Premio Prometeo de poesía para escritores hispanohablantes noveles. Resultó accésit y Manuel de Cesar, coordinador de la colección Polifemo aquí, en Córdoba, se enteró por la prensa y me lo pidió para publicarlo. Así empezó todo.
¿Qué importancia tiene en tu vida la poesía?
Pues lo es todo y no es nada. La odio en la medida que la necesito. Me tiene atrapado. Si pudiera prescindiría de ella. Es la única droga que me ha vencido. Por ahora...
¿Cuál debe ser la función de la poesía si es que debe tener alguna función?
Poíesis (la poesía) es un hacer con palabras. Un modo -igual que otro cualquiera- de obrar en las cosas; tan igual como el del artesano del barro, de la madera o del metal. Poietés (el poeta), utiliza las palabras como herramienta, y el resultado, tà poiémata (los poemas), son algo muy distinto de ellas. No hay "lógica" (intelectiva) en la función "productora" (poíesis) del poeta. La lógica compete al discurso de la Ciencia. La poesía no demuestra; sólo muestra. Los poetas no presentan realidades, sino que muestran interpretaciones de la realidad. Y en esa mostración está su grandeza.
De tus poemarios publicados ¿con cuál te identificas más o con cuál de ellos crees que has dado un paso más allá en tu manera de concebir la poesía?
De lo publicado, me quedo con el Diccionario del vino. Pero el "paso más allá", siempre está en lo último en que se trabaja.
¿Cómo trabajas la poesía? ¿Dedicas un rato cada día o escribes sólo cuando te viene la inspiración?
Escribo sólo cuando me viene la "necesidad" (yo no lo llamaría inspiración). Por tanto, no le dedico un rato cada día, ni siquiera cada semana o cada mes. Pero trabajar sobre ella, lo hago de forma continua; en perenne rebeldía contra mí mismo. No veo forma de "rematar" un poema y menos, un texto.
¿Qué poetas han dejado en ti una influencia o te han aportado más a la hora de escribir?
No lo sé. Eso quizás lo verán los lectores. Lo que sí puedo decir es que he leído poesía desde que la "descubrí" gracias a D. Antonio Machado. Era en tiempos de estudiante. Después leí a los clásicos en las mejores traducciones que pude. También a todos los grandes de lengua castellana: Pero me quedo sobre todo con Quevedo, Góngora, Lope y Garcilaso… Y más recientes: Neruda, M. Hernández, Vicente Núñez, García Baena y Caballero Bonald.
¿Cómo ves el panorama poético en Córdoba?
Bien; muy bien. No están todos los que son, ni son todos los que están. Pero eso ha ocurrido siempre. Lo importante es que de la cantidad surge la calidad y Córdoba es, ha sido y será siempre " caldo de cultivo" para la poesía. La ciudad es, en sí misma, un poema. Un gran poema
¿Hay algún poemario nuevo en el que estés trabajando o a punto de publicarse y que podamos encontrar pronto en las librerías?
No. Ahora no trabajo. Ahora estoy tanteando la posibilidad de publicar mi último texto inédito: Desde tu orilla. Terminado ya hace más de dos años y que ha sido traducido al árabe. Pero no voy a precipitarme. Quiero que sea una publicación digna.
¿Qué crees tú que es más importante en la poesía, ser capaces de comunicar ideas nuevas o innovar en la forma de construir el discurso poético?
Pues en honor a la verdad, ninguna de las dos cosas son, para mí, importantes. Las ideas pertenecen al logos (razón), tanto en su acepción noética (pensamiento, intelecto, psique...), como en la parlante; es decir en la dia-lógica. Pero si me tengo que decantar por alguna de las dos, me inclino por la segunda; es decir: Por la innovación estética (en la que entraría la poesía visual). Ya que, lo que es el "decir", ya está dicho todo desde los griegos.
Muchas gracias Antonio y muy agradecido por tus palabras.