jueves, 29 de noviembre de 2012

Confidencias de un verso amante a su prosa amada, de Antonio García Siles

En la librería Luque se encuentra Confidencias de un verso amante a su prosa amada, de Antonio García Siles. Un libro que fue publicado hace unos meses y del que hago ahora referencia aquí. Antonio es un autor silencioso de esta ciudad de Córdoba, pero que cuando uno lee lo que escribe puede darse cuenta que de verdad estamos ante un gran escritor. Su poesía íntima y apasionada nos revela una forma personal de sentir el mundo, su mundo particular en donde caben los grandes temas como el amor, el deseo en todas sus vertientes, los obstáculos de la vida, el paso del tiempo, la poesía como portadora de nuestros estados anímicos, la tristeza, la amistad...y un largo etcétera porque Antonio G. Siles es un receptáculo inmenso de posibilidades con el lenguaje, con las ideas y la variedad temática. Sus poemas son reflexivos, buscan una verdad, tratan de poner orden en los acontecimientos, intentan desentrañar el por qué de las cosas ocurridas. Desde este punto de vista García Siles es un poeta profundo, capaz de resolver el intríngulis que le plantean las temáticas que trata, que son sus propias temáticas, sus mundos oscuros por resolver. Confidencias de un verso amante a su prosa amada no es ni más ni menos que el deseo de unir sus dos grandes caminos literarios: la poesía y la prosa. Y es en la prosa donde más conocemos al poeta-narrador, porque es aquí donde ejerce su gran maestría comunicadora. Verdaderamente García Siles consigue en estos relatos cortos lo que cualquier autor en la narrativa querría conseguir a la hora de escribir, que es hacer disfrutar al lector, sorprenderlo, ofrecerle una historia original y atractiva. García Siles es mordaz, irónico, sarcástico, humorístico; todo un compendio de cualidades que al final hacen muy interesante su prosa. Una prosa personalísima que - para los que le conocemos- enseguida podemos adivinar al escritor e identificarlo en sus gestos cotidianos y en su forma de expresar que tiene en la vida diaria.
He disfrutado con este libro y desde aquí os lo recomiendo a todos. A continuación les dejamos con un poema y un relato corto.

ALGÚN DÍA

Algún día
todo el mundo sabrá
que te he querido.
Correré vociferando
como un poseso,
hasta quedar sin saliva.
Y mis aspavientos
no serán en vano,
porque no habrá oído
que no escuche
que te amé,
ni corazón
que no quede compugido
al escucharlo;
porque no habrá ojos
que no lloren de emoción
cuando me vean pasar
desnudo de amor,
portando tan sólo
tu nombre en mis labios.


LIMPIEZA

A pesar de no haber empuñado nunca un arma de fuego, el pulso no le falló. Comenzaría de abajo arriba, le gustaba hacer las cosas bien hechas -la casa nunca se empieza por el tejado-. El itinerario comprendía Taller, Recepción, Almacén pasando por Administración, Dirección Comercial y Gerencia. Liquidó a todos los Responsables. Cuando el Inspector de Policía le preguntó por qué lo había hecho, él le contestó:

- Hace varios días, oí decir a la limpiadora que a esta empresa le hacía falta una buena limpieza a fondo, pero que ella carecía de tiempo. ¿A qué otra cosa se podía referir?

martes, 16 de octubre de 2012

Poemas para un escenario, de Fernando Sánchez Mayo

Ayer se presentó en la Delegación Provincial de Cultura el libro Poemas para un escenario, de Fernando Sánchez Mayo, dentro del ciclo Letras Capitales que organiza el Centro Andaluz de las Letras. El poemario fue presentado por el crítico y también poeta Roberto Loya. Intervinieron también en la mesa el editor de la editorial depapel Manuel Patiño y el ilustrador José Luque Reyes.
Reproducimos a continuación lo que Roberto Loya dijo del libro de Sánchez Mayo:
"Allá, allá lejos; / Donde habite el olvido.  En este final del mítico poema de Cernuda comienza la poesía de Fernando Sánchez Mayo. El poeta ya nos avisa en el comienzo con una cita del maestro del 27 ( soy eco de algo ). Y ese algo es el YO. Lo único real tras los obstáculos superados. POEMAS PARA UN ESCENARIO fue escrito entre 2007 y 2008 y es un nuevo tiempo, una vita nuova para el poeta, un renacimiento, pero de un YO conectado a un mundo en el que se ve ajeno pero al mismo tiempo atraído fatalmente: "Anhelo ser el fervor que se entrega al destino" dice Sánchez Mayo. Porque, como dice versos atrás, "estoy aquí porque busco lo que no encuentro"... Y como si estuviese en mitad de un proceso meditativo profundo: "No sé quién soy si miro al viento que me arrastra". Todo ello nos muestra al poeta frente al yo que al buscarlo dentro se disuelve en todo lo exterior que exacerba al poeta en un cauce que le lleva a la pasión, o mejor dicho al deseo de la pasión.
Leyendo a Cernuda, Sánchez Mayo trata de ser digno: cree seguir un camino, un camino bajo las estrellas, siempre bajo el manto de la madre noche. El poeta pide que miremos su desnudez que tiene algo de santidad y de concupiscencia al mismo tiempo.
ESE ES EL ESCENARIO que va construyendo este poemario que parece brotar de un éxodo interior, una odisea o viaje al manantial secreto de la vida, que está siempre en el yo. Es el YO-SOY de Ramana Maharshi proclamado como el SÍ-Mismo. Una experiencia que el poeta asemeja al poeta védico de hace 3.500 años ante un altar de piedra, orando a su madre la tierra y su padre el cielo. Sánchez Mayo ha alcanzado esa relación, que es más que un conocimiento, de que todo es uno, por eso besa el sol con dulce inocencia o el juramento bajo las estrellas, vacuidad, pero todavía sintiente como para ver en el viento la bondad misma, no de ninguna enseñanza o maestro leído: "siento que soy -dice- arama letal de mí mismo cuando me odio, / suave ungüento que calma mi llanto cuando me perdono" De nuevo la beatitud del Sí-Mismo tan advaita, tan hindú. El buscador era lo buscado. La vida dentro de la vida. Y la poesía como diosa. Como fe secreta para la armonía a la que se entregan las fértiles palabras, y que crean el orden de las cosas. La claridad necesaria para seguir creyendo.
POEMAS PARA UN ESCENARIO es un libro del que los críticos no dirán que es esencial, porque en su inocencia extrema no necesita de raíces en la tierra, puede echarlas en el agua o en el cielo. Así confiesa: "aspiro a ser flora sostenida en la ribera de tus aguas" dice dirigiéndose a la Poesía, a quien ve como diosa, como los antiguos poetas griegos. El poeta es el canal de esa Fuente primordial de la que todo fluye. Y es el escenario de la reflexión el poema mismo.
Sánchez Mayo usa el paralelismo de la oración subordinada adeverbial y la anáfora para subrayar el lugar donde se hace posible la evasión del yo poético. Fusión entre la forma y el contenido del poema. Siempre desde el pronombre personal YO  a lo largo del libro, abriendo o cerrando, opresivo e infinito como es el olvido al igual que en Cernuda. Y como en el Cernuda de LOS PLACERES PROHIBIDOS leyendo a Fernando vemos el olvido como último recurso cuando ya nada nos sirve, pero un olvido de vacío absoluto en que el dolor ya no existe. En Bécquer olvido es muerte, pero en Sánchez Mayo es el alma del poeta, quizá causado dolor de desamor. Olvido donde la obsesión no pueda alcanzarle. Un libro en definitiva de sentimientos sumamente intensos. Un libro necesario.
Fernando cree que la poesía ha sido, es y será siempre necesaria, porque está conectada a la vida misma y al conocimiento de la vida. A propósito dice Fernando Sánchez Mayo que "el hecho creativo poético tiene mucho que ver con la búsqueda del conocimiento, que es al fin y al cabo la aspiración de todo poeta. Se va a la creación poética para explicarse el mundo, nuestro mundo interior que nos convulsiona. Por eso, la escritura poética es el recurso que todo poeta emplea para materializar la nada que nos abruma y nos sobrecoge. La poesía en general o el poema en particular es el resultado de un acto mágico que se ha llevado a cabo a solas en un sortiliegio de excitación divina con el único afán de inventar y dar forma a lo que no somos capaces de explicarnos desde el vivo y apasionado mutismo interior.
En lo que no estoy del todo de acuerdo con Fernando es en la creencia de que la poesía nos salva. No, la poesía no salva, lo sabemos si leemos las vidas de muchos de los más grandes poetas. Vicente Núñez la llama, ya sabéis, ramera. Pues como la memoria, mnemosine, es adúltera y furcia de los dioses. Ya nos lo advirtió Jenófanes en el andén de los siglos. Pero la bondad de Fernando le hace creer que salva, que nos salva. No. Porque no hay nada de lo que salvarnos. Todos estamos ya salvados o todos estamos ya condenados. Y porque de la poesía solo se saca poesía. No pensemos en sacar de ese pozo metafísica o física cuántica.
Por lo demás, es un placer y un honor, poder compartir estas palabras en la presentación de un poemario necesario, más que nunca, entre tanto ruido. Un libro que nos dibuja la premonición de que lo que vendrá será siempre benéfico. Fernando Sánchez Mayo, buenas noches...Tuyo es ahora el Escenario."
Con estas palabras acababa Roberto Loya su discurso que, con una gran generosidad y con su explédida capacidad crítica, nos deleitó a todos con su saber y conocimiento. Desde Paraninfo Poético se le agradece y se le da las gracias de todo corazón.
 
A continuación les dejamos con un poema del libro.
 
 
COMPLETAMENTE DESNUDO
 
Mirad qué pasión me embarga en esta noche de luna.
Soy igual que un gitano lorquiano lleno de tragedias
y en mí confluye un río de orfandad amatoria.
Estoy aquí porque busco lo que no encuentro
y porque nadie quiere mostrármelo en el paisaje de la quietud.
Y ahora rajo mi camisa con la fuerza de mis manos
y me entrego a la estela de la luz persiguiendo a otros cuerpos.
Mirad me pecho al aire buscando un destino incierto.
Daos cuenta de cómo vivo cuando la sangre me hierve,
cuando la sangre se derrama de mis venas
porque no tiene un cauce hermoso por el que discurrir.
No sé quién soy si miro dentro de mí,
ni sé quién soy si miro al viento que me arrastra,
y no sé quién soy si te miro a ti y veo en tu rostro la tristeza.
Pero puedo ser alguien ajeno a mí, alguien que desconozco
y que adivino en la perdición de los inocentes.
Por eso yo quiero vivir la pasión en esta noche de luna
y quiero ver de frente a la lujuria que anda suelta
en este bosque tan tupido y variado de fantasmas de la city.
Anhelo ser el fervor que se entrega al destino.
Deseo jurar bajo las estrellas el nuevo rapto de la emoción
y gritar al vacío que me devuelva la fuerza que me falta.
Sí, quiero ser el ímpetu para exaltar la tragedia de vivir
y para darle, al mismo tiempo, el matiz eficaz
de la aceptación del porvenir y de la suerte.
Mirad, miradme, soy rojo como el arrebol de los atardeceres
y llevo conmigo la furia de la verdad escrita en las plantas de mis pies.
El camino es mi sino y a él me debo porque me guía.
Pero ahora quiero ser la pasión misma bajo esta sensual luna
y quiero desatarme por completo como una puta enamorada.
Mirad, mirad, ya estoy casi desnudo a merced de la intemperie,
expuesto a las heridas de las lanzas y de los dardos ajenos,
expuesto al amor y a sus secretas concupiscencias.
Sí, estoy desnudo. Completamente desnudo bajo este cielo inmenso.
Mirad mi cuerpo arrogante que no quiere detenerse
cuando flirtea con el deseo de las moscas carroñeras.
Ya podéis acuchillarlo con vuestras voces obscenas
y redimiros con mi santo pecado que proclama la pasión
en esta noche de luna, en esta noche de estrellas fugaces.

martes, 9 de octubre de 2012

Palabristas en la cuerda floja, de Lolo Rovira

Lolo Rovira tiene en las librerías un nuevo libro titulado Palabristas en la cuerda floja publicado en la editorial Círculo Rojo. Estamos ante un poemario en donde se tratan asuntos como el sentir del poeta, el amor, la muerte, la soledad, las inquietudes, los falsos valores o las cosas de España.
Lolo Rovira es uno de esos poetas con una capacidad grande a la hora de escribir poesía pues tiene la habilidad de conseguir que sus poemas tengan fuerza creativa y una temática diferente y no monocorde, por lo que su poesía está conducida bajo un razonamiento crítico que hace reflexionar al lector. 

A continuación les dejamos con varios poemas del libro

YA LLEGARÁ EL DÍA

Ya llegará el día de escribir sin rima,
olvidar la métrica del corsé impuesto.
Aunque a esto es menester ser honesto
sólo llega el caso si andas en la cima.

Que siendo famoso se paga con firmas,
da igual lo que escribas si es penoso;
de momento escribir con aire hermoso.
Ya vendrá tiempo de publicar grimas.

Cualquier frase vale a poeta consagrado
para levantar el aire del bobo al paso;
en el novato pobre no se da este caso,
te comes una rosca rimando sin agrado.

Si al final postrero pobreas en fracaso,
aunque rimes y midas con fiel estilo,
al fin serás el pobre filósofo Esquilo
pero nunca jamás el famoso Picaso.


ALQUÍLAME UNA HABITACIÓN EN TUS SUEÑOS

Dentro de tus virtudes
  morar yo quiero,
alquílame una habitación
de interior en tus sueños.

   Con un patio a tu risa
con un balcón en tu pecho.
Para ducharme en tu boca
   y secarme en tu pelo.

Enciérrame en el calabozo
de tus más oscuros deseos
y cocíname en el fogón de tu vientre
despacito, a fuego lento.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Antología del certamen de Poesía Juan Bernier

La semana pasada se presentó en el Salón de los Sentidos del Círculo de la Amistad, dentro de los actos del Ateneo de Córdoba, la antología de los premios del certamen de poesía Juan Bernier. Antonio Flores y Antonio Varo Baena fueron los encargados de coordinar el acto al que asistieron un buen número de personas.
Una veintena de años lleva este premio celebrándose en la ciudad de Córdoba, un premio que convoca el Ateneo de Córdoba y en el que colabora la Diputación de Córdoba.

A continuación les dejamos algunos poemas seleccionados de distintas épocas


Huye, alma mía, de mí,
nave sin velas encallada
en los ricos negros del silencio.

Huye, alma mía, goza
cuanto este cuerpo de barro
te retiene.

Remonta el vuelo, alma mía,
con alas de azahar
y elévate donde las golondrinas
alucinan sus etéreos laberintos.

    Juan José Pérez Zarco ( Córdoba, 1956 ) de "Ítaca"



DONDE LA PIEL NO LLEGA

Ahora vete...
Si sólo buscas fácil humedad
del cuerpo sólo, del humo y la palabra;
si solo esperas la luz de la mentira
que a la luz se hace sombra y se evapora;
si abrazas solo un sinsabor de olvido;
si es un acuario acaso lo que buscas
donde alojar los peces que, esclavo tú, esclavizas,
vete ahora -te digo- y no me nombres
porque no he sido yo ni tan siquiera
el que has creído ver al borde de tu boca.
Mas si es consumación, cuchillo y hueso;
si es sangre insobornable lo que anhela
el sueño más profundo de tu noche,
quédate y no te vayas...
Bésame sin reposo, en carne viva,
antes de que mis labios cicatricen el llanto
de la herida final que todo lo consume.
Quédate y no te vayas...¡quédate!
Si es el pozo donde la piel no llega.

          José Ramón Ayllón ( Zaragoza, 1953 ) de "Donde la piel no llega."


 CALLE NUEVA

La luz en el agua
Al terminar la calle
Y, de pronto, tu risa
Como una herida blanca
Frente a las ventanas
Que inunda las paredes
De esperanzas atrapadas en la mañana.

               Carmela Cuello Gijón    de "Las calles"

viernes, 28 de septiembre de 2012

La ciudad de los ángeles, de José Cañuelo Calero

El día 25 de este mes de septiembre se presentó en la sala Orive de Córdoba el libro de poemas La ciudad de los ángeles, de José Cañuelo Calero. Se trata de su segundo libro publicado por la editorial depapel ediciones. El poemario, que fue presentado dentro del marco de Cosmopoética, fue presentado por Juan Pérez Cubillo, que hizo una acertada semblanza de la poética de José Cañuelo. En la mesa también estaba Manuel Patiño, un editor que está apostando por poetas cordobeses vivos y dando oportunidad a una generación de poetas que no tuvieron tantas oportunidades de publicar en otros tiempos más difíciles.
La ciudad de los ángeles está dividido en tres partes: (errancia), (advocación) y (epifanía). El propio autor dice en la introducción del poemario: "Leyendo el capítulo 18 de Ulises, de James Joyce a través de la simple materialidad de las palabras, del encrespamiento del fraseo sin puntuación y del devenir de continuos motivos e inesperados sentidos me sumergí en una impresión estética que identifiqué con el sentimiento oceánico de que habló Sigmund Freud: esa exaltación de acabar de nacer y estar unidos al universo". Más adelante vuelve a justificar lo anteriormente dicho: "Esta impresión estética me llevó a concebir la escritura de un conjunto de poemas entendidos como párrafos y no como versos, acotaciones que contuviesen el fluir de la escritura, de los sentimientos y del pensamiento, un movimiento figurado del agua del océano". En el siguiente párrafo, Cañuelo recurre al gran poeta del imperio austrohúngaro para explicar sus poemas: "Rainer María Rilke postuló en Elegías de Duino el pensamiento de los ángeles como metacogniciones humanas. Lo cual me llevó a la idea de una advocación dirigida más que a lo que el sujeto pudiera decir con las palabras a lo que las palabras sugeridas casi automáticamente pudieran decir al sujeto. Quise acercar el angelismo, tan presente en la escultura y la poesía cordobesa, a la vida corriente con ciertas dosis de desenfado pero conservando su misterio".
Hay que resaltar de este libro no solo la belleza de los poemas que lo componen sino además las hermosas ilustraciones que acompañan a los textos de la artista Gloria Ortega Jurado, y en donde además podemos leer un poema de principio a fin al pie de cada ilustración.

A continuación les dejamos con varios de estos textos poéticos:

( la serpiente )

(hace un tiempo que vivo con una serpiente en una historia de amistad con pocos temas de conversación, quemamos juntos el invierno frente al fuego, la serpiente apurando su leche y yo mi soliloquio al que siempre pone punto final su espléndida piel brillante y los extraños ojos por los que me dejo cautivar en silencio y, últimamente, al encontrarla a mi lado cuando despierto, me conmueve esa soledad de criatura castigada por revelar el conocimiento, aunque el veterinario dice que toma mis medidas para engullirme)


( regresus ad uterum )

(los árboles que se separan a mi paso, son palomas que alcanzan el vuelo de tu boca, en esta tarde que habría regresado por la oquedad de la lluvia a la grieta del ópalo que fosiliza tan extraña sonrisa, cuando en medio de nosotros, columnas, tallos y ala se ha ido girando con la gracia sucesiva del éxtasis y me ha mirado, pero Fernando leía su poema bajo el paraguas y eso me mantuvo anclado a una hilera de farolas que me condujo finalmente a tu regazo y allí fui tragado por tu amoroso hueco y me acuné en el agua nocturna y aunque ya no estés tú para pronunciar aquellas palabras a la deriva, el ovillo sigue rodando y el hilo umbilical que te agranda tanto, cuantas veces más habrá cantado al espíritu engañoso del amor)



sábado, 22 de septiembre de 2012

Suspiro de Artemisa, homenaje a Vicente Núñez

Acaba de presentarse en la sala Orive el número 5 de la revista de poesía Suspiro de Artemisa, que en esta ocasión dedica un homenaje al poeta Vicente Núñez en el X aniversario de su muerte y en el XXX aniverario de su magnífico libro Ocaso en Poley, que fue Premio de la Crítica en 1982.
Detorres editores y como director Calixto Torres otra vez vuelve a publicar semestralmente una revista que deja constancia del buen gusto estético de la propia publicación y como siempre del prestigioso panorama de poetas que participan: José Manuel Ballesteros Pastor, Enrique Barrero, Julián Cañizares Mata, José Cañuelo Calero, Rafael Cerrejón Jiménez, Rafaela Hames Castillo, Catalina Jaén, Alejandro López Andrada, José Manuel Martín Portales, Juan Pérez Cubillo, Enrique Pleguezuelo Acedo, Ramón Rodriguez Pérez, Pilar Sanabria Cañete, Enrique Sánchez Campos, Fernando Sánchez Mayo, Javier Sánchez Menéndez, Fernando Serrano, Paco Vargas, Antonio Varo Baena y Elena Cobos Ruiz.
El acto fue presidido por el propio Calixto Torres, el Concejal Delegado de Cultura Juan Miguel Moreno Calderón y el poeta Manuel Gahete que hizo un retrato magistral de la figura de Vicente Núñez y que despertó el aplauso caluroso de todos los presentes.

Les dejamos con un poema de Vicente Núñez como homenaje y recuerdo de un gran poeta que ya no está con nosotros, pero que vive en nosotros a través de sus hermosos poemas.

OCASO EN POLEY

Si la tarde no altera la divina hermosura
de tus oscuros ojos fijos en el declive
de la luz que sucumbe. Si no empaña mi alma
la secreta delicia de tus rocas hundidas.
Si nadie nos advierte. Si en nosotros se apaga
toda estéril memoria que amengüe o que diluya
este amor que nos salva más allá de los astros,
no hablemos ya, bien mío. Y arrástrame hacia el hondo
corazón de tus brazos latiendo bajo el cielo.

                        Vicente Núñez

jueves, 20 de septiembre de 2012

La central térmica, de Antonio Agudelo

Novedad:
                                                                  
 LA CENTRAL TÉRMICA

(55 Haikus), de Antonio Agudelo

Córdoba, Ediciones Depapel, 2012                                    

12 X 14, 17 Ilustr, 80 págs

I.S.B.N. 978-84-939752-9-6. 19 €
                                                                              
Temblor de flores

Son muchos los poetas haijin (poetas del haiku) que han cantado a su aldea natal. Entre los grandes maestros, Santoka, poeta vagabundo que durante años viajó sin rumbo fijo por Japón, daba mucha importancia a llegar a su pueblo después de largas peregrinaciones (“Un largo puente/ si lo cruzo/ estaré en mi aldea natal.”) y celebraba eufórico este suceso: “Luciérnagas/ venga, venid/ he llegado a mi pueblo”. Para Santoka esta llegada representa un acto de purificación, algo de arraigo y calor humano en medio de tanto desapego: “Beber el agua,/ lavarme con el agua/ de mi aldea natal”.

Antonio Agudelo, siguiendo la senda de los maestros con un espíritu innovador, canta en este libro a su pueblo natal, Villaviciosa de Córdoba, en pleno valle del Guadiato: “En campos bioeléctricos/ De espárragos y espinos/ Grazna una grulla.” Se sirve del paisaje local para llegar a los símbolos universales, lejos de la orientalización impostada.

Lo primero que nos llama la atención es el título, “La Central Térmica”, sin duda arriesgado para un libro de haikus. Dicha Central, que se encuentra a unos kilómetros de Villaviciosa, en el Pantano de Puente Nuevo, tiene un alto poder simbólico para el autor. Representa la fuente de energía, el gran enigma: “La Central Térmica,/ Cables de alta tensión: / Principio y fin.”

Igual de innovadora es la división del libro en “Luz de día” y “Luz de luna”, que se aleja de la clasificación tradicional en cuatro estaciones. Luz-oscuridad, vida-muerte, claridad-niebla son dicotomías que ya estaban presentes en “El sueño de Ibiza” y “Madreagua”, los anteriores poemarios de Agudelo. Hay un deseo de captar atmósferas y detener con sutileza momentos del día bajo los filtros de la luz o de la oscuridad, todo ello a través del empleo de la métrica clásica 5/7/5, que es la quintaesencia del haiku, su respiración natural.

Cabe destacar la relación íntima que establece la palabra con la imagen, ya que algunos textos van acompañados de fotografías. Si desde el siglo XVII se ha cultivado el género del haiga (combinación de haikus, caligrafía y pintura) y algunos maestros como Buson eran también pintores e ilustraban sus propias composiciones, actualmente el haiku tiene la capacidad de integrar nuevas técnicas como la fotografía y la impresión digital, enfocándose en lo visual, en los flashes esenciales a ambos géneros.

Mención aparte merece la edición cuidadísima de Ediciones Depapel con reciclado de papel artesanal, todo un goce para bibliófilos, que nos recuerda lo importante que era en Japón durante el periodo Heian el cultivo de la estética y el envoltorio delicado para presentar los poemas.

El haiku es la traducción del encuentro entre la mirada-pensamiento del poeta y la naturaleza. Este encuentro acontece en un intervalo y en un perímetro: el instante que dura la mirada y el perímetro que alcanza el ojo: “Tras la tormenta/ Vuelve la alondra al canto,/ En plena calma.” Y es el lector el que tiene que dibujar mentalmente la escena, descifrar el enigma de belleza contenido en los haikus que, como guijarros que lanzamos al agua, multiplican sus ondas y nos dejan un poso de serenidad y armonía.

Percibimos la influencia del budismo Zen a lo largo de la obra, en la contemplación pura de las cosas, en la forma de mirar y registrar lo mirado. El haiku, como la vida Zen se centra en lo cotidiano y no excluye nada de su campo. El autor encuentra en el silencio de su mente el sonido de la naturaleza, la cifra del tiempo en un instante. Desde el desapego budista, indaga en el secreto insondable de la Naturaleza y su capacidad ilimitada de creación, de ciclos: “Sobre las ruinas/ Florece el mismo almendro:/ ¡Breve y eterno!”

En “esa forma de decir la nada” que es el haiku, en palabras de José Manuel Portales, la contemplación impulsa la mística de los sentidos, el estado de asombro permanente (aware), como si mirásemos el mundo por primera vez. Y esa búsqueda de la verdad a la que se llega a través de los sentidos, ese deseo de “asir el aire” es una constante en La Central Térmica, donde se proyecta la inmediatez con la vida.

En la primera sección, “Luz de día”, podemos paladear haikus muy visuales, de un profundo cromatismo, que captan la sensación de estar vivos: “Hoy en la aurora/ Se funden de tan rojas/ Las amapolas.” El haijin refleja la conmoción profunda que siente con el roce con las cosas y tiene la necesidad de comunicarlo, dando lugar a hermosas sinestesias: “En lo baldío/ Cuantas sabrosas yerbas,/ Por donde piso.”

Aparecen algunos haikus llenos de duende, que podrían funcionar como seguidilla: “Canta cigarra,/ Canta con tu estribillo/ La luz sin tregua”; poseen esa gracia natural y sencillez inherentes también al flamenco: “¿Quién nace en las espumas?/ ¿Quién borda el agua?”.

Por otro lado, encontramos ejemplos de haikus de mu-i (de lo que no sucede), donde la acción puede ser en negativo: “No hace nada./ Cuando enferma la tierra,/ Tiempo de espera.” Como ha explicado Vicente Haya, también lo que no acontece es sagrado, porque es el magma del que emana la existencia, y sin él nada sería posible. Este tipo de haikus tienen un alto contenido espiritual y estético: “Llueve a cántaros/ Y tienen los jazmines/ El mismo aroma.”

La última sección, “Luz de luna”, cobra formas más metafísicas y oníricas, como ese tren de sombras que pasa en el relámpago. Agudelo introduce la abstracción y la metáfora características del haiku moderno, reivindicando el individualismo frente a la rigidez de los más puristas, que insisten en la desaparición completa del yo. Durante la noche, la creación invita al recogimiento y a la búsqueda del Absoluto, aunque sea bajo una capa de niebla y de soledad cósmica. Es lo que en Japón se denomina wabi sabi, esa sensación de belleza nostálgica que nos envuelve, de belleza compasiva ante la aceptación serena de la fugacidad: “Descenso a Dios./ El vacío, su rostro./ Niebla sin puertas”. El poeta crea una atmósfera flotante, casi cinematográfica en algunos pasajes: “Hay luna llena./ Aves rozan la tierra/ Como un cometa.” Y acaba alcanzando estados de iluminación cercanos al satori, en que se elimina el dolor y los apegos terrenales. El cuerpo desaparece para transcender y ser sólo conciencia desasida, en profunda conexión con la naturaleza:
“Sueño nocturno:/ Intento asirme al cuerpo/ Y ya no está.”

Este es el camino de depuración estilístico y espiritual propio del que ha elegido la soledad de los bosques y dialoga a diario con el cosmos, después de haber comprendido que todas las cosas se relacionan entre sí de forma invisible. Y Antonio Agudelo es capaz de percibir en cada “temblor de flores” la sacralidad del mundo y plasmarlo en diecisiete sílabas.

 
Verónica Aranda



martes, 18 de septiembre de 2012

Homenaje al poeta cordobés José de Miguel

Con el subtítulo "Como se van los pájaros" el Ateneo de Córdoba ha rendido un merecidísimo homenaje al poeta José de Miguel, un poeta vinculado por su línea poética y por su amistad a los componentes del grupo Cántico. El libro ha sido coordinado por Antonio Flores Herrera y publicado por el propio Ateneo de Córdoba en la colección Arca del  Ateneo. Un libro patrocinado por la Diputación Provincial de Córdoba.
Han participado un total de 65 poetas entre los que caben destacar Pablo García Baena, María Victoria Atencia, Leopoldo de Luis, Juana Castro y otros muchísimos más poetas nacionales y locales. En las ilustraciones han colaborado Antonio Bujalance y Ginés Liébana. También lleva un magnífico prólogo del poeta Manuel Gahete.

A continuación les dejamos con varios poemas de José de Miguel

PATIO DE CÓRDOBA

Juega la luz su gozo estremecido
En la blanca pared, que reverbera
De cal y sol. Tenaz, la enredadera
Busca en la teja un cielo presentido;

El rumor de la fuente su latido
Acompasa a la dulce primavera;
El geranio, sus flores entrevera
Con el clavel, de aromas trascendido.

Un hervor de caléndulas granates
Simula, como un rito, cada día,
En el brocal del pozo su desmayo;

Verdecen su primor los arriates.
No preguntad por qué de esta armonía:
Es un patio de Córdoba y es mayo.



POTRO ANDALUZ

Potro andaluz, de altiva bizarría,
estampa secular de la majeza,
que del viento bebiste ligereza
y del Betis ufana lozanía.

El viejo Sur, de ardiente geografía,
acuñó de tu raza la destreza,
y te inviste de noble gentileza
bajo el beso del sol del Mediodía.

Dibujas tu perfil por el sendero,
bordando al aire con tu paso alado
en la campiña o en la serranía;

Caballo, que ennoblece el caballero
cuando airoso galopas, cabalgando
por los galanes de Andalucía.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Entrevista a Ángela Jiménez


                                                                                                 

FSM.- Ángela, eres una de las destacadas poetas jóvenes de Córdoba, ¿Cómo vives la poesía en tu vida diaria?

A.J.- Fernando, quisiera agradecerte esta invitación y este encuentro en tu magnífica web; es un regalo compartir este espacio contigo.
Contestando a tu primera pregunta, como ese oscuro objeto de deseo al que no se accede por las obligaciones del día a día, pero que te alcanza en determinados instantes, los más inadecuados (algo tópico, pero no incierto). Incluso en los periodos en los que menos disciplina se tiene para alejarse del mundanal ruido para trabajar el verso, sí percibo cómo permanentemente ese estado de ánimo cuyo cauce suele ser el poema es parte inseparable de mí.

FSM.- ¿Cuándo empezaste a escribir poesía y cuándo te diste cuenta de que la poesía era algo más que una afición?

A.J.- La misma pulsión que justifica los versos fue responsable mucho antes de mi infancia ligada al dibujo y a la pintura; fue a los 13 aproximadamente cuando me reencontré con la lírica y descubrí en ella a la aliada idónea para la traslación de mis emociones y pensamientos. Con todo, esa certidumbre de que me acompañaría siempre la tuve años después, por la forma en que nació la plaquete Arde abril.

FSM.- ¿Podrías hacer un recorrido por tu obra poética y explicarnos algo de lo que has publicado?

A.J.-Desde los primeros textos necesite crear una horma que los contuviera; sin más pretensión que esta nacieron Punto muerto y Caricias, ausencias y contraindicaciones, dos poemarios cuya cohesión era más bien temporal y cuya razón de ser una primera toma de contacto con el universo lírico.
Mi primer poemario publicado íntegramente fue Arde abril, convirtiéndose además en el inicio de una historia aún no terminada que aún sigo escribiendo y que se halla protagonizada por Violeta.
Sobre el epílogo y sus muertes llegaría después de la plaquete Sobreviva donde el primer y este segundo compendio de textos encontraba su bisagra; en Sobre el epílogo… Violeta sigue caminando y paralelamente lo hacen sus referentes reales y ficticios.
Desde hace un año, alterno un poemario con una novela; ambos se encuentran ya bastantes avanzados y tanto uno como otro se nutren de las nuevas dimensiones de este personaje.
Por lo demás, he tenido la inmensa suerte de participar desde Arde abril en muchísimas antologías de muy diversa índole publicando junto a algunos de los y las mejores poetas cordobeses, andaluces y españoles; siempre es un regalo el que una siga escribiendo y a cada rato aparezca una nueva participación, un nuevo proyecto con editoriales jóvenes y veteranas (En Huida, Mitad Doble, Los Catorce Ochomiles, Almuzara, etc.); no quisiera olvidar aquí el trabajo impagable de tantas publicaciones que han tenido a bien invitarme a sus páginas (Boronía, La Manzana Poética, Nayagua, entre otras).

FSM.- ¿Te disciplinas a la hora de escribir poesía o escribes al azar según te va viniendo la inspiración?

AJ.- Esa seriedad de cumplir con unos horarios, con una planificación, para mí forma parte del oficio, es una forma de respeto, junto a la lectura y a la actitud crítica; sin embargo, también tengo que confesar que es mi talón de Aquiles, tanto que a menudo lamento cuánto se escapa de mis manos por esa falta de rectitud a la hora de asumir el “trabajo” del poeta. En esta etapa de mi vida, precisamente, me esfuerzo en abandonar la caótica costumbre de escribir al azar pero todavía y en demasiadas ocasiones me dejo llevar por él.

FSM.- ¿La poesía es un camino personal o colectivo?

A.J.- Los paréntesis en los que escribo me siento más sola que nunca, también porque busco y protejo con celo ese abandono tan imprescindible para este y otros lapsos temporales; sin embargo, aunque los momentos clave siempre te sorprendan frente a frente, sin escudos, frente al sentimiento que pugna por mutar, considero inconcebible la ausencia tanto de los maestros como de los compañeros y las personas que leen o escuchan lo que haces. Hay un reducto en el que nadie puede entrar pero sería imposible llegar a él con algo que merezca mínimamente la pena sin estas presencias-guía.

FSM.- ¿Cuál sería tu definición de poesía?

A.J.- El sentimiento y la memoria que alberga cada víscera y que siempre en alguna medida son inconfesables encuentran un pasadizo secreto y se liberan… Eso sí, no siempre purifica, a veces sigue alimentando una tristeza acumulada cuya dimensión nunca soy capaz de aprehender; la poesía sería ese intenso pálpito de la entraña que no se cuestiona hasta la locura porque su materialización no lo explica pero da sentido a todo, es un bálsamo que proporciona una extraña y tóxica comodidad.

FSM.- ¿Tiene la poesía alguna misión? ¿Para qué sirve?

A.J.- Cubre una herida racionalmente incurable, cicatriza o al menos otorga un trazado estético a una cicatriz con cada punto de sutura. Siempre la tiene, aunque no sea social –la única que Sartre reconocía como aceptable-, pero sea cual fuere, creo que siempre sacia la respuesta a ese desgarro, para el que la escribe y por supuesto para el que encuentra a través de ella una necesidad común.

FSM.- ¿A qué poetas admiras?

A.J.- La contestación a esta pregunta siempre es incompleta, para mí la más difícil de dar…Más allá de influencias comunes y lecturas obligadas, entiendo que aludes a aquellos con los que se encuentra esa misma vibración, una esencia familiar, esa sensación de que han sido virtuales mentores de esos que te marcan para toda la vida; Dylan Thomas, el Neruda de las Residencias, T.S. Eliot, E.E. Cummings, José Ángel Valente, Sylvia Plath, Tomas Tranströmer, Javier Egea, John Keats, el Juan Ramón “recién casado”, Alejandra Pizarnik, Aleixandre en cualquiera de sus etapas, Emily Dickinson, Marina Tsvetaeva… Como anunciaba al inicio, siempre resulta imposible de decir, es imposible quedarse a gusto con una respuesta.

FSM.- ¿Cuándo podemos decir que estamos ante un buen libro poético? ¿Qué características –según tú- tiene que tener un poemario para que digamos que tiene calidad?

A.J.- Asumiendo la obviedad de que cualquier criterio, por fundado que esté, es obra y víctima de su contexto y su perspectiva, entiendo que una obra se puede nombrar como tal si refleja ese respeto al oficio del que hablábamos antes; en cuanto a su calidad, considero clave que posea esa capacidad de comunicación, esa habilidad para golpear al quien la lee o escucha, aunque no comparta la técnica o no entienda algunos intertextos… Conmover a quien recibe el poema –empezando por el propio autor- está por encima de otros indicadores más palpables o evidentes.

FSM.- ¿Cuál es tu libro de poemas favorito?

A.J.- Sería injusto decir que es mi favorito, que está por encima de otros, pero por diversas circunstancias, por su presencia, compañía y complicidad, me quedaría con las Elegías de Duino de R.M. Rilke.

FSM.- ¿Qué nos enseña la poesía a diferencia de la narrativa?

A.J.- Como colijo de tu pregunta que no te refieres a cuestiones teóricas, sino que me propones un viaje a lo profundo, te explico, humildemente, de qué manera vivo yo esta distancia entre un medio y otro.
Aunque aquí los horizontes –lo comentábamos al principio de este encuentro- son demasiado difusos por aquello de la pulsión común, siempre he percibido la poesía o más bien “lo poético” como una conexión más directa con un yo íntimo por cuanto es capaz de sintetizar estados de ánimos en una estructura perfecta para ello… Yo siempre he tenido la prioridad de “contar” una historia pero elijo el verso cuando esta se construye sin intervención de cotidianeidades, que sí pueden estar perfectamente pero que lo hacen filtradas. Nos permite “expandir” una emoción, un pensamiento, con anclajes distintos, igualmente anclajes, pero que permiten una mayor fluidez hacia el abismo.

FSM.- Ángela, también desarrollas una actividad paralela en el mundo de la cultura en televisión y en la prensa escrita, ¿en qué medida te fortalece esto para tu desarrollo personal y cultural?

A.J.- Para empezar me conecta y reengancha con la necesidad de escribir, leer, seguir aprendiendo, cuando el peso de la obligación impide respirar en otra atmósfera que no sea la de hacer frente a nuestras responsabilidades “externas”; gracias, tanto a la radio y prensa escrita como a la televisión, he encontrado el equilibrio entre la pasión y el deber, permitiéndome además seguir disponiendo de esos momentos, no ya de encuentro privado con el verso sino de enriquecimiento gracias a las personas que visitan el programa, gracias a los libros que debo reseñar. Además, el directo de la televisión, es un antídoto natural contra todos los miedos posibles; por eso, superarlo y tratar de mejorarlo, cada día, llena tantísimo, como persona y en el ámbito puramente profesional.

FSM.- Para acabar le pedimos a todos nuestros colaboradores que nos dejen uno de sus poemas y nos expliquen por qué lo han elegido. ¿Podrías tú, por favor, dejarnos uno y explicárnoslo? Muchísimas gracias, Ángela.

A.J.- Elijo un poema que escribí expresamente para el número especial primavera de 2012 para la revista de la editorial Mitad Doble, con la cual he tenido la fortuna de colaborar en otras ocasiones; además de su cercanía en el tiempo, la escojo porque, de un lado, me interesa destacar y recomendar este ejercicio de encontrar en el encargo una manera de seguir dando pasitos –un poema sobre café y cigarrillos- y de otro, aborda un asunto que suele ocupar gran parte de lo que hago, las relaciones de pareja en puntos críticos.
Por lo demás, Fernando, un millón de gracias por estos momentos de poesía, ha sido maravilloso y te reitero mi enhorabuena por el trabajo que desarrollas a través de la web; un ejemplo a seguir, de verdad. Gracias también a todos los que hayáis decidido acompañarnos en esta entrevista, espero que no me haya extendido en exceso y que os guste el poema. Besos y hasta pronto



Descartado delito. Caso cerrado (body bag´s lovers)

Letal contorsión de la cerviz. Previo diagnóstico.
(pesa todo tanto, que piso las ascuas monóxidas
de “la última en tu casa o en la mía”, acuchillo
bajo talón el deseo a que esta bruma venenífera,
te paralice, rodilla a fango, suplicante).

Levantamiento de los cadáveres.

(quisiera quedarme, que te quedaras incorrupto
por este formol de nicotina, justo antes
del “no es culpa tuya sino mía”, desespero
por abrirme hueco entre tus vísceras
o, en su defecto, burlando a los gorilas y a la niebla,
pero me cicatrizo, inánime, a la silla por cobardía
y me finjo latente aún por reacción al torrefacto).
Traslado imposible del cuerpo. Ocultamiento plata de seguridad.

(cae el telón, sfumato de ti y mi ansia se desploma
Ante tu necesaria mascarada de plañidera a sueldo,
Por fin me atrapa la falsa losa de los años, me (mal) digo, muda,
Con tópicos de cantautor–barras de bar que asesinan semidiosas gran reserva,
victimistas de culebrón, con el rímel a plein air, el corazón perforado-,
Me avejento como aquella cariátide sin policromía, comatosa de excesos
Que una vez fue reina coronada del instituto y hoy mendiga abrazo y copa,
Buscando, a ras de vertedero, todavía vida al filo de tus empeines).

Informe de la autopsia. Causas del deceso.

(cortado e hirviendo, tú y yo, adivino –puedes corregirme-
Que te fumas los dedos y escondes que son versos de otro
Los que agrietan mi espalda de barro, los que arañan
tu silueta pixelada tras la vidriera metal y el alquitrán,
que de pálpito sólo me dejo esta quietud de sombra sobre cirio
sólo femenina esbeltez por las garras adireccionales de tu ardida picadura,
sólo tacones de rendición rabiosa que devastan y tiñen mis tobillos,
Nada resta de ti, salvo tú, desfigurado en este frente a frente post mórtem,
Nada tras la calada que abrasa, el sorbo empachado que tirita,
Únicamente el tic en la pierna esperando el tac
Y, otra vez, la dignidad y el valor en los posos
otra vez, amantes de tumulto funerario,
–pierde quien se levante primero-…
otra vez, “no me dejes, te perdono”,
tac, “no me pidas eso”,
otra vez, tic).



jueves, 6 de septiembre de 2012

II Encuentro Escritores por Ciudad Juárez

El pasado 1 de septiembre se presentó en Córdoba (España) la plaquette II Encuentro Escritores por Ciudad Juárez en el Centro Cultural Juan XXIII. Esta interesante actividad solidaria del verso contra la injusticia de la violencia fue coordinado por Ana Ibáñez y Paqui Jiménez. Y participaron los siguientes poetas: José Manuel Ballesteros Pastor, María Campo, Emilio Corzo, Carmela Cuello Guijón, Manolo Guzmán, Rafaela Hames Castillo, Ana Ibáñez Córdoba, Enrique Pleguezuelo Acedo, Paqui Jiménez Yepes, Pilar Sanabria Cañete, Fernando Sánchez Mayo y Ana Patricia Pahlén.
El movimiento escritores por Ciudad Juárez surgió tras el asesinato de la poeta y activista Susana Chávez en 2011 y cuyo objetivo es reivindicar, a través de la palabra y de la cultura, la paz y la dignidad frente a la barbarie y la apatía.

A continuación les dejamos con varios poemas de la plaquette.

LA ÚNICA VICTORIA POSIBLE

La única victoria posible
es la tela que tengo contigo
la música que te canto al oído
el nombre que te doy
la voz que te llama
la muerte que no olvido.
He visto una hilera de hormigas
cruzar el horizonte entre las piedras
luchando entre los noticiarios
venciendo a la muerte
enarbolando banderas de vida y libertad.
                           Paqui Jiménez Yepes


DISEMINACIONES ( A las mujeres de Ciudad Juárez )

Me he repartido en pedazos,
me he repartido entera
con hambres de geografía humanas.
He sufrido el vértigo de las demarcaciones,
de las sábanas cóncavas, de porosas noches
en correntías de un cuerpo.
Y ahora aquí y allá
víctima de lazos perturbadores,
de voraces inaniciones.
Ahora, aquí y allá en fisuras de mar,
en vitalicios desiertos disidentes.
Aquí y allá en espesores pertinaces,
en transparentes bellezas,
en contumaces mohos del recuerdo.
Aquí y allá arrojada al retrubuido exterminio
de los nombres con eco de tantos miedos.
Aquí y allá diseminada en ciénagas mortificantes,
en punitivos laberintos sin presunción de inocencia.
Aquí y allá dividida en efímeros enseres que la vida dispone.
Aquí y allá partida en realidades y tramoyas,
en parasitarias rémoras. Aquí y allá,
¿cómo no amar la acérrima dualidad de la muerte?
                                   Pilar Sanabria


ERA EL FUTURO QUIEN VENÍA

Soñé que era el futuro quien venía por las alamedas
pintando el verde sosiego de las tardes,
que los caminos eran ríos de amor
humedeciendo el cielo de esperanza,
que en los campos crecía la clara luz del criterio
y se expandía como el fragante olor de las rosas.
Veía yo llegar a los pájaros por las rutas expeditas del aire
a beber la abundancia en los oasis del desierto
y en los pasos donde reinaba la armonía dormida de cansancio.
Era la ciudad de Juárez mirando desde lejos,
desde más allá del tiempo,
y era yo el que anhelaba vivir bajo su techo.
                         Fernando Sánchez Mayo

lunes, 16 de julio de 2012

Los ojos no están aquí, de Roberto Loya

Roberto Loya ha publicado Los ojos no están aquí en la colección Los conjurados de la editorial Polibea. Un título sugerente y lleno de belleza. Una edición cuidadísima y original con las palabras preliminares de Raúl Alonso y la ilustración de la portada de Juan Carlos Mestre. Y al final del poemario están también las palabras de Federico Leal y Ángel Rodriguez Abad. 
Dice Raúl Alonso de este libro: "Los ojos, que es el concepto que articula todo el dinamismo de la obra y su reflexión gnóstica acerca de la vacuidad, se vuelven sobre sí mismos invitando a mirar hacia dentro, donde no hay forma, ni sensación, ni percepción, ni impulso, ni conciencia; ni ojo, ni ni oído, ni nariz, ni lengua, ni cuerpo, ni mente; ni formas, ni sonidos, ni olores, ni sabores, ni cosas tangibles, ni objetos de la mente, ni elemento del órgano visual, y así sucesivamente hasta que llegamos a la ausencia de todo elemento de consciencia mental."
Federico Leal que titula su estudio sobre Roberto Loya como La oscuridad del cristal, dice: "Roberto Loya es un poeta de oscuridades externas pero sus textos irradian una luminosa presencia interior". Y más adelante dice: "Los ojos no están aquí son -en su claro referente elotiano- pefume que se diluye, que se desintegra a sí mismo, pero que antes arroja la necesaria luz sobre los otros, incluso aunque se vuelva contra el vate..." "...Sí, la poesía de Loya genera luces, oblicuos sonidos de mantras, de cálices silenciosos vertidos sobre una hoguera, pero también proyecta figuras crepusculares y a menudo alargadas." "R. Loya es la voz inquebrantable del que ha estado en la tiniebla más enfangada y ha sido purificado pero no ileso".

Le dejamos con uno de los poemas del libro.

SABES los últimos pasos que dar
Antes de alcanzar con tus ojos
El confín de la materia
De la luz y el deseo
De ser íntimo paisaje.
No hay más que horizonte
En la fugaz lejanía,
Y me pregunto qué alberga el mar
Al partir hacia lo invisible.
Qué nos devuelva amansado en su marea
Como la vida trae de pronto el olor
De una vieja lluvia, que nos hace distintos
Al saberse noche de los días.

miércoles, 27 de junio de 2012

Donde respiran los álamos, de Bartolomé Delgado Cerrillo

Estos días, en el salón de Los Sentidos del Círculo de la Amistad y amparado por el Ateneo de Córdoba, se ha presentado un nuevo poemario editado por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Priego de Córdoba, Donde respiran los álamos, un título acertadísimo y verdaderamente bello, hermoso y poético. Bartolomé Delgado Cerrillo ha reunido un conjunto de poemas que en palabras de Rafael Ruiz Serrano escritas en el prólogo dice: "...su poesía tiene méritos tales como creador de imágenes inolvidables, capaz de revivir en el lector sensaciones y recuerdos olvidados, describe como nadie la nostalgia del paraíso perdido de la infancia..." "...sus poemas no están, por lo tanto, condenados a la maldición de Albert Camus, que afirmaba: "Los que escriben con claridad tienen lectores, los que escriben con oscuridad, tienen comentaristas. Es un libro de autor culto, pero que no juega al ocultismo; no está destinado a los brujos de la tribu, sino a nosotros, pobres mortales, que consideramos la lectura un ejercicio tan cotidiano, democrático e imprescindible como la respiración." "...Su poesía, además de comprenderse, está en la línea de lo que Béquer llamaba la poesía de los poetas, es decir, una poesía sin excesos ornamentales, esencial y natural. Sus poemas nos hablan de los eternos temas de la poesía, que mejor que nadie sintetizó Miguel Hernández en un brevísimo poema: la vida, la muerte, el amor..." "...sus versos están recorridos por los sentimientos, siempre contradictorios, que nos definen como humanos: la inevitable soledad, la alegría de vivir, la nostalgia de lo perdido, la niñez, la voluntad de preservar la felicidad fugaz, el paso veloz e inevitable del tiempo, nuestra vida reflejada en otros ojos... y siempre el paisaje." "...Su poemario no es un simple enunciado de buenos sentimientos al alcance de cualquier persona sensible. Lo que le da el verdadero valor poético, literario, que encierra, es que esos sentimientos han sido sometidos a un paciente proceso de elaboración, similar al del hábil joyero que talla el diamante para sacar de él toda la luz de la que carecía en estado puro, pero bruto." "...Más que influencias, en su caso habría que hablar de afluencias, es decir, de esas corrientes profundas y antiguas, fruto de sus años de estudio y de sus numerosas lecturas..."

A continuación les dejamos con uno de los poemas del libro

Homilía de los sueños

                        A mi padre

A veces soy sueño de paz
sedante de la materia.
De la tierra solo me llevo la memoria
y el aire de mis versos.

Me desdibujo en la brisa
entre el vaivén del cielo azul.
Soy etéreo en las alturas
como arena inquieta de los médanos.

Allí no existen últimas palabras,
solo el sabor dulce de la esperanza.

Y en la hedonista pradera de lo nuevo
a veces soy sueño de libertad.

sábado, 9 de junio de 2012

Proyecto para excavar una villa romana en el páramo, de Luis Antonio de Villena

En este libro Proyecto para excavar una villa romana en el páramo Luis Antonio de Villena dice: "Es este, obviamente, un libro elegíaco. Sobre el tiempo, su tránsito y sus bellezas. Y como toda elegía,  -también con la equivalencia arqueológica- es así mismo un ibro de enorme vitalismo y sensualidad, porque la fugacidad enaltece el placer. ¿Referencias culturales? Me han parecido siempre parte integrante y cimera de la vida: la encumbran, la subrayan, la multiplican..
La villa romana que descubre sus esplendores ocultos es siempre nuestra propia vida. Todas las vidas. El simún siempre sopló en ellas. Elegía y sensualidad: la vida, el tiempo."
Bajo mi punto de vista es uno de los poemarios con los que más he disfrutado. Son poemas escritos con el corazón puesto en la balanza. Y siempre el corazón pesa mucho más que otros aspectos. Es el mismo poeta erudito de siempre, sólo que en esta ocasión uno siente la identificación total.

He aquí uno de los poemas del libro:

EPITAFIO

Amigo que pasas, detente un isntante.
Yacen aquí las cenizas  de alguien
que no pidió venir (al que nada
le hubiese importado no venir)
y que, sin dolor, nunca temió irse.
Como tú, pensaba que este mundo 
es oscuro y sucio, y crueles y necios
la mayoría de los hombres, avaros y egoistas.
Hay momentos de lujo: la belleza
y el arte. Los chicos y los libros.
Él no buscó más. Y agradece
a los dioses que le impidieran llegar
a la vejez, tediosa y terrible.
Atrapa el presente amigo.
Goza y no tengas miedo.
El mundo no tiene arreglo
y los hombres tampoco. Suciedad
y traición colman la vida.
Coge los momentos fugaces de luz
y calienta con ellos la tumba.
Aquí sólo hay silencio y olvido.
Claro que hubiera dado igual no venir.
Pero ya que llegaste (sin pedirlo)
pásalo lo mejor que puedas...
Te lo dice quien, sin dolor,
no temió partir. Y lo hizo de golpe preciso.
Tranquilo, el Averno es benigno.
Y en verdad nada es peor
(salva los dorados momentos de oro)
que la vida misma. La inclemente
y dulce vida. Entrar, salir... No temas.
Nada hay, sólo el presente existe.
Sé feliz, caminante. Me llamo Nadie.
Como tú, como aquel, como todos...
Nadie descansando en Nada.

domingo, 27 de mayo de 2012

Entrevista a Pablo Méndez

FSM.- Pablo, eres un poeta de Madrid, y con tan solo 19 años ya publicaste tu primer libro ¿cómo empezó tu vocación literaria?
PM.- Desde siempre me gustó escribir, siempre, desde muy niño escribía aunque tengo que reconocer que cuando me cambié de colegio en 1990 mi interés por la poesía se hizo más grande, se convirtió en toda una obsesión.

FSM.- De todos tus libros publicados con cuál de ellos te sientes más satisfecho y por qué.
PM.- Los libros de uno son difíciles de evaluar, Ana Frank no puede ver la luna, me ha dado muchas alegrías, sin embargo, Una flecha hacia la nada, que publiqué en 1994 me enseñó el mundo de la literatura y me hizo conocer a muchos de los amigos que más quiero.

FSM.- Durante los años en que tú publicas tus primeros libros ¿cómo era la vida literaria en el Madrid que tú frecuentabas?
PM.- Era distinto, es posible que hubiera menos lugares pero se vivía la poesía con mayor intensidad, las veladas poéticas empezaban a las ocho y terminaban a las tantas de la madrugada, se discutía mucho, situación que a mí no me solía gustar y era todo más ardiente para lo bueno y para lo malo. Luego existían una serie de ciclos clásicos de poesía donde siempre contabas con la presencia de buenos poetas, la tertulia de Rafael Montesinos los martes en el ICI era maravillosa, siempre leía alguien interesante, el Rincón del Arte Nuevo, las noches del Nuestra Señora de África, el ciclo de la Biblioteca Nacional, las primeras sesiones de Los Viernes de la Cacharrería… eran lugares con mucha solera… ahora hay muchos sitios donde se reúnen y leen los poetas pero falta un par de ciclos largos, organizados, donde lean de la misma forma poetas nuevos y expertos.

FSM.- Podrías explicarnos cómo es tu poesía.
PM.- Uffff, hablar de mi mismo se me da fatal, yo soy un enamorado de la poesía de los demás.

FSM.- Pablo, podrías darnos una definición de lo que es para ti poesía.
PM.- Sin duda una forma maravillosa de comunicación y una manera de vivir y una manera de estar solo como dijo tan bellamente Pessoa.

FSM.- ¿Tiene la poesía alguna misión en nuestra sociedad y en nuestro tiempo?
PM.- Esta es una gran pregunta y claro yo como poeta no sé si debo tener la respuesta, la situación del país es tan complicada que puede parecer algo frívolo dejarnos llevar por la poesía, sin embargo creo que los poetas tenemos que estar cerca de nuestro tiempo y escribir, escribir lo que nos salga, lo que llevemos dentro, y publicarlo, y leerlo y hacérselo llegar a los demás y que valga siempre para saber donde estamos. El poeta tiene que no parar. Si lo que escribimos tiene una misión deben decirlos lo que la leen o los que la estudien en el futuro.

FSM.- ¿Cuándo podemos decir que estamos ante un libro de poemas de calidad? ¿Qué aspectos o requisitos debe reunir para considerarlo interesante y útil?
PM.- En poesía la calidad es un imposible. Desde luego que hay un límite, pero calidad… la calidad me parece más bien un término tecnológico, un poema que a mí me vuelve loco a otro puede parecerle una aberración. Desde un punto de vista personal yo pongo en práctica un consejo que me dio Leopoldo de Luis, un poema me gusta mucho cuando me hubiera gustado escribirlo a mí. La poesía empieza a ser interesante cuando nos hace sentir, ¿sentir qué? lo que sea, por supuesto.

FSM.- ¿Cómo ves el panorama literario español en este momento?
PM.- Al igual que el resto, la literatura se está viendo perjudicada por la crisis, hay muchas librerías con enormes problemas, se han cerrado muchas y están despareciendo bastantes premios literarios. Por tanto vivimos un momento de cambio, de adaptarse o morir. Pero por otro lado siguen surgiendo escritores buenos, se siguen publicando buenos libros y además Internet está ofreciendo la posibilidad de hacer más amplia y fácil la crítica literaria. Lo que sí creo es que la poesía es mucho mejor que la novela, en la poesía hay mayor claridad de ideas, mucha más imaginación, más continuidad… la novela la veo más estancada.

FSM.- Eres un poeta que también has escrito ensayos, y hay uno titulado “Lo que aprendí de Gloria Fuertes” donde colaboran otros poetas como José Hierro, Antonio Gala, Mills Fox Edgerton. ¿Qué aprendiste de Gloria Fuertes?
PM.- Gloria Fuertes fue una de mis mejores amigas, una mujer fantástica, genial, era muy fácil aprender de ella, quizá aprendí esencialmente a no colocar mi condición de poeta en un punto superior al de los demás sino en el mismo que ellos, ser poeta como se es portero de discoteca, limpiabotas, jardinero o juez de paz.

FSM.- En tu biografía se aprecia que has desarrollado una gran actividad relacionada con el mundo poético y literario. ¿Qué has aprendido de tus vivencias relacionadas con este mundo de la poesía?
PM.- En mis primeros años, en los noventa, hice mucha vida literaria, pasé algunos momentos muy buenos y otros no tanto, recuerdo muchas noches con Juan Carlos Mestre, Rafael Pérez Estrada, Alfonso Berrocal, Miguel Galanes, Fernando Beltrán… y otros muchos autores. Ahora me resulta mucho más difícil y no voy más que a los actos de la editorial. Creo que el mundo literario es bueno si uno sabe ponerle fin, o como siempre comentaba Fernando Beltrán, sabe entrar y salir, es bueno pasar temporadas más alejado de la sociedad y más cerca de nuestra propia literatura. Lo mejor de aquellos años el recuerdo de muchos amigos que ya no están: Pérez Estrada, Gloria Fuertes, Rafael Montesinos.

FSM.- Pablo, también eres el editor de la prestigiosa editorial Vitruvio. ¿Cómo surgió esta empresa y qué objetivos busca dentro del campo de la poesía?
PM.- Monté Ediciones Vitruvio con sólo diecinueve años, ahora que tengo treinta y siete me cuesta mucho saber como surgió todo aquello, fue como una pequeña locura que se fue haciendo cada vez más grande. Cuando le dije a Gloria Fuertes que iba a montar una editorial de poesía me dijo que estaba loco y cuando le dije que quería que el primer libro fuera suyo me dijo que tenía buen olfato y que solo debía trabajar duro, eso hice la verdad. El objetivo de la editorial es muy sencillo y el mismo desde el primer día: publicar en el mismo formato, precio y promoción libros de poetas clásicos o de elevado prestigio con autores que publican sus primeros libros. Y así lo hacemos, ahora acaba de salir publicado Áspero mundo de Ángel González, y al mismo tiempo poetas que empiezan en la literatura, Vicente Enguix, Fina Domenéch, Mario Riera.

FSM.- Has obtenido muchos premios relacionados con la actividad poética, ¿qué ha significado esto para ti?
PM.- Los premios son siempre motivo de polémica y de controversia para los poetas, yo creo que están bien pero no hay que obsesionarse. Antonio Machado no ganó ningún premio en su carrera literaria, tampoco Lorca, ni Cernuda… Juan Ramón Jiménez ganó uno, el Nobel, y en los años anteriores a la Guerra Civil también existían premios, Gerardo Diego y Alberti ganaron el Nacional de entonces como Aleixandre. Tienen una importancia muy relativa. Me parece más importante para un poeta conocer su entorno y tener la firme convicción de dar a conocer su poesía que ganar un premio.

FSM.- Para acabar y agradeciéndote tu colaboración, ¿podrías dejarnos un poema aquí abajo y decirnos por qué lo has elegido?
PM.- Este poema pertenece a mi último libro, Ana Frank no puede ver la luna, y es un homenaje a una de esas personas que fueron víctimas de un siglo terrorífico y que todavía podrían estar con nosotros.



Ana Frank no puede ver la luna


Hoy, Ana Frank cumpliría ochenta años,


¿cómo será ese sueño hondo

de cumplir y cumplir

ochenta años?


quién puede bajarse

del tren de la vida y mirar caminos

ochenta años


ochenta, ahora tendidos

en el árbol viejo de la muerte,


ochenta años


yo miraré por ti los fresnos,

apagaré las velas,

celebraré la luna

besaré a mi mujer,

este es mi regalo:

felicidades.




Ana Frank no puede ver la luna, Pablo Méndez. 3ª ed. Ed. Vitruvio.